Datos personales

Nací en Córdoba. Mis compañeros de estudios en el Instituto Fidiana me llamaban Tovarich. Participé en las movilizaciones fidianeras reivindicando tener un edificio propio. Miembro de la Plataforma de Estudiantes de la JOC. Militante de la JOC (1996-2001). Presidente del Consejo de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UCO en el curso 97/98. Militante del Partido Comunista de España desde 1997, del que he sido Secretario Provincial en Córdoba desde marzo de 2010 hasta noviembre de 2011. Director de cordobaroja.es

domingo, 3 de febrero de 2013

Que el pueblo tome la palabra; por unas elecciones a constituyentes

a raíz del escándalo de los sobres que golpea al Partido Popular, y que salpica al Gobierno de la Nación, el Coordinador General de Izquierda Unida, y Portavoz del Izquierda Plural pedía la dimisión del Presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Juramento del Juego de la Pelota. momento de la Revolución Francesa en el que se decide dotarse de una nueva Constitución.

Comparto estos dos planteamientos de Cayo Lara; sin embargo, creo que el problema de fondo no se resuelve con unas meras elecciones anticipadas, sino que entiendo que Izquierda Unida debiera apostar por pedir que esas elecciones anticipadas tengan carácter constituyente. Es decir, no se trata de dar la voz al pueblo para que elija los nuevos dirigentes que lo rijan, sino de que el pueblo tome la palabra para realizar un nuevo contrato consigo mismo ya que el contrato social surgido de la Transición está, como se dice por estas tierras, "dando las "boqueás"".
A finales de 2010 -aún ni existía el 15M- escribí en este blog un artículo llamado "2010: La Crisis de la Transición" en el que planteaba como el régimen de la Transición mostraba agotamiento, el no dar más de sí; el impedimento de poder investigar los crímenes del franquismo; la crisis del PSOE; como España se convertía en una plutocracia en en el momento en el que el Gobierno se reunía con la cuarentena de capitalistas más importantes del país para que estos le dijeran las medidas a tomar: habría que recordar que entre los que se reunión con Zapatero aquel noviembre de 2010 estaban Rodrigo Rato (Bankia -¿qué decir?-) y algunas compañías que ahora aparecen en los papeles como donantes del PP como FCC, OHL o Mercadona. Aquello era allá a finales de 2010.
Desde entonces no hay institución de las fundamentales del régimen surgido de la Transición que se salve; un poder ejecutivo que lleva un año recortando y recortando y que ahora se le intuye ensobrado; un parlamento elegido por una ley injusta; unos diputados que votan leyes que atacan a la ciudadanía, al grito de "¡Que se jodan!" de la hija de un corrupto cacique, mientras poseen privilegios que van más allá de la duración del cargo. Una justicia que es un coladero de corruptos y ricos y que condena al juez que investiga los crímenes de la dictadura y de la corrupción. Y un Jefe de Estado que se sitúa en un estatus de neutralidad pide sacrificios a sus "súbditos" mientras se va de safari; un banquero - ex dirigente del partido en el gobierno- que se va de rositas y con el "parné" después de generar un agujero en su entidad que genera un daño "en la marca España" que propician recortes sobre los recortes; un líder la patronal que pide que se trabaje más y se cobre menos pero él se lo lleva calentito; dirigentes políticos que cuando dejan la política se pasan a la empresas privadas -que fueron beneficiadas durante su gestión-; una justicia que no llama ni como testigo a la mujer y socia de un cabecilla de un caso de corrupción por ser la hija del Jefe del Estado -el de los elefantes-. Una Iglesia que da lecciones morales sobre cosas que a la gente se las trae al pairo, pero que no paga impuestos...
Un régimen que queda claro a treinta y cinco años de su nacimiento no da respuestas a la ciudadanía, pero que está la orden de los mismos sectores gozaban de privilegios en la dictadura. Un régimen democrático con tanto límites al pueblo que parece que un disfraz.
Hoy, al calor de la crisis y de los casos de la corrupción y la falta de ejemplo de los dirigentes existe una desafección de sectores de las ciudadanía con respecto al régimen. Esta desafección toma dos actitudes diferentes; por un lado, los que asumieron la ideología dominante (-tanto económica -neoliberalismo-, como cultural -pensamiento único-, como política -el "mito de la Transición"-) y que ahora se encuentran  huérfanos; ya que su concepto de ciudadanía consiste sólo en votar cada cuatro años para elegir a la élite dirigente; personas para las que el compromiso a través de los instrumentos tradicionales la izquierda es algo trasnochado; esas personas están huérfanas y no saben qué hacer dentro de su concepto cultural, que es el único que no lo han defraudado; ya que han sido, en muchos casos golpeados por el neoliberalismo en la crisis por la opción política que consideraban mejor.
Hay otro sector, que desde el zamarreo que fue el 15-M, y entorno a problemáticas como los desahucios, la defensa de la sanidad y la enseñanza pública o la lucha contra el paro. Este sector, que reivindica desde un planteamiento democrático; en el que el pueblo no solo vota sino que opina y quiere influir. Pero que tampoco tiene un cauce estructurado que sirva para construir esa alternativa global.
Cuando el pueblo ve ejemplaridad en sus dirigentes, aquel los sigue y si es necesario se sacrifica; el problema hoy en España es ese pero a la inversa. Al pueblo se le pide -es el eufemismo de se le impone- sacrificios, pero no solo no ve ejemplaridad en sus dirigentes sino que más bien todo lo contrario.
En este momento hay que ser valiente. Se trata de definir si el régimen de la Transición sufre una enfermedad de corrupción -no ya de corrupción económica o delictiva sino ética- que se pueda tratar con una dosis mayor de democracia; o que el régimen es corrupto porque nació de un pacto con una dictadura corrupta de la que no tuvo que rendir cuantas al pueblo nadie por sus crímenes. En ese caso, no hay tratamiento posible.
Y me sitúo en esta perspectiva; es el momento que desde una organización importante como es Izquierda Unida, que quiere un Estado republicano, federal y solidario, se diga abiertamente que queremos otro régimen político; no una deseable y futurible Tercera república, sino que -parafraseando La Marsellesa- "el día de la república nos ha llegado". Esto significa que no nos podemos limitar a pedir elecciones para cambiar de Gobierno, sino proclamar el fin del régimen de la Transición  y por ello exigir el carácter constituyente; no una reforma de  una Constitución consensuada con los franquistas conversos y nacida bajo el ruido de sables; sino una Constitución nueva.
En América Latina, los movimientos que se enfrentaron al neoliberalismo trajeron consigo la caída pacífica de los regímenes que habían hecho posible el "tsumani" neoliberal, y el nacimiento de nuevas constituciones surgidas de un poder popular creado por las luchas contra los desastres sociales que las reformas neoliberales acarrean.  
Cuando en la ciudadanía se sitúa la desconfianza ante las instituciones es que estas tienen los días contados, ya que las instituciones pasan, pero el pueblo es permanente. 
Con las Constituciones y las instituciones con respecto al pueblo sucede lo mismo que decía Jesús de Nazaret con el Sabat: "Las instituciones se hicieron para el publo, y no el pueblo para las instituciones".

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miércoles, 16 de enero de 2013

Objetivo 2015: En la lucha y en Capitulares.


Hace unos días, la prensa local se ha hecho eco de unas declaraciones del camarada Galileo Florido, Coordinador Local de Izquierda Unida, sobre los objetivos de la organización de cara al año que se inicia, en dicho marco el Coordinador Local planteó para este año los criterios del "perfil de la persona que exige este contexto histórico y la sociedad cordobesa". La prensa local se hizo eco de esa rueda de prensa interpretando de que se trata de la designación de la persona. E incluso se pusieron a hacer descartes de nombres.

Más allá de ese titular, hay otra cuestión de la que los medios pasan de puntillas; y es la ruptura con el pasado institucional.
Efectivamente, ya es tiempo de la reconstrucción. Lo acontecido en mayo de 2011, para Izquierda Unida en Córdoba, fue “un desastre”, como en su día lo definió Julio Anguita. Lo ocurrido fue grave desde el punto de vista institucional, pero desde un punto de vista histórico cerraba una etapa que se había iniciado allá por el año 1979. Y por eso ahora debemos de afrontar la situación desde esta perspectiva histórica e iniciar un nuevo ciclo histórico.
En los meses de reflexión que siguieron a las últimas elecciones municipales hubo una mayoría que señalaban los males de la última etapa de gobierno; eso que en los medios le han llamado “rosismo”. Sin embargo, esas prácticas que se vivieron son parte -degradada- del ciclo histórico iniciado en 1979.
El peso que el PCE/IU de Córdoba ha tenido en el terreno institucional ha hecho que conceptos de la organización sobre la institución, que por la realidad en el resto de España no han tenido tanta raigambre, en Córdoba sí lo hayan tenido. Me explico, nosotros hemos sido en los casi 34 años de ayuntamientos democráticos gobierno en 28. Eso nos ha dado una actitud demasiado políticamente convencional, puesto que somos, éramos, partido de gobierno, y había que tener propuestas políticamente correctas.
Este carácter institucionalista hunde sus raíces más profundas en la visión que los comunistas tenían sobre el actual régimen político en los años de la Transición, justo en el momento en el que el PCE gana las elecciones municipales en Córdoba (1979). Sobre esa visión me voy a referenciar en los artículos que escribí sobre el aniversario de la legalización del PCE  y a raíz del fallecimiento de Santiago Carrillo.
El PCE era un partido que había sido ponente de la Constitución. Constitución que lleva sólo cinco meses aprobada cuando se producen las elecciones municipales de 1979. Esto hay que tenerlo en cuenta porque el Partido, en ese momento confía en que el actual régimen político permite la profundización democrática y el avance hacia el Socialismo. Además está inmerso en la participación de la búsqueda de consensos que consolidasen “La Democracia”.
Señalo esto porque en ese contexto pactista de la Transición el gobierno municipal de Córdoba en la primera legislatura fue de “unidad nacional” integrado por todos los partidos con representación en el Ayuntamiento -PCE, UCD, PSOE y PSA-, si bien sólo terminaron la legislatura en el gobierno comunistas y andalucistas. Pero también quiero recordar el respeto a las instituciones del Estado; quiero recordar la invitación a la Corona para que inaugurase el Ayuntamiento siendo Anguita Alcalde.
Cuando llevaba yo relativamente poco tiempo en el partido, finales de los noventa, un veterano camarada de mi agrupación, dijo algo así como que “aquellas elecciones (las de 1979) no las ganó Julio (Anguita) las ganó el Partido. Julio no era conocido. Las siguientes ya sí las ganó Julio”.
Esta reflexión encierra por un lado el hecho de la fortaleza social del Partido y sus alianzas sociales. El propio Julio manifiesta en su libro Corazón Rojo como uno de los factores de la victoria electoral de 1979 la alianza de un PCE fuerte con los cristianos de izquierdas en la ciudad. Comunistas y cristianos conformaban una alianza en los movimientos sociales (vecinal, sindical, juvenil, solidaridad, etc.) que configuraba esa hegemonía de los valores de izquierdas, que se manifestaba en lo institucional en el gobierno de la ciudad.
Por otro lado, la reflexión del camarada expone la aparición, para 1983, del factor del líderazgo y de la gestión municipal.
Se configura así una ecuación exitosa; una organización enredada en el tejido social; una alianza social que permitía una hegemonía de los valores de izquierdas y una buena gestión; además de un respeto institucional; y finalmente un referente personal querido en la ciudad.
Desaparecido este, con la dimisión de Julio en 1986, esa ecuación va cambiando, y empieza a priorizarse por encima de todo la gestión institucional. Una buena gestión en la institución bastaba para reproducirse en el gobierno; con lo que, consiguiente, la interlocución social pasaba de la organización a la institución.
Este nuevo modelo fue válido hasta que los cambios en la sociedad española -y por ende cordobesa- lo fueron haciendo inviable.
Tras la crisis de los primeros años noventa, muchos trabajadores que quedan en paro se transforman en autónomos o pequeños empresarios, y adquieren los valores individualistas neoliberales, y evolucionan hacia la derecha siendo el momento en el que las ciudades españolas -y Córdoba no es una excepción- se escora hacia la derecha; comienza la hegemonía electoral del PP tanto en España como en Córdoba. Sobre este cambio en España se puede profundizar en este enlace
En las elecciones municipales de 1995, por primera vez no es el PCE/IU la fuerza más votada, sino el PP. Dado el enfrentamiento de aquellos años de entre el PSOE e IU se hace imposible un acuerdo de gobierno entre ambos, y este recae en el PP.
La ecuación ahora había de reinventarse; Sin el poder institucional no había posibilidad de la reproducción a través de la buena gestión institucional. No había un referente que pudiese convertirse en alcaldable dentro del grupo municipal, máxime cuando el Alcalde saliente termina esa legislatura en el PSOE.
En la organización se empieza a instalar la idea de que la organización -esto es el colectivo- es incapaz de recuperar la Alcaldía. Es por lo que, ante esta situación, se trata de buscar a un dirigente conocido por la ciudadanía a través de los medios; una persona que por su carisma sirviese para atraer los votos perdidos, y de esa forma recuperar en 1999 la Alcaldía. Se genera así el germen del “rosismo”.
Y aquí hablo de mi experiencia propia. Mi primera Asamblea Local de IU fue aquella que se llamó en algún medio como “la batalla del Hesperia”, en diciembre de 1998. Fue aquella en la que se terminó de configurar el estilo “rosista”, en el que aprovechando ese sentimiento de búsqueda de un liderazgo fuerte, la alcaldable impuso su lista bajo la amenaza de “o me voy”. Y desconfiada la Asamblea del colectivo como forma de recuperar el Gobierno, esta, temerosa de perder las elecciones, aceptó el chantaje.
Entre 1999 a 2009 la situación ha sido compleja y se puede decir que no hubo ecuación. Me explico. Desde el primer minuto se entabla una pugna entre la institución y sectores de la organización -empezando por el propio PCA-. La primera actúa por independiente del conjunto de la organización. Por otro lado, los  sectores de la organización tratan de influir y de ser coparticipes de las decisiones significativas.
Aunque se mantienen las políticas de izquierdas en la ciudad; participación ciudadana y empresas públicas como señas de identidad más significativas; se empiezan a mandar mensajes desideologizados -¿Nos acordamos de aquel lema “Con Rosa no hay color”?- o intentos de atraerse el voto se sectores que no son de izquierdas, como cuando se pidió el voto a los que en su día habían votado por Suárez; o ciertas relaciones que molestaban dentro y fuera de la organización en la izquierda social o gestos que rompían con los principios ideológicos de la organización como cuando en 2002 se ofreció Córdoba para una reunión europea sobre Defensa. La organización era ignorada o no era capaz de hacerse escuchar.
Esta deriva institucionalista, unido a la debilidad de los movimientos ciudadanos, que en muchos casos optaron por una crítica y un alejamiento de IU (no siempre justas), fue erosionando nuestra base social. Todo esto, sin perder de vista la hegemonía cultural -en la ciudad y en el país- de los valores de derechas con los que debía campear el Gobierno Municipal, que todo hay que decirlo. En un contexto institucional en el que (excepción de la legislatura 2003-2007) el PP era la primera fuerza institucional -a un escaño de la mayoría absoluta- y el gobierno estaba compartido con el PSOE.
Y con un descontento creciente en la organización pero que nunca superó el chantaje al que se sometía al colectivo llegado el momento de las listas; el “o me voy”.
Cuando un día la Alcaldesa se levanta Consejera “la papeleta” era compleja para la organización.
El compañero Andrés Ocaña, nuevo Alcalde, dio un giro interesante para una nueva relación entre la organización y la institución; y en relación con la ciudadanía, pero la conjunción de factores llevó a la materialización del desastre. La pérdida de hegemonía de los valores de izquierdas ha sido tal que hasta un empresario imputado en casos de corrupción y multado por el propio Ayuntamiento se convierte en el líder de la segunda fuerza política municipal.
Hoy la ciudad vive, o padece, aquello que nosotros manifestábamos durante la campaña; que en mayo de 2011 había una confrontación entre dos modelos de ciudad; el social y democrático creado por el PCE/IU y los movimientos ciudadanos durante casi tres décadas frente al modelo neoliberal del PP. Hoy ese modelo social y democrático se estádesmontando y siendo sustituido por uno no sólo neoliberal sino nacionalcatólico.
Lo ocurrido en mayo de 2011 cerró un ciclo histórico; un ciclo histórico basado desde el primer momento en la lógica institucional del actual régimen político.
Por eso me parece acertadísima las declaraciones realizadas por el Coordinador Local de IU, Galileo Florido. Se trata de convertirnos no en administradores de izquierdas de las instituciones sino en canales de las luchas sociales. Se trata de dar la batalla no sólo para tener el bastón de mando capitular sino para lograr la hegemonía de los valores de izquierdas; se trata de construir junto al poder institucional (o frente a él si es neoliberal) un poder popular para representar los intereses de la mayoría de la ciudadanía cordobesa, que somos las capas populares de la misma, en la línea descrita en su libro El libro rojo del poder popular por Javier Parra.
Hay quien esté en los medios -y en los no medios- haciendo quinielas sobre quién podrá ser la persona que encabece la lista en dos años vistos los titulares que sacó la prensa; y es probable que se esté mirando en las instituciones como es usual en los partidos burgueses; y cómo ha sido también la lógica en muestra organización en el ciclo ya finado. Pero, sin ser excluyente, el tener experiencia institucional -es un capital político más- ahora, al inicio de este nuevo ciclo debemos recordar que ni Julio Anguita ni ninguno de los que hicieron posible la victoria de 1979 -fuesen o no en la lista- tenían experiencia en la gestión municipal, ni eran líderes mediáticamente conocidos, pero si eran militantes sociales en las luchas de la época (en el tajo, en los barrios) y referentes en la defensa de los valores de izquierda.
Este es el camino para derrotar al neoliberalismo; dar un batalla de ideas en la lucha de la calle y en la movilización, no junto a los conflictos de la ciudadanía si no dentro del propio conflicto.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El "Annus Horribilis" de los españoles

Por estas mismas fechas hace veinte años la reina Isabel II de Inglaterra pronunció un discurso en el que se refería al año 1992 como "Annus horribilis". Tomo la regia expresión para hacer este artículo por que la verdad, que si la expresión se traduce como "año horrible" este 2012 que acaba hoy, es desde luego el más horrible para los españoles, probablemente desde 1936.
Durante todo el año se han estado planteando la idea de que los mayas habían previsto el fin del mundo para el 21 de este mes; hoy estamos en el décimo día de prórroga según los vendedores de apocalipsis. Decían que si se iba a combinar terremotos, huracanes, guerras y no sé que más cosas que generaban la catástrofe perfecta para el fin del mundo.
Y no, no se ha producido, pero como esos malos augurios en España sí se producido la catástrofe perfecta, un terremoto neoliberal y nacionalcatólico que tiene como epicentro al PP. Una organización que domina directamente en la mayor parte de las instituciones del estado español, y que indirectamente, a través de los presupuestos, indirectamente hasta donde no gobierna, me refiero a autonomías que se ven obligadas a recortar por imposiciones de la Administración Central.
Este concluyente año, es de un gobierno que va por la vida de nacionalista, que va por la vida envuelto en la bandera del estado (para ellos en la bandera de la Nación) y venden a la nación al mejor postor. Es el año en el que el Gobierno ha aplicado una terapia de choque, para que una sociedad en shock pierda derechos laborales; pierda derechos sociales; pague hasta por tener que utilizar una ambulancia; que repague los medicamentos que les hacen falta (como si fuese un vicio); que recristianiza a la poco laica educación pública, que privilegia a los que consideran a la educación un negocio y no un derecho humano; de un gobierno que ayuda como con millones de euros a los que han arruinado el país a costa de la ciudadanía, en un timo que cambia de modelo pero en el que el timador y el timado forzado siguen siendo los mismos. Un gobierno patriota que premia al que defrauda a la Nación; un gobierno que realiza una reforma laboral que sitúa en casi seis millones de personas sin trabajo las cifras del paro, mientras el ex presidente de los empresarios termina detenido por parecer presuntamente un derivado del cochino embutido.
 Es también el año del cazador cazado. De los dos animales africanos; el elefante, que en este 2012 se ha convertido en símbolo republicano, y las consiguientes lágrimas de cocodrilo borbónicas con su famoso "lo siento mucho. Me he equivocado, no volverá a ocurrir".

Un año en el que hay en marcha una ofensiva que se trata de hacer más ricos y privilegiados a un sector de la sociedad española y empobrecer a la mayor parte de la sociedad española. El boceto de la "nueva (vieja) sociedad" sociedad española está en el boceto del modelo educativo español de Wert; con un modelo que va a dejar excluidos y sin títulos a sectores de la juventud española. Si el fracaso escolar fuese neutro esta exclusión se repartiría equitativa. Pero al no ser así esta exclusión afectará a los sectores más bajos de la sociedad y a la clase trabajadora y capas populares. Y estos se verán excluidos, por motivos económicos, del acceso a la Universidad que hemos tenido los jóvenes de familias obreras de los años ochenta, y sobre todo noventa.
Altar Dentro del Ayuntamiento de Córdoba.
Este ataque, esta terapia de choque, esta reordenación neoliberal y nacionalcatólica de la sociedad española es trasversal a las administraciones en las que gobierna el PP. Si no miremos el caso del Ayuntamiento de Córdoba; donde hemos pasado este año a tener que pagar por disfrutar de la "Ciudad de los Niñ@s", un parque de acceso gratuito hasta hace doce meses; una ciudad que vio reconvertida su cabalgata de los Reyes Magos en una procesión de Semana Santa; la entrada del Ayuntamiento de Córdoba en un altar allá por el mes de marzo mientras se desmotaba en el Salón de Plenos el modelo de ciudad construido durante casi tres décadas. Una Escuela Infantil Municipal, acusada de "ikastola comunista" cerrada. Amenazas de privatización y despidos.Un obispo agradeciendo al gobierno municipal que ponga a la Virgen es su sitio desplazando a un Caimán  (sí tal como suena). Dificultades para que la ciudadanía pueda asistir a oír el Pleno del Ayuntamiento... Toda una creación de un "nuevo (viejo) modelo" de ciudad.
Pero 2012, ha sido también el año de la respuesta, dos huelgas generales; marchas mineras y jornaleras; movilizaciones indignadas; protestas que evolucionan hacia un cuestionamiento del régimen político, muestras de ellos las movilizaciones del 25-S y secuelas de esta o el Frente Cívico lanzado por Julio Anguita.
Dado que Rajoy sigue amenzando en el 2013, sólo me queda desear que esa rebeldía callejera del 2012 cuaje en el nuevo año y se convierta en un poder popular. ¡FELIZ AÑO 2013!  

sábado, 10 de noviembre de 2012

Carta a mi hija ante la Huelga General

Dentro de unos días tú vivirás, en tu algo más de un año y medio, tu segunda huelga general. No irás a tu escuela ese día. ¿Por qué?
Dicen que los niños nacen con un pan debajo el brazo, durante unos años, en España, ese pan se llamaba cheque-bebé, a ti chiquitina, te quitaron el cheque en el vientre de tu madre. Tu madre que lleva camino de dos años en paro. Tu padre se ha quedado sin paga de Navidad este año, y con la del año que viene... en fin. Los recortes, eufemismo para llamar al ataque del capitalismo contra los de abajo (trabajadores, funcionarios, autonómos, pensionistas...), nos ha afectado a toda tú familia, abuelos, tíos, padres, primos y a ti misma.
No es una crisis normal, no. Estamos ante una excusa. Se trata, pequeña, de que los ricos se hagan más ricos a costa de los de abajo. Se trata de que los trabajadores solo nos quede hundir la frente como decía Miguel Hernández, "impotentemente mansa", se trata de que aceptemos el castigo "divino" de los "Mercados", se trata que no se tenga posibilidad ni de protestar.
Se trata de que, tus padres vivamos peor que tus abuelos; se trata que tú y tus primos no tengáis si quiera posibilidades de estudiar, como lo hemos hecho vuestros padres. O que si conseguís estudiar lo hagáis ya con el yugo de un préstamo sobre vuestras espaldas, antes incluso de trabajar... Trabajar ¿En qué condiciones? ¿Con qué derechos?
Tú no eres consciente de que tu madre y tu padre estamos luchando por tu presente y tu futuro... Pero es normal, no tienes aún dos años, y para eso estamos nosotros, para defender lo tuyo. Hay quienes tienen edad de ser conscientes y tampoco lo son. Y consideran que sin protestar y sin luchar, sin patalear van a dejarlos como están... jajaja. Eso sí lo sabes tú, y cualquier bebé... ¡Quién no llora no mama!
La lucha obrera, a lo largo de muchos, muchos años conquistó derechos tanto políticos como sociales. Por aquellas luchas hoy tenemos unas leves libertades y unos exíguos derechos sociales. Tanto unos como otros nos los quieren recortar "gentes de la hierba amarga".
Siguiendo con versos del poeta pastor, porque los capitalistas te quieren convertir en niña yuntera, es por lo que tendremos que golpear "el martillo verdugo de esa cadena". El 14N Huelga General.  

martes, 6 de noviembre de 2012

Preguntas indignadas a la Revolución Rusa

Hoy es 7 de noviembre, tal día como hoy, hace noventa y cinco años, se produjo la Revolución de Octubre, la primera experiencia de construcción de una sociedad socialista, alternativa al capitalismo entonces (y ahora) imperante en el mundo.
Vista la efemérides en este 2012 me surgen algunas preguntas desde este continente (y país) sometido a terapia de choque neoliberal.
¿Alguien, en la Europa de 2012, cree que los capitalistas hubiesen aceptado la educación, sanidad, prestaciones sociales a los trabajadores si no hubiese sino por la Revolución de Octubre? ¿Alguien cree que estaría, aunque sea una mera formalidad, el derecho al trabajo, a la vivienda?
Cuando a la Rusia postsoviética se le aplicó la terapia de choque neoliberal en una década bajó la esperanza de vida diez años, ¿no nos deparará el destino a nosotros una situación similar si no paramos esta doctrina del shock a la €uropea?
¿Alguien puede poner en cuestión hoy que el poder político está al dictado de lo que exigen los grandes capitalistas, tal y como decía Lenin hace un siglo?
Durante dos décadas, más toda la propaganda anticomunista de las décadas anteriores, han convencido a una parte importante de la sociedad de lo negativo de la experiencia surgida de la Revolución de Octubre, pero, ¿de verdad podemos construir una alternativa anticapitalista sin mirar críticamente, y referenciarnos en lo positivo, que aportó a la humanidad aquel 7 de noviembre? Son preguntas para un mundo indignado con las consecuencias del neoliberalismo.

sábado, 20 de octubre de 2012

Rajoy y el 14N o ¿cómo es posible que el discurso neoliberal y el fascista se parezcan tanto?


Veo las declaraciones hechas ayer por el presidente del gobierno sobre la convocatoria que los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, junto a múltiples organizaciones han convocado huelga general para el día 14 de noviembre, una huelga que es la primera huelga ibérica, y que puede convertirse en la primera huelga europea (A Portugal y España, podrían sumarse Grecia, Chipre o Italia, además de movilizaciones por toda Europa).

El presidente Rajoy ha dicho al respecto: “Sí me preocupa. Tienen derecho a convocarla. Yo no puedo compartir, creo que eso no ayuda en nada a España. No ayuda a resolver los problemas económicos, que es lo que está intentando hacer el Gobierno con sus decisiones. No ayuda para nada a la imagen de España. Creo que de lo que se trata ahora es de que todos vayamos juntos para conseguir un objetivo que es la recuperación de la economía. Sería la segunda huelga este año, la segunda huelga que se le hace a un gobierno que todavía no lleva de un año. Y por tanto no la puedo compartir, y no creo que sirve para resolver los problemas de los ciudadanos. Francamente creo que no sirve” 
El contenido de esas frases de Rajoy tienen muchos hilos en común con conceptos fascistas, especialmente dos; considerar que todos los españoles tenemos unos intereses comunes ("Ahora se trata de ir todos juntos para conseguir la recuperación de la economía" y que la lucha obrera daña a España ("No ayuda para nada a la imagen de España").
Estas afirmaciones que en octubre de 2012 hace Rajoy me recordaron automáticamente al discurso que en junio de 1936 realizaba José Calvo-Sotelo en el Congreso:
Frente a ese Estado estéril, yo levanto el concepto del Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: no más huelgas, no más lock-outs, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción, que la producción nacional está por encima de todas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses.
A este Estado le llaman muchos Estado fascista; pues si ese es el Estado fascista, yo, que participo de la idea de ese Estado, yo, que creo en él, me declaro fascista. (...)
España padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis salen por ahí gritando: «¡Somos los más!» Grito de tribu—pienso yo--; porque el de la civilización sólo daría derecho al énfasis cuando se pudiera gritar: «¡Somos los mejores!», y los mejores casi siempre son los menos. La turbamulta impera en la vida española (...)
¿Qué es la turbamulta? (…) la ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez y vociferante, y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el individuo, entre la cantidad y la calidad, entre la apetencia material y los resortes espirituales, entre la avalancha brutal del número y el impulso selecto de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo.
Es sorprendente (o tal vez no) el parecido que tiene las expresiones del fascista monárquico de 1936 (“que la producción nacional está por encima de todas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses”) y la frase pronunciada por el líder del PP en 2012 ( “Ahora se trata de ir todos juntos para conseguir la recuperación de la economía”)
La oposición a las huelgas es mutua en ambos líderes del “¡No más huelgas!” dice Calvo-Sotelo al “No la puedo compartir (…) francamente creo que no sirve” del más moderado y demócrata formal Rajoy.
Sorprendente es cómo Calvo-Sotelo adelanta, hace más de tres cuartos de siglo, algunas de las ideas expresadas por Rajoy hace unas semanas: Rajoy decía a raíz de las protestas ciudadanas del 25-S: “Permítanme que yo haga aquí, en Nueva York, un reconocimiento a la mayoría de los españoles que no se manifiesta, que no salen en las portadas de la prensa y que no abre los telediarios. No se les ve, pero son la inmensa mayoría de los españoles.” . Por su lado el diputado fascista monárquico expresaba: “España padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis salen por ahí gritando: «¡Somos los más!» Grito de tribu—pienso yo--; porque el de la civilización sólo daría derecho al énfasis cuando se pudiera gritar: «¡Somos los mejores!», y los mejores casi siempre son los menos. La turbamulta impera en la vida española (...)
¿Qué es la turbamulta? (…) la ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez y vociferante, y eso es lo que está imperando ahora en España”.
Además en esta misma frase, con tres cuartos de siglo de edad, aparece una concepción que hoy se repite también; la concepción paternalista del ““¡Somos los mejores!”, y los mejores casi siempre son los menos” vinculando estas ideas a la civilización y contraponiéndolo a la mayoría. Es una visión aristocrática, dónde una minoría sabe lo que hay que hacer aunque la mayoría no lo comprendamos y nos opongamos, y en ese caso -para nuestro bien- hay que imponernoslo, ya que no sabemos lo que nos conviene. Esa imposición que Calvo-Sotelo pedía al final de ese discurso en las Cortes explica los más de 140.000 asesinados por el fascismo en España.
Pero ese mismo discurso y práctica existe hoy en España; una minoría de políticos y economistas neoliberales “saben lo que tienen que hacer” sin pedir opinión a la ciudadanía; y cuando esta responde (estudiantes del IES Luis Vives, los mineros, el SAT y su “Marcha Obrera”, el 25S...) hay que imponerlo por la fuerza.
Demasiados parecidos en los discursos de la derecha de dos momentos distintos y tan lejanos.  

También publicado en larepublica.es

sábado, 13 de octubre de 2012

12 de octubre: “Dicen que la Patria es...”


Dicen que la patria es/ un fusil y una bandera/ mi Patria son mis hermanos/ que están labrando la tierra”, así empezaba una canción del grupo chileno Quilapayún, y a pesar de corresponder a otro país, otro continente y otra época, en mi opinión responde muy bien a este 12 de octubre que acaba de pasar. Si observamos las fiestas nacionales de otros países se celebran en unos casos en el momento de la independencia del mismo (p. ej. EEUU -4 de julio-), el momento del nacimiento de un nuevo concepto de nación (Francia -14 de julio- o Cuba – 26 de julio-) o el nacimiento de un actual régimen político (China -1º de Octubre-). En cualquier caso, podemos extraer de este hecho dos conclusiones; la primera, que la de España no se corresponde con ninguno de estos casos, es más ni siquiera el acontecimiento conmemorado en esa fecha se produjo en España, sino en una isla llamada, en aquel momento, Guanahaní y situada al otro lado del Atlántico. La segunda conclusiones es que la conmemoración de la Fiesta Nacional siempre encierra un concepto de nación, y se recuerda el nacimiento de un estado basado en ese concepto de nación.
El problema de España es que nunca ha tenido un concepto de nación unitario, ya que hay amplios sectores de la sociedad española (la definida por la Constitución de 1978) que no se sienten identificados con el concepto de nación vigente o que tan siquiera se sienten vinculados (numerosos ciudadano en determinadas regiones) al concepto de nación actual. En otros países los símbolos nacionales son compartidos por la izquierda y por la derecha. En España no. Y ello es posible, no porque la izquierda no ame a España, sino porque su concepto de España es otro distinto al vigente, heredero directo -y más ahora- del franquista.
Estamos acostumbrados, tenemos hasta asumido, definir a los bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil como nacionales y republicanos. Definirlos así supone ya un posicionamiento ideológico criptofranquista; ¿Por qué los fascistas son los nacionales? ¿No eran españoles los republicanos? ¿No era patriotas? Se está asimilando ser nacional, ser español a ser fascista o al menos al concepto de España que defendían los fascistas; una España eterna, inalterable, católica, imperial, castellana. El 12 de octubre responde a la perfección a ese concepto. 
Sin embargo, hay quien se puede llevar la sorpresa de los contenidos patrióticos de los discursos de los dirigentes de todas las tendencias de la zona republicana. Vinculando la resistencia republicana, especialmente la madrileña, al 2 de mayo y a la lucha contra el otro invasor; si en 1808 fueron los franceses ahora, en 1936, era el nazifascismo. 
Por lo tanto, se enfrentan entre 1936 a 1939 dos conceptos de patria; una católica, inalterable, imperial y castellana; otro republicano, laico, respetuoso con las nacionalidades que componen España y democrático y con fuerte componente social.
Estos dos conceptos se mantuvieron durante toda la dictadura; es en la Transición cuando -como en tantas cuestiones- se termina imponiendo el concepto retrógrado de España, incluyendo que pasaban a ser los símbolos de la España democrática los mismos del fascismo que acabó con la democracia republicana (la bandera bicolor y la marcha granadera como himno). Esto llevó a las gentes de izquierdas a refugiarse en los símbolos -también constitucionales- de las autonomías, al fin y al cabo era la descentralización una clara victoria sobre el franquismo, y por ello una conquista democrática. Las banderas autonómicas sustituyeron a la ocultada bandera tricolor en una insumisión a tomar como propia la “democrática” bandera que impuso el fascismo por las armas. La consecuencia fue que la derecha, Alianza Popular (hoy Partido Popular) patrimonializó el patriotismo. Eso sí, no cambió el concepto de nación del franquismo; y esto nos lleva a la idea de “españolizar a los niños catalanes” , cuando debiera haber dicho el ministro Wert “castellanizar” o ¿es que los catalanes no son españoles?; al ministro Soria, hace unos meses, le da un arrebato de patriotismo imperial  y amenaza a Argentina por nacionalizar algo que en origen era criollo; a la vicepresidenta  le posee el patriotismo nacionalcatólico de vestirse, para ir Vaticano, como un personaje sacado de la serie “Amar en tiempos revueltos”; el mismo nacionalcatolicismo que lleva al Ayuntamiento de Córdoba a montar altares en la propia casa consistorial o a transformar la cabalgata de los Reyes Magos en un conato de procesión semanasantera; o a querer enfrentar caimanes contra vírgenes en la festividad de la Fuensanta, logrando el elogio del su Ilustrísima “el camarada Dimitri”, como llaman al actual obispo de Córdoba, quien agradeció “a todos los que han contribuido para que esta fiesta sea de la Virgen y no del Caimán”. 
Y mientras hacen todo esto o envuelven a las ciudades españoles en macrobanderas bicolores no son capaces, o tal vez ni se lo plantean, de defender la soberanía española frente a los ataques que recibimos desde el extranjero, en concreto desde el capitalismo, de las entidades financieras y demás cómplices que no dudan en hundir en la miseria pueblos, entre otros a España.
Cada vez que sacan esos discursos nacionalcatólicos yo no puedo sino recordar una frase de Robespierre que dice: “La esencia de la república o de la democracia es la igualdad, se concluye de ello que el amor a la patria abarca necesariamente el amor a la igualdad. Es verdad que también este sentimiento sublime supone la prioridad del interés público sobre todos los intereses particulares
Podrán generarse discursos nacionales basados en esencias inalterables -sea en el nacionalismo español, catalán, vasco o de donde sera-. Podrán coger la bandera para demostrar los patriotas que son, pero ¿cómo se puede ser decir que se defiende a España cuando se está machacando a los españoles?

También publicado en larepublica.es