Datos personales

Nací en Córdoba. Mis compañeros de estudios en el Instituto Fidiana me llamaban Tovarich. Participé en las movilizaciones fidianeras reivindicando tener un edificio propio. Miembro de la Plataforma de Estudiantes de la JOC. Militante de la JOC (1996-2001). Presidente del Consejo de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UCO en el curso 97/98. Militante del Partido Comunista de España desde 1997, del que he sido Secretario Provincial en Córdoba desde marzo de 2010 hasta noviembre de 2011. Director de cordobaroja.es
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domingo, 28 de junio de 2015

Reflexiones sobre los últimos y próximos acontecimientos en Grecia

En los últimos y próximos días Grecia va a ser protagonista de las noticias, y lo que suceda en el país heleno marcará el futuro de Europa. Quiero pararme a reflexionar en algunos aspectos.


LIBERALISMO FRENTE A DEMOCRACIA


"Debemos responder al autoritarismo y dura austeridad, con democracia, de forma tranquila y decisiva" Alexis Tsipras; 27 de junio de 2015.
En el discurso, por el que convoca el referéndum sobre las políticas de austeridad de la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional)  hacia Grecia, el primer ministro griego Alexis Tsipras hace referencia al hecho de que Grecia es la cuna de la democracia; obviamente se trata de un recurso retórico, sobre la base de un mito histórico, y que sirve de un elemento patriótico sobre una de las grandes aportaciones griegas a la historia de la Humanidad. Sin embargo, el tema principal de todo el discurso es la contraposición entre las políticas de austeridad, emanada del centro del capitalismo mundial, y la democracia. Y es que, a pesar de que la propaganda anticomunista de la Guerra Fría vinculó democracia y capitalism, ambos son incompatibles desde la Revolución Francesa.
Mientras los feuillants, partidarios de la Constitución de 1791, defendían lo que después se llamó liberalismo; defensa de la libertad de mercado y del sufragio censitario, impidiendo a las capas populares el derecho al voto, reservando sólo para los ricos la participación en política. Siguieron a los feuillants, los girondinos frente a los jacobinos, defensores del derecho de voto universal, y en consecuencia de unas políticas sociales (derechos de existencia) que limitaba en la práctica la libertad de mercado (p.ej. ley de maximum). Depuestos y guillotinados los jacobinos, los siguientes en la familia liberal, los termidorianos, volvieron a limitar el sufragio a los propietarios, expulsando de la política a los trabajadores del momento. Ya entonces se plantea una triple contradicción; liberalismo versus democracia; Mercado versus derechos sociales; en definitiva, élite social frente a las capas populares trabajadoras.
A lo largo del siglo XIX tenemos una lucha constante entre unos liberales doctrinarios; defensores del sufragio censitario y de la libertad de mercado, y unos movimientos democrático-republicano y el obrero en defensa del sufragio universal, como vía para desarrollar políticas sociales o avanzar para el socialismo. Genial es la frase del (aún hoy) referente de la derecha española, Antonio Cánovas del Castillo, quien decía en 1890: 
   “Yo creo que el sufragio universal si es sincero, si da un verdadero voto en la gobernación del país a la muchedumbre, no solo indocta, que eso sería casi lo de menos, sino a la muchedumbre miserable y mendiga, ha de ser el triunfo del comunismo y la ruina del principio de propiedad (…). Escójase, pues, entre la permanente falsificación del sufragio universal o su supresión si no se quiere tener que elegir entre la existencia y la desaparición de la propiedad (…). Cuando las minorías inteligentes, que serán siempre las minorías propietarias, encuentren que es imposible mantener la igualdad de derechos con ellos a la muchedumbre; cuando vea que la muchedumbre se prevalece de los derechos políticos que se han dado (…) buscarán dondequiera la dictadura y la encontrarán
El texto lo traigo a colación por la incompatibilidad entre la defensa de los intereses de la "minoría propietaria" y la "muchedumbre"; además las cuatro últimas líneas me llevan a pensar en 1936, y fueron pronunciadas casi medio siglo antes, esbozando el paso natural (e histórico) que la burguesía liberal del s.XIX daría al fascismo tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.
Tras la Segunda Guerra Mundial se produce un grado de democracia social, en el que la clase obrera (sólo) europea lograron un nivel de influencia social única, pero al mismo se buscaron vías de control desde la élite, como los tribunales constitucionales.
Sin embargo, en los últimos 25 años hemos asistido -aunque en Europa occidental no han habido formalmente ningún cambio de régimen- a un vaciado de esas democracias sociales a través de la aplicación de las políticas del Tratado de Maastricht, que en la práctica ceden toda la política económica -y con ella buena parte de la soberanía de los países- al mercado o a estructuras supranacionales regidas por principios neoliberales. Ya no hace falta restablecer el sufragio censitario, simplemente no hay soberanía.
 En los últimos años la defensa de los intereses de las élites europeas, simbolizadas por el euro, han llevado a las políticas de austeridad que han empobrecido a la clase trabajadora (o si lo prefieren capas populares) de las sociedades europeas. El ejemplo de esto ha sido desde hace cinco años Grecia. Y en Grecia el pueblo ha optado hace unos meses por entregar el gobierno a Syriza (una coalición de diversos partidos de tradición comunista y socialista), quienes desde esa soberanía limitada han tratado de enfrentarse a la Troika como defensora de los intereses del mercado. El anuncio por parte de Tsipras del referéndum con su discurso del 27 de junio es el último capítulo de esa lucha entre democracia y liberalismo, no ya porque el propio texto así lo afirme, sino por el nerviosismo que desde Bruselas ha generado la posibilidad de que el pueblo de Leónidas y Pericles no someta su democracia al imperio.


DIMENSIÓN GEOPOLÍTICA


La última semana tiene una dimensión geopolítica, no cabe olvidar que la semana que ha terminado con la convocatoria de referéndum en Grecia, comenzó con la visita de Tsipras a Rusia, desde donde lanzó un ataque a la Unión Europea, situando ahí y no en Grecia "el problema". Por su parte, recibió el guiño de Putin de ayuda rusa si no había acuerdo con la Unión Europea.
Desde que el gobierno del Kaiser puso un tren a disposición de Lenin para llevarlo a Petrogrado las luchas populares han tenido una dimensión geopolítica que no hay que olvidar. Y esta segunda década del siglo XXI está siendo tremendamente geopolítica.
El economista Samir Amin habla de Triada para referirse a la alianza de EEUU-Unión Europea-Japón. Pero esa Triada, dueña de las estructuras multilaterales -FMI, Banco Mundia, OCDE, G7, OMC, etc.- está teniendo que hacer frente a la aparición de otro bloque; los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), construido sobre el eje Moscú (potencia militar y geopolítica tradicional) Beijing (potencia económica emergente), que especialmente desde la crisis ucraniana han fortalecido aún más los lazos entre ambos países. Al bloque los BRICS hay que sumarles potencias regionales como Venezuela y los países del ALBA, e incluso Irán en Oriente Medio.
En este contexto el actual escenario griego se suma en esa partida, en la que el pueblo griego tendrá posibilidades de enfrentrarse a una Unión Europea (encabezada por Alemania) gracias a un posible respaldo de los BRICS, especialmente  de Rusia, quién (ya sea con zares, con soviets o con Putin), en su histórica lucha con el "mundo germánico" y anglosajón ha tenido siempre puesta especial atención en el área balcánica.

LOS SÍMBOLOS DE TSIPRAS

Un elemento que me llama la atención de Alexis Tsipras es los guiños simbólicos a la propia histórica griega. Mientras algunos tratan de construir una iconoclastia en España, el primer ministro griego realiza gestos de un alto grado de simbolismo.
Tras jurar su cargo, hace unos meses, su primer acto fue rendir homenaje a los comunistas griegos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial... ¿simple acto de reconocimento al pasado de su partido o algo más?; al fin y al cabo, el inicio del mandato de este comunista griego (en ese país hay dos familias comunistas; Syriza y KKE), cuyo mandato es enfrentarse a los intereses de la banca alemana, lo hizo rindiendo homenaje a los camaradas que defendieron su país (a la clase obrera de su país) frente al imperialismo del III Reich alemán. No está mal.
Pero  en la última visita a Rusia, días antes de la convocatoria del referéndum realizó un homenaje a Ioanis Kapodistrias, primer presidente griego en 1828, pero que antes había sido representante ruso en el Congreso de Viena (1815) conteniendo las aspiraciones del germánico imperio austriaco.

Seguiremos atentos al curso de los acontecimientos en Grecia.

#YoVoyConGrecia

Publicado en LaRepublica.es

viernes, 9 de agosto de 2013

Dejarse de pegoletes*, se trata de plusvalía

También publicado en cordobaroja.es y en larepublica.es, artículo.

En unos pocos días hemos recibido los trabajadores españoles tres recomendaciones que vienen de distintos organismos; el FMI pedía bajar los sueldos españoles en un 10%, así como que para el año que viene tendremos un 27% de paro. La rebaja de sueldos además se sitúa en la necesidad de un pacto según el comunicado publicado por el FMI: "Los directores celebraron la reforma del mercado de trabajo de 2012. Sin embargo, recalcaron que se necesita mejorar aún más la dinámica del mercado de trabajo para reducir en forma suficiente el desempleo, entre otras cosas aumentando la flexibilidad interna, reduciendo la dualidad del mercado laboral, y mejorando las políticas activas. Muchos (directores del FMI) opinaron en general que sería beneficioso estudiar la posibilidad de un acuerdo social entre sindicatos y empleadores para acelerar los beneficios derivados de las reformas estructurales en materia de empleo, pero al mismo tiempo señalaron que sería dificil de lograr. No obstante, este acuerdo no debería demorar las reformas estructurales necesarias"
Días después fue Olli Rehn, Comisario para asuntos económicos de la Comisión Europea, escribía en la misma línea. No estaba solo, la portavoz de ese organismo, Chantal Hughes, dijo en rueda de prensa que "la propuesta fue hecha en su blog personal por lo que no representa necesariamente la visión de la Comisión, pero en este caso va muy en la línea del conjunto del Ejecutivo", ejecutivo del que no podemos olvidar forma parte Joaquín Almunia, del PSOE. 
Rehn lo que hacía era apoyar la propuesta del FMI tanto en la bajada de sueldos como en la necesidad de un acuerdo, nuevamente el mismo discurso en el blog, primero se alaba -aunque un tanto más excéptico- la reforma laboral de 2012, para añadir que "El impulso a la reforma, mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, se debe mantener. Los interlocutores sociales tienen tradicionalmente un papel central en Europa. La superación de la dualidad entre contratos fijos y temporales y ofrecer a los jóvenes más oportunidades son las tareas y la responsabilidad de todos los actores involucrados. Los funcionarios del FMI proporcionó recientemente una simulación de un "pacto social" de amplia base entre empleadores y sindicatos en una devalución interna: el aumento del empleo (y los recortes de precios) a cambio de que los sindicatos acuerden moderación salarial significativa". Señalo las palabras en negrita, sobre las que ahora después volveré.
No podemos olvidar que la famosa troika la conforman el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Sobre los salarios se han pronunciado oficialmente (en el caso del FMI) y cuasioficialmente (en el caso de la Comisión) dos de los tres jinetes del apocalisis europeo. El BCE no lo ha hecho ahora, pero si tiramos de hemeroteca, nos encontramos con que hace un año y medio el diario monárquico ABC titulaba una información con "El BCE quiere que haya salarios de menos de 400 euros en España", más reciente, hace justo un año, el BCE alababa la reforma laboral que se acababa de aprobar para apostar por la bajada de los salarios.  Nuevamente el mismo, mismo discurso.
Pero bien, volviendo a las frases en negrita. El FMI pedía acabar con la dualidad del mercado laboral en España; Renh nos lo traduce con la frase "la superación de la dualidad entre contratos fijos y temporales", para que justo en ese momento aparezca en escena el presidente de la CEOE, y el "capo dei capi" (jefe de jefes) español interviene para proponer al gobierno poder convertir los contratos a tiempo completo en parcial. En su informe la CEOE repite el mismo discurso; valoración positiva de la reforma laboral de 2012 pero "queremos más" reformas.
No estamos ante una crisis, estamos ante una reestructuración del sistema capitalista. Todas estas medidas van dirigidas a aumentar la plusvalía. ¿Y que es la plusvalía? pues que de la tarta que ha hecho el trabajador se reparta para que el capitalista se lleve una mayor parte que el trabajador. Bueno, en el sistema capitalista siempre el empresario se lleva una parte mayor de la tarta, lo que están planteando es llevarse aún más. No estamos ante una crisis, estamos ante la búsqueda de una plusvalía, de una explotación del trabajador mayor. la crisis es la excusa. Es la materialización la frase de Milton Friedman para explicar, lo que la periodista Naomi Klein llama, "doctrina del shock", cuando el gurú neoliberal afirmaba que para llevarse a cabo sus reformas se debía de producir bajo "una crisis real o percibida". Estamos ante eso. Y el botón de la muestra nos lo proporciona el propio Rehn en su artículo en cuestión cuando dice: "Pero, ¿no es todavía vale la pena probarlo en serio, por el bien de los millones de jóvenes españoles que se encuentran actualmente en paro? Aquellos interesados que se rechacen rotundamente que tomaría una gran responsabilidad nacional de los costos sociales y humanos en sus hombros". El chantaje del miedo. Del si no te "devalúas" -es decir, bajas tu valor; es decir, vende tu fuerza de trabajo más barata para que el empresario te saque más jugo- esto irá a peor.
Aceptar la tesis de que estamos ante una crisis en vez de una reestructuración del capitalismo lleva a un análisis dentro de la lógica del sistema, y en consecuencia -en el mejor de los casos- socialdemócrata, pero no será un análisis real, y en consecuencia se estará "engañando" al pueblo, al partir de la premisa de la "gran metira": la crisis.
Me explico. Aceptar que hay una crisis, supone aceptar que en un futuro -más o menos cercano- se podrá volver a la situación de antes de 2007, al mantenimiento del aquel "pacto social de posguerra" y su estado del bienestar. Se trata de aceptar que los sacrificios de hoy tendrán una recompensa futura, y por lo tanto llevarnos a la aceptación de las "recetas". En esa lógica, la protesta es insolidaria y carece de sentido.
Pero la realidad es otra. estamos ante una reestructuración del capitalismo, que ya no quiere, que no tiene necesidad de mantener, aquel "pacto social de posguerra" -la URSS no existe desde hace más de veinte años-. Los capitalistas europeos han llegado a la conclusión que para mantener su beneficio -la famosa plusvalía- necesitan eliminar a aquel pacto y el estado del bienestar.  Lo único que les interesa de la lógica pactista es "pringar" a los sindicatos en el desmontaje. Por lo tanto, no se puede defender algo que ya está muerto. Hay que explicar que lo que vivimos es una pérdida de derechos conquistados por que la burguesía -que apostó por el fascismo en los años treinta- fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial, y su miedo a una revolución socialista es lo que le llevó a pactar el "estado del bienestar". Marcarse como objetivo este, es perder.

*pegolete: equivalente de pego. En Córdoba se dice como sinónimo de tontería.

lunes, 13 de mayo de 2013

Sobre el retorno del leninismo (parte 1)

El pasado día 1 de mayo, publicaba Javier Parra en larepublica.es un artículo llamado “El PCE y el retorno del “leninismo”” . Este es un debate recurrente en los congresos del PCE, lo que demuestra, que aunque el paso de la denominación de “marxista-leninista” a “marxista revolucionario” se produjese hace más de un tercio de siglo, es un debate que no está cerrado. En mis más de quince años de militancia del PCE he pasado por cuatro procesos congresuales, y está “políticamente convocado” -en palabras del secretario general del PCE, José Luis Centella- el quinto, correspondiente al XIX Congreso, a celebrar a finales de este año.
Cada vez que ha surgido el debate en el proceso congresual, aquellos que quieren seguir manteniendo la definición del “marxismo revolucionario” tratan de enfocar el debate a una cuestión “semántica” (sic), es decir, reducen el tema a una simple sustitución de una palabra por otra, convirtiendo el debate ideológico (aparentemente) en una cuestión absurda, sobre la que no se debe de perder tiempo.
Hay otra refutación que consiste en señalar que la fórmula leninista es más restringida, mientras que la del marxismo revolucionario incluiría a otros teóricos marxistas, contraponiendo a reglón seguido a Lenin y a Gramsci. Este argumento omite dos datos importantes; el primero, que Gramsci era marxista-leninista, y que sus aportaciones no son contradictorias, en todo caso complementarias, a las de Lenin. El segundo elemento, es que el debate leninista es sobre el modelo organizativo de Partido, cuestión esta que no se debate al situar la cuestión en un enfrentamiento entre dos pensadores como Gramsci y Lenin. Esto sin mencionar la gran difamación para evitar un debate serio; la acusación de que el marxismo-leninismo es una creación estalinista.
Pero no quiero centrarme es ese planteamiento sino que quiero abordar el tema sobre una perspectiva histórica.
Podemos establecer como premisa básica de partida que la estrategia, el método, la organización y el modelo organizativo de esta son consecuencia del contexto histórico y respuesta a este.
Así el periodo de las grandes revoluciones del siglo XIX, con sus oleadas de 1820, 1830 y 1848, al que habría que añadir las unificaciones alemanas e italianas y terminar con la Comuna de París. Es el momento en que nace la utopía obrera; es el momento el que los obreros se lanzan a dar sus primeros pasos para reivindicar y plantear alternativas a la explotación capitalista; es la época del neobabefismo, del luddismo, del tradeunionismo, del cartismo, del blanquismo, del fourierismo y es la época del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, y también de El Capital. La forma de organizarse es diversa y adaptada a las pretensiones del grupo, pero es significativo el nombre de la organización más importante del periodo la Asociación Internacional de Trabajadores, la (Primera) Internacional. El nombre y la organización no reconoce las fronteras nacionales, sólo entiende intereses de clase, y su táctica es tanto "sindical" como revolucionaria.
En 1870 se unifican Alemania e Italia; en Versalles se proclama el Segundo Imperio Alemán. En París se vive la última revolución del siglo XIX, la Comuna, que acaba en masacre para los revolucionarios. Señalo estos dos acontecimientos pues tras ellos comienza la Belle Époque, una época de estabilidad política en Europa que durará más de cuarenta años, hasta la Primera Guerra Mundial. La burguesía había impuesto su sociedad; el capitalismo liberal en lo económico y el Estado-Nación liberal en lo político.
No es de extrañar, que en 1875, a cinco años de que se proclamase el Estado-Nación alemán, los socialistas alemanes creen una organización para actuar en el Estado-Nación, el Partido Socialdemócrata. La Internacional ya pertenecía a otra época: ahora se imponen las organizaciones nacionales -partidos y sindicatos-. Pero no es la única adaptación; la Segunda Internacional no será una organización sino un encuentro entre partidos nacionales; pero la adaptación más significativa es la siguiente.
Ante el éxito del Estado-Nación liberal surge, también en Alemania, la idea de que Marx había errado, y que la revolución no iba a tener lugar, sino que dentro del Estado-Nación liberal era posible realizar reformas que mejorasen las condiciones obreras y que llevasen al Socialismo: es el revisionismo. En paralelo en Francia se está debatiendo si entrar o no en el gobierno burgués. El revisionismo es pues la respuesta de un sector del movimiento obrero marxista al éxito burgués del Estado-Nación liberal, y tratan de influir en él, aún a costa de revisar a Marx. La respuesta a se la darán distintos teóricos marxistas como Rosa Luxemburgo o Lenin llamando la atención del carácter de clase del estado, y en consecuencia de la inviabilidad del revisionismo, y en consecuencia la vía revolucionaria de obtención del poder. En ese contexto, con ese fin, hay que entender el modelo organizativo planteado por Lenin; el modelo leninista de Partido.
El estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente Revolución Rusa, y más adelante la Gran Depresión, generan una nueva coyuntura que las organizaciones obreras tienen que acometer. La revolución se ve próxima, la confrontación de clases hace que las organizaciones obreras sean más combativas. La reacción de la burguesía, el fascismo, aparece como instrumento con el que frenar el ímpetu obrero. El modelo organizativo leninista, pensado para la lucha de clases, da resultado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comunismo es la opción política hegemónica en Europa.
Tanto es así, que Churchill, erigido en portavoz de la burguesía europea, pide ayuda a EEUU para crear el famoso "telón de acero" que evitase el avance del comunismo desde el esta a Europa Occidental. En esta se produce el "pacto social de posguerra", en el que los antiguos revisionistas aceptan el capitalismo keynesiano (modelo Estado del Bienestar), para años más tarde abandonar oficialmente el marxismo. Por otro lado, las burguesías europeas aceptan derechos sociales, asumibles por el capitalismo, con el fin de conservar la propiedad de los medios de producción. Estamos ante una nueva época dorada por los Estados-Nación liberales, ahora bajo la forma de "Estado social y democrático de derecho". Ya hemos visto la evolución de los socialdemócratas pero ¿Qué ocurre con los partidos comunistas?
Aquí hay que señalar una obviedad y otros tres elementos del contexto histórico; la obviedad es que no existe una fórmula inalterable de la revolución y el socialismo, por consiguiente estas son consecuencia de los contextos históricos y culturales de donde se producen. Los tres elementos son;
  1. Los partidos comunistas de Europa occidental había contribuido a configurar los regímenes políticos de sus países en esos "Estado sociales y democráticos de derecho".
  2. El anticomunismo contra la URSS cala en las sociedades de Europa occidental
  3. La URSS lanza la coexistencia pacífica con el fin de evitar una guerra nuclear, y relacionado con esto la tesis del policentrismo.
Todo esto explica la evolución hacia lo que se llamó Eurocomunismo en los principales partidos comunistas europeos, entre ellos el PCE. A saber, una vía al socialismo para los países desarrollados, en el que se aceptaba la participación en la Comunidad Económica Europea; en la que se hacían gestos de distanciamiento, cada vez más visibles, con respecto a la URSS; y un elemento importante, dado el éxito anticomunista de vincular el comunismo con dictadura (la URSS y los países del Este) el Eurocomunismo trata de buscar el reconocimiento de los otros partidos de sus países como partidos demócratas, obviando, en este complejo, que no necesitan más aval que la vida y sangre y esfuerzo que sus militantes en la lucha contra el fascismo en donde no tenían comparación con nadie. En esta carrera por distanciarse de la URSS y buscar el aval demócrata el PCF y el PCE renunciar a un concepto marxista como "la dictadura del proletariado" buscándose eufemismos en los que aparecían el concepto democracia. Y en el caso del PCE hay que entender en este contexto -más el nacional de la Transición- la sustitución del "marxismo-leninismo" por el "marxismo democrático y revolucionario" -fíjense en la necesidad de reforzar el concepto de democrático-. Este reforzamiento del concepto democrático lleva en Italia, tras caída del Muro de Berlín, a la refundación del Partido Comunista Italiano en Partido Democrático de la Izquierda -que termina integrándose en la socialdemocracia-, hoy integrado en el Partido Democrático junto a los restos de la democracia cristiana y la socialdemocracia.
El éxito del agitprop anticomunista -que no hizo distinciones en los esencial entre prosoviéticos y eurocomunistas (el capitalismo siempre supo que tanto uno como otro eran enemigos suyos)-; la teoría del "desmigajamiento de la clase obrera"; la implosión del campo socialista europeo (1989-1991); el tsumani neoliberal de los noventa; el pensamiento único y el "fin de la historia", lleva a una crisis de identidad de los comunistas europeos; y también, como bien explica Julio Anguita en su último libro "Conversaciones sobre la Tercera República" empieza a producirse una subordinación del "Estado social y democrático de derecho" a "los mercados". En los últimos años, esto es una obviedad. Los regímenes surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, esos "Estados sociales y democráticos de derecho" hoy ya no existen; con las políticas del control del déficit y de la deuda se prioriza el interés de la oligarquía económica (de los capitalistas de siempre) sobre el interés de la mayoría de la sociedad; se establece una lucha entre los de arriba y los de abajo; se recrudece, en términos clásicos, la lucha de clases.
Y es en ese contexto, en el que debemos de definir cuál es el mejor modelo organizativo para estos tiempos; si uno pensado para la confrontación electoral, que parte de la premisa que el sistema va a permitir la construcción del Socialismo vía electoral; o si el Partido tendrá que  organizarse, no pensando en una confrontación electoral, sino en una lucha de clases en el tajo.  

martes, 5 de marzo de 2013

¡UH, AH CHÁVEZ NO SE VA!


Recuerdo un día que al llegar a la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras ver en el periódico Córdoba la noticia de que en Venezuela había sido elegido un tal Hugo Chávez. La foto que acompañaba la noticia era toda una tarjeta de presentación; Fidel Castro dándole un abrazo al nuevo presidente. Gracias a aquella foto me interesé por el personaje. Me enteré de que en 1992 había encabezado un levantamiento militar, levantamiento que recordaba haber escuchado en su día en la radio.
Cómo digo me interesé por su proyecto político, y cuando aún desde sectores de la izquierda social se mostraban recelosos de él, por lo que contaban los medios de comunicación, a mi me resultaba interesante la Revolución Bolivariana que preconizaba, en donde con planteamientos patrióticos se enfrentaban al neoliberalismo.
Recuerdo aquel abril en el que los fascistas e imperialistas lo derrocaron, fue ese fin de semana la Fiesta del PCA en Granada, de pronto, la noche del sábado empezó a haber rumores de que el pueblo había tomado Miraflores. Las caras de los viejos camaradas cuando la noticia se confirmaba no se me olvidará. Aquel golpe disipó las dudas a los que aún tenían dudas; si Bush y Aznar trataban de derrocarlo, sería por que no sería tan malo.
Un par de años después tuve la oportunidad de oírlo en persona en Madrid, e incluso de estrecharle la mano en la Estación de Atocha donde vino a homenajear a las victimas del 11-M. En ese momento pude hacer la foto que ilustra este artículo.
Chávez consiguió lo que Allende no pudo; llevar a cabo un proceso revolucionario socialista a través de las urnas, y que el imperialismo y el fascismo no pudieran evitarlo.
Chávez, pasará a la historia por se la persona que personificó un proceso popular que puso otra vez encima de la mesa al Socialismo.
Si en 1989 al Socialismo se le puso una lápida y se le dio por muerto, el proceso revolucionario que Chávez personificó volvió a ponerlo de actualidad y actualizarlo, bajo el nombre de Socialismo del siglo XXI.
Y a los que esperan ahora que, con el fallecimiento del Presidente, el neoliberalismo vuelva a Venezuela y América Latina, sólo recordarles que Chávez fue derrocado en 2002; y la clase obrera venezolana fue la que se comió a los golpistas. Chávez ya no está; pero su pueblo se queda.
En una Europa de los recortes, Chávez tiene que ser un referente. El referente de cómo con voluntad política, y aún jugándose la vida por ello, se puede hacer una política distinta, que no sea la ordenada por "los mercados". Esa es la gran enseñanza de Chávez, y por ello toda persona que en Europa quiera combatir los recortes deberían de acercarse no, ya a la persona que hoy ha fallecido, sino al proceso de la Revolución Bolivariana; las misiones sociales, la democracia participativa, los referéndum revocatorios...
Por su opción de lucha contra el neoliberalismo, de internacionalismo, de profundización de la democracia -más allá de formal que tenemos en España-, por el protagonismo de las organizaciones populares; en definitiva por abrir una nueva vía a la Democracia y al Socialismo, Hugo Chávez pasa a la Historia.

Camarada, que la tierra te sea leve.

Publicado también en larepublica.es

sábado, 10 de noviembre de 2012

Carta a mi hija ante la Huelga General

Dentro de unos días tú vivirás, en tu algo más de un año y medio, tu segunda huelga general. No irás a tu escuela ese día. ¿Por qué?
Dicen que los niños nacen con un pan debajo el brazo, durante unos años, en España, ese pan se llamaba cheque-bebé, a ti chiquitina, te quitaron el cheque en el vientre de tu madre. Tu madre que lleva camino de dos años en paro. Tu padre se ha quedado sin paga de Navidad este año, y con la del año que viene... en fin. Los recortes, eufemismo para llamar al ataque del capitalismo contra los de abajo (trabajadores, funcionarios, autonómos, pensionistas...), nos ha afectado a toda tú familia, abuelos, tíos, padres, primos y a ti misma.
No es una crisis normal, no. Estamos ante una excusa. Se trata, pequeña, de que los ricos se hagan más ricos a costa de los de abajo. Se trata de que los trabajadores solo nos quede hundir la frente como decía Miguel Hernández, "impotentemente mansa", se trata de que aceptemos el castigo "divino" de los "Mercados", se trata que no se tenga posibilidad ni de protestar.
Se trata de que, tus padres vivamos peor que tus abuelos; se trata que tú y tus primos no tengáis si quiera posibilidades de estudiar, como lo hemos hecho vuestros padres. O que si conseguís estudiar lo hagáis ya con el yugo de un préstamo sobre vuestras espaldas, antes incluso de trabajar... Trabajar ¿En qué condiciones? ¿Con qué derechos?
Tú no eres consciente de que tu madre y tu padre estamos luchando por tu presente y tu futuro... Pero es normal, no tienes aún dos años, y para eso estamos nosotros, para defender lo tuyo. Hay quienes tienen edad de ser conscientes y tampoco lo son. Y consideran que sin protestar y sin luchar, sin patalear van a dejarlos como están... jajaja. Eso sí lo sabes tú, y cualquier bebé... ¡Quién no llora no mama!
La lucha obrera, a lo largo de muchos, muchos años conquistó derechos tanto políticos como sociales. Por aquellas luchas hoy tenemos unas leves libertades y unos exíguos derechos sociales. Tanto unos como otros nos los quieren recortar "gentes de la hierba amarga".
Siguiendo con versos del poeta pastor, porque los capitalistas te quieren convertir en niña yuntera, es por lo que tendremos que golpear "el martillo verdugo de esa cadena". El 14N Huelga General.  

martes, 6 de noviembre de 2012

Preguntas indignadas a la Revolución Rusa

Hoy es 7 de noviembre, tal día como hoy, hace noventa y cinco años, se produjo la Revolución de Octubre, la primera experiencia de construcción de una sociedad socialista, alternativa al capitalismo entonces (y ahora) imperante en el mundo.
Vista la efemérides en este 2012 me surgen algunas preguntas desde este continente (y país) sometido a terapia de choque neoliberal.
¿Alguien, en la Europa de 2012, cree que los capitalistas hubiesen aceptado la educación, sanidad, prestaciones sociales a los trabajadores si no hubiese sino por la Revolución de Octubre? ¿Alguien cree que estaría, aunque sea una mera formalidad, el derecho al trabajo, a la vivienda?
Cuando a la Rusia postsoviética se le aplicó la terapia de choque neoliberal en una década bajó la esperanza de vida diez años, ¿no nos deparará el destino a nosotros una situación similar si no paramos esta doctrina del shock a la €uropea?
¿Alguien puede poner en cuestión hoy que el poder político está al dictado de lo que exigen los grandes capitalistas, tal y como decía Lenin hace un siglo?
Durante dos décadas, más toda la propaganda anticomunista de las décadas anteriores, han convencido a una parte importante de la sociedad de lo negativo de la experiencia surgida de la Revolución de Octubre, pero, ¿de verdad podemos construir una alternativa anticapitalista sin mirar críticamente, y referenciarnos en lo positivo, que aportó a la humanidad aquel 7 de noviembre? Son preguntas para un mundo indignado con las consecuencias del neoliberalismo.

sábado, 13 de octubre de 2012

12 de octubre: “Dicen que la Patria es...”


Dicen que la patria es/ un fusil y una bandera/ mi Patria son mis hermanos/ que están labrando la tierra”, así empezaba una canción del grupo chileno Quilapayún, y a pesar de corresponder a otro país, otro continente y otra época, en mi opinión responde muy bien a este 12 de octubre que acaba de pasar. Si observamos las fiestas nacionales de otros países se celebran en unos casos en el momento de la independencia del mismo (p. ej. EEUU -4 de julio-), el momento del nacimiento de un nuevo concepto de nación (Francia -14 de julio- o Cuba – 26 de julio-) o el nacimiento de un actual régimen político (China -1º de Octubre-). En cualquier caso, podemos extraer de este hecho dos conclusiones; la primera, que la de España no se corresponde con ninguno de estos casos, es más ni siquiera el acontecimiento conmemorado en esa fecha se produjo en España, sino en una isla llamada, en aquel momento, Guanahaní y situada al otro lado del Atlántico. La segunda conclusiones es que la conmemoración de la Fiesta Nacional siempre encierra un concepto de nación, y se recuerda el nacimiento de un estado basado en ese concepto de nación.
El problema de España es que nunca ha tenido un concepto de nación unitario, ya que hay amplios sectores de la sociedad española (la definida por la Constitución de 1978) que no se sienten identificados con el concepto de nación vigente o que tan siquiera se sienten vinculados (numerosos ciudadano en determinadas regiones) al concepto de nación actual. En otros países los símbolos nacionales son compartidos por la izquierda y por la derecha. En España no. Y ello es posible, no porque la izquierda no ame a España, sino porque su concepto de España es otro distinto al vigente, heredero directo -y más ahora- del franquista.
Estamos acostumbrados, tenemos hasta asumido, definir a los bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil como nacionales y republicanos. Definirlos así supone ya un posicionamiento ideológico criptofranquista; ¿Por qué los fascistas son los nacionales? ¿No eran españoles los republicanos? ¿No era patriotas? Se está asimilando ser nacional, ser español a ser fascista o al menos al concepto de España que defendían los fascistas; una España eterna, inalterable, católica, imperial, castellana. El 12 de octubre responde a la perfección a ese concepto. 
Sin embargo, hay quien se puede llevar la sorpresa de los contenidos patrióticos de los discursos de los dirigentes de todas las tendencias de la zona republicana. Vinculando la resistencia republicana, especialmente la madrileña, al 2 de mayo y a la lucha contra el otro invasor; si en 1808 fueron los franceses ahora, en 1936, era el nazifascismo. 
Por lo tanto, se enfrentan entre 1936 a 1939 dos conceptos de patria; una católica, inalterable, imperial y castellana; otro republicano, laico, respetuoso con las nacionalidades que componen España y democrático y con fuerte componente social.
Estos dos conceptos se mantuvieron durante toda la dictadura; es en la Transición cuando -como en tantas cuestiones- se termina imponiendo el concepto retrógrado de España, incluyendo que pasaban a ser los símbolos de la España democrática los mismos del fascismo que acabó con la democracia republicana (la bandera bicolor y la marcha granadera como himno). Esto llevó a las gentes de izquierdas a refugiarse en los símbolos -también constitucionales- de las autonomías, al fin y al cabo era la descentralización una clara victoria sobre el franquismo, y por ello una conquista democrática. Las banderas autonómicas sustituyeron a la ocultada bandera tricolor en una insumisión a tomar como propia la “democrática” bandera que impuso el fascismo por las armas. La consecuencia fue que la derecha, Alianza Popular (hoy Partido Popular) patrimonializó el patriotismo. Eso sí, no cambió el concepto de nación del franquismo; y esto nos lleva a la idea de “españolizar a los niños catalanes” , cuando debiera haber dicho el ministro Wert “castellanizar” o ¿es que los catalanes no son españoles?; al ministro Soria, hace unos meses, le da un arrebato de patriotismo imperial  y amenaza a Argentina por nacionalizar algo que en origen era criollo; a la vicepresidenta  le posee el patriotismo nacionalcatólico de vestirse, para ir Vaticano, como un personaje sacado de la serie “Amar en tiempos revueltos”; el mismo nacionalcatolicismo que lleva al Ayuntamiento de Córdoba a montar altares en la propia casa consistorial o a transformar la cabalgata de los Reyes Magos en un conato de procesión semanasantera; o a querer enfrentar caimanes contra vírgenes en la festividad de la Fuensanta, logrando el elogio del su Ilustrísima “el camarada Dimitri”, como llaman al actual obispo de Córdoba, quien agradeció “a todos los que han contribuido para que esta fiesta sea de la Virgen y no del Caimán”. 
Y mientras hacen todo esto o envuelven a las ciudades españoles en macrobanderas bicolores no son capaces, o tal vez ni se lo plantean, de defender la soberanía española frente a los ataques que recibimos desde el extranjero, en concreto desde el capitalismo, de las entidades financieras y demás cómplices que no dudan en hundir en la miseria pueblos, entre otros a España.
Cada vez que sacan esos discursos nacionalcatólicos yo no puedo sino recordar una frase de Robespierre que dice: “La esencia de la república o de la democracia es la igualdad, se concluye de ello que el amor a la patria abarca necesariamente el amor a la igualdad. Es verdad que también este sentimiento sublime supone la prioridad del interés público sobre todos los intereses particulares
Podrán generarse discursos nacionales basados en esencias inalterables -sea en el nacionalismo español, catalán, vasco o de donde sera-. Podrán coger la bandera para demostrar los patriotas que son, pero ¿cómo se puede ser decir que se defiende a España cuando se está machacando a los españoles?

También publicado en larepublica.es

sábado, 8 de septiembre de 2012

Disminución del número de parlamentarios: nuevo ataque a los de abajo ahora recortando democracia


Ayer surgió la noticia de que la presidenta de Castilla La Mancha propone reducir el número de diputados regionales y al mismo tiempo eliminar el sueldo a los parlamentarios, para que estos se puedan compatibilizarlo con la actividad profesional privada; y todo ello justificado porque "enraíza con un sentir popular".
Cospedal no hace sino imitar a su colega, compañera y vecina Esperanza Aguirre quien en junio pasado proponía reducir casi a la mitad el número de parlamentarios regionales, UPyD con anterioridad también planteó algo por el estilo y el alcalde de Getafe había propuesto la eliminación de sueldos a los parlamentarios, todo ello podéis leerlo en este enlace. Esta reducción se justifica en la idea de reducir el déficit público, y por otro lado en hacerse eco de las reivindicaciones de "la calle" (no he encontrado el video de Aguirre en el que así lo señalaba).
Parece ser, que de todo el programa de oposición que, hace ya más de un año, puso el 15M encima de la mesa, el PP sólo ha oído la crítica a los políticos, además en una fórmula consistente en reducir los órganos de representación de la soberanía, eso es del Pueblo.

¿Quién saldría perjudicado?, obviamente, en base al sistema electoral existente en España las fuerzas minoritarias (principalmente Izquierda Unida), con lo que el bipartidismo se acrecentaría, y por lo tanto la crítica básica, desde un plano político, del 15M, en vez de ser escuchada se vería ignorada y el problema aumentado.
Pero más allá de la ley electoral es un recorte a la democracia en contra de los intereses de los trabajadores y de las capas populares de la sociedad.
La reivindicación de que los cargos público tuviesen un sueldo es una reivindicación política del movimiento obrero, y es la otra cara del sufragio universal.
En Gran Bretaña, allá por las décadas de 1830 y 1840, surgió impulsado por el sindicalismo (Trade Unions) el llamado movimiento cartista, que en base firmas de apoyo a las llamada Carta del Pueblo (de ahí el nombre) dirigidas al gobierno británico pedían las siguientes cuestiones;

Como puede verse en el punto 4  se haya el que los cargos públicos recibiesen un sueldo. La razón es lógica; si el sufragio universal permite que los ciudadanos pudiesen votar, independientemente de su renta y no, como ocurría en ese momento, que sólo podían votar los que tenían cierta riqueza; es decir, solamente los burgueses. Obviamente el derecho a elegir tiene que ser complementado con el derecho a ser elegido. ¿Podría un obrero poder ser diputado si eso significaba no tener un sueldo con el que vivir? Obviamente no. Si una persona necesita vender su fuerza de trabajo a otra, y lo hace por 8, 12 o hasta 16 horas como el aquella época, no puede compatibilizarlo con la actividad pública institucional. Por eso el movimiento obrero exigía que se cobrase un sueldo.
Gracias a que se cobrase ese sueldo podemos tener a personas de las capas populares (albañiles, trabajadores fabriles, profesores, etc. -estas son las profesiones de algunos de los diputados comunistas en el Congreso por la provincia de Córdoba en los últimos lustros-) desempeñando tareas de representación política.
Si se aplica la norma que plantean las lideresas de la derecha, ¿podrían ser cargo público un trabajador tanto por cuenta ajena como propia? ¿Podría un trabajador de una empresa privada realizar esas funciones? ¿Aceptaría el empresario pagar él el hobby de su empleado? ¿Podría un autónomo compatibilizar las tareas de su trabajo con las funciones de un cargo público?
Sólo quedaría posible el ser elegible a aquellos que tuviesen fortuna propia para poder permitirse el lujo de dedicarse a una actividad sin remunerar. Aunque... queda otra opción. La de un diputado que en vez de recibir un sueldo público reciba suscripciones, donaciones de "filantropos" capitalistas para desarrollar su función pública, como en EEUU. Tanto en un caso como en otro, quedarían excluidos en la práctica cualquier discurso contrario al capitalismo en las instituciones. Habríamos pasado de la democracia a la plutocracia de facto.
¿Que los políticos reciban un sueldo de las instituciones puede crear una casta? Sí. ¿Que pueden crear políticos profesionales? Sí. Pero la salida no es menos de democracia representativa ni la plutocracia; la salida es más control popular de las actividad del cargo público que les representa; en definitiva más democracia.

domingo, 5 de agosto de 2012

Agonía neoliberal de la Transición.




Llevo un tiempo en el que hay distintas cuestiones de la actualidad que me sugieren escribir, pero la propia actualidad hace que surjan otras nuevas. Tal vez por ello, esta reflexión sea algo más larga de lo habitual.
Esta tarde leo por facebook varias entradas relativas a la crisis del régimen surgido de la Transición, uno escrito por el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón  y otro por Pablo Iglesias Turrión, profesor de CC. Políticas de la Universidad Complutense, es una idea que llevo tiempo pensando y en la que coincido con los dos autores. Hace año y medio, en diciembre de 2010, ya escribí en el blog una reflexión en la que consideraba que 2010 marcaba elpunto de inflexión de la crisis del régimen de la Transición. Los acontecimientos acaecidos desde entonces (aparición del 15M, reforma constitucional, rescates, elefantes reales, doctrina del shock, posibilidad de un gobierno de concentración, cuestionamiento de facto del estado de las autonomías desde el propio gobierno) no hacen sino confirmarme en esta opinión.
Todo el mundo conoce que la Transición fue un proceso de paso pacífico desde la dictadura franquista a un régimen de libertadas. Ese proceso fue pactado entre los sectores procedentes del fascismo franquista, pero que optaban por tener un régimen similar a los de nuestro entorno, (UCD y AP -anterior denominación del PP-) con los sectores antifranquistas tanto de izquierdas (PCE, PSOE) como nacionalistas (principalmente el catalanismo -actual CiU-).
Para los sectores reformistas toda la Transición era un pacto de máximos, hasta ahí estaban dispuestos a aceptar. Para los sectores procedentes de antifranquismo era un pacto de mínimos.
No sólo el pacto constitucional, el pacto autonómico sino cuestiones como el pacto de silencio (Ley de Amnistía) hacia la dictadura, el establecimiento de una política de la equidistancia con respecto la Guerra Civil (“ambos bandos hicieron barbaridades”), el culto a la personalidad (campechana) del Rey (y su familia) y aceptación del régimen monárquico, acuerdos de la Iglesia y el estado, bondades de Europa. Todo se aceptaba por tal de huir del enfrentamiento civil o de involuciones, además se entendía que nuevo régimen gozaba de cierta neutralidad que permitía acceder al poder y realizar todo tipo de programa político, al fin y al cabo la Constitución era suficientemente ambigua como para permitirlo.
Los años ochenta fueron los años de esplendor del consenso surgido en la segunda mitad de la década anterior. Es en los noventa cuando se producen las primeras muestras de erosión de esos consensos. 1996, Fiesta del PCE: el secretario general comunista dice algo que llevaba cuatro años repitiendo; el Tratado de Maastricht vaciaba la Constitución de 1978 de todo su contenido social, lo cual suponía la ruptura del pacto constitucional, en que la derecha había aceptado los contenidos sociales de la Carta Magna y la izquierda, en palabras de Julio Anguita en aquel septiembre de hace dieciseis años: “En las horas difíciles de la Transición Española nuestro Partido, en aras del consenso para que el Estado Social y Democrático de Derecho estuviese contemplado en la Constitución priorizó los contenidos del mismo a la inclusión de los dos primeros principios en la Constitución (Estado Federal y Solidario y Derecho a la Autodeterminación) y pasó, transitoriamente, a un segundo plano, su lucha y su esfuerzo para que el futuro Estado Español tuviese la forma Republicana”.
El PCE había tenido, y lo tendría durante mucho tiempo (aún lo tiene), el grave problema de su doble personalidad (por identidad, la de ser un partido revolucionario, antisistema, por su historia en la Transición la de ser un partido padre del sistema), ya escribí algo sobre este problema.
Aquel discurso de Anguita suponía (ruido mediático aparte sobre el hecho -obvio, como dijo un obispo en aquel entonces- de que PCE era republicano) la constatación de la ruptura del pacto constitucional y el (lento) viraje del PCE y de Izquierda Unida hacia posiciones críticas con el régimen de la Transición. A partir de ese momento, se hicieron visibles en actos públicos la bandera tricolor.
Pero tendremos que esperar unos años para que el naciente movimiento de la memoria histórica ponga el dedo en la yaga de uno de los déficit de la “Democracia”, el silencio a los asesinados por defender la democracia republicana en los años treinta y cuarenta. Para la generación de los criados en “Democracia” los cuales mamamos desde la cuna las maravillas de este régimen no nos era concebible (ni aceptable) una democracia que mantenía en fosas comunes y en silencio la memoria de quienes lucharon por la propia democracia, pero la cosa no se queda ahí (en la existencia de fosas) hasta el punto de llegarse a enjuiciar u condenar al juez que se atrevió a investigar la cuestión.
Pero en honor a la verdad, éramos los jóvenes de la Transición pertenecientes a organizaciones obreras los que teníamos esta visión, el resto de la sociedad, y especialmente de la juventud, estaban o encantados con el régimen o directamente el régimen se la traía al pairo. Se vivía bien. Los valores cultivados en la sociedad eran los del neoliberalismo triunfante, y la gente los aceptaba y votaba entre los partidos que defendían con matices (más de moralidad -laica versus católica- que de otra cosa) ese modelo económico. Un interesante artículo de   Fernandez Steinko sobre esta cuestión lo leí en estos días profundiza sobre esta cuestión.
La visión idílica surgida de que el régimen de la Transición es una representación del pueblo empieza a caer cuando los dos grandes partidos, que son los pilares del régimen político (PSOE y PP) empiezan a ser percibidos como un todo (PPSOE) que sirven a los intereses del gran capital y la banca en contra de los intereses de la mayoría de la población. Cuando escribí “2010: La crisis de la Transición” se daba muestras de no ir más allá; condenado al juez que se había atrevido a buscar a los desaparecidos defensores de la democracia republicana; el deterioro físico del Jefe del Estado; la fatídica foto del presidente de gobierno recibiendo el dictado de la plutocracia nacional (presidente de Bankia incluido); y finalmente el discurso del Jefe del Estado en Nochebuena apoyando los recortes procedentes del mandato de “los Mercados”.
Sin embargo, la gran crítica al régimen vino a partir del 15 de mayo siguiente, cuando miles de españoles mostraron su crítica al bipartidismo sustentador del régimen, por que dicho bipartidismo no representaba a los gobernados sino a otros intereses. Una crítica a los políticos -en algunos casos sin hacer distinciones-, pero en el que se sintió identificada una gran cantidad de españoles, en base a una crítica genérica y a una falta de concreción programática. Esto genera el caldo de cultivo a concepciones como “sin banderas”, “sin partidos ni sindicatos”.
Desde entonces se está produciendo un proceso en el que el poder se ha sometido total y absolutamente a los requerimientos de unos expeculadores y capitalistas apodados “Mercados”, tratando de hacernos creer que se puede contentar a unos chantajistas, y mientras aprovechar para aplicar la terapia de choque descrita por Naomi Klein para empobrecer a la mayoría de la población en beneficio de una minoría. Se vive un proceso de deslegitimación de todo aquel que defienda que la mala gestión de los banqueros ha de tener un costo a la ciudadanía, máxime cuando además no tienen un comportamiento coherente (ya sean banqueros muy bien indemnizados; sean cargos públicos con buenos sueldos; o reyes cazadores).
La cuestión, es que en los meses que han pasado desde las últimas elecciones el bipartidismo está perdiendo apoyo según las encuestas; por otro lado surgen proyectos altamente rupturistas como el Frente Cívico u Ocupa el Congreso.
La reforma constitucional, el alejamiento de los políticos de la sociedad, la sumisión de las instituciones a los intereses del gran capital, la pérdida de la ejemplaridad del Jefe de Estado y su familia (a pesar del culto a la personalidad), el vaciado incesante del componente social del régimen español hasta límites insospechados hace algún tiempo o la involución centralista por vía de finanzas del estado de las autonomías. Es en la práctica el desmontaje del régimen surgido de la Transición.
Ahora, ¿para dónde vamos?
Obviamente el gobierno del PP está empujando a través de su terapia de choque a una involución dentro del propio régimen hacia posturas neoliberales (en lo socioeconómico), nacional-católica (en moralidad -ley del aborto-) y centralista. Sería la reconversión de la "Democracia" surgido en los años setenta en una plutocracia de facto.
Desde la ciudadanía, la indignación surgida desde el 15 de mayo del año pasado anda generando un caldo de cultivo que puede ir concretándose en dos metalidades (no hablo de proyectos políticos sino de mentalidad) que podríamos definir por un lado como pseufascistas y por otro como neojacobinos.
El primero, sería la mentalidad de esos sectores que siguen vinculados a los valores neoliberales; que se siguen considerando clase media; que tienen una visión microeconómica (vease el artículo de Steiko, mendionado antes); que como individualistas, rechazan cualquier organización (partidos, sindicatos), es el discurso del “sin banderas”; y que en definitiva estaba cómodo en delegar el poder en otros, siempre y cuando no vayan en contra de sus intereses microeconómicos cómo ahora.
La segunda supone evolucionar hacia valores republicanos; considerarse ciudadano (independientemente de tener identidad obrera o de clase media); que tiene una visión macroeconómica, de la necesidad de un carácter social por parte del Estado; que independientemente de que recelen de determinadas organizaciones quieren tener voz y voto a la hora de tomar las decisiones; son los que quieren (queremos) recuperar la democracia para el pueblo, que queremos que la ciudadanía se empodere.

sábado, 16 de junio de 2012

La Doctrina del shock en versión española


Llevo algún tiempo comentando en reuniones y en conversaciones que a España se nos está aplicando la doctrina del shock desde hace algún tiempo.
En 2007 la periodista Naomí Klein escribió el libro Doctrina del Shock. Auge del capitalismo del desastre. Dos años después Michael Winterbottom, Mat Whitecross  dirigieron un documental de igual nombre, basado en la obra de Klein. En ambos casos es una historia alternativa a la oficial de cómo se han ido extendiendo las tesis neoliberales, creadas por Milton Friedman.
Klein dice en la introducción de libro lo siguiente:
Durante más de tres décadas, Friedman y sus poderosos seguidores habían perfeccionado precisamente la misma estrategia: esperar a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperan del trauma, para rápidamente lograr que las “reformas” fueran permanentes”.
Para reforzar esta tesis Klein reproduce dos citas de Friedman:
sólo una crisis -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que esa ha de ser nuestra función básica desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”.
una nueva administración disfruta de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importanates; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese periodo concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual”.
En mi opinión estas tres citas se corresponden a lo que está ocurriendo en nuestro país desde hace algún tiempo, y especialmente en los últimos meses.
La última de las citas de Friedman está escrita en 1984, un año después -en otro capítulo del libro de Klein, se cuenta cómo- se realizó el
shock en Bolivia, que posee ciertos parecidos razonables con lo que se está viviendo en España desde que Rajoy está en el gobierno.
Según cuenta Naomi Klein en el “
Capítulo 7. “El nuevo doctor Shock””, en Bolivia se produjeron unas elecciones en 1985, en el contexto de una situación del país con una gran deuda externa y de una situación hiperinflaccionista, en las que venció Víctor Paz Estenssoro, quien en los años cincuenta había encabezado una revolución popular.
Diecisiete días después de asumir el cargo, Paz Estessoro tenía en sus manos un plan de shock, que tomaba como base una propuesta del economista norteamericano Jeffrey Sachs. Este plan preveía; eliminación se subsidios; anulación de controles de precios; congelación de sueldos a los funcionarios; duros recortes en el gasto del Estado, abrir las fronteras a las importaciones; y reducción de plantilla en las empresas estatales como paso previo a su privatización (KLEIN, p. 199). Tres semanas después se aprobó en el gobierno el plan. Automáticamente empezaron las protestas en la calle, produciéndose un incremento de la represión con la utilización del ejército; “La policía antidisturbios organizó redadas en los locales de los sindicatos, en la universidad y en una emisoria de radio, así como en diversas fábricas” (KLEIN p.206), se llegaron a detener y trasladar a dirigentes sindicales en campos de internamiento en la amazonía hasta que los sindicatos desconvocasen las protestas.
Aunque ni Rajoy ha sido un revolucionario nunca, ni el ejército ha participado en la represión contra las protestas ciudadanas ni han habido campos de internamiento; sí hay rasgos coincidentes entre el
shock boliviano de 1985 y el español de 2012. A saber:
  • Un presidente que gana las elecciones prometiendo un programa y que recibe el apoyo electoral de la población.
  • Un presidente que días después de la toma del cargo (en el caso de Rajoy diez días) anuncia un paquete de medidas que van en contra de lo prometido antes de las elecciones.
  • Al anuncio de que todos los viernes habrá más reformas (generando una situación de angustia en la ciudadanía de forma permanente; el shock en estado puro), además de mensajes contradictorios.
  • La respuesta ciudadana se encuentra con un incremento de la represión; detenciones de sindicalistas durante la huelga general; cargas de antidisturbios contra estudiantes de secundaria (Valencia) y mineros (Asturias); amenazas sobre quién convoque actos por las redes sociales o el levantamiento de la acampada en Sol.
Una de las acusaciones que se hacían anteriormente a Zapatero y ahora a Rajoy es la de improvisar, en mi humilde opinión creo que no es sino una forma de transmitir desasosiego en la población; de que la población no sepa por dónde la va a venir el próximo palo, porque no sabe qué hará el gobierno, porque este da la sensación que tampoco sabe qué hace. Inseguridad que genera miedo y con él el Shock.
Ya se publicó en rebelión.org en febrero de 2010 un artículo de Jesús Sánchez Rodríguez en el que advertía de la doctrina del shock en la España de Zapatero, decía ese artículo:
La situación de shock, en el caso de España, lo representa sobre todo la elevada cifra de paro, la velocidad con la que se ha creado y la ausencia de un proyecto claro para revertir la situación. En su excelente libro, esta autora (Naomi Klein) describe la aplicación de esta doctrina durante los decenios en que tuvo lugar el ascenso y dominio del neoliberalismo
Lo cierto es que desde Jesús Sánchez escribió estas palabras hemos sufrido tres fases del shock; la que describe en el artículo con el paro como eje; después desde mayo de 2010, tras la intervención en Grecia, que trajo el paquete de medidas (congelación de pensiones, recorte salarial de funcionarios, retirada del cheque-bebé,...), semanas después la reforma laboral, el anuncio de privatización parcial de AENA y Lotería Nacional, la utilización por primera vez del estado de emergencia (en un conflicto laboral), el retraso de la edad de jubilación a los 67 años, y todo esto acompañado de la sensación de improvisación del Gobierno.
La llegada de Rajoy al gobierno y sus anuncios de los “viernes de recortes” sería ya una nueva fase en el que la sensación de improvisación deja paso a la de la conciencia de la mentira contada y a la situación permanente de inseguridad por la reformas y con la prima de riesgo como telón de fondo.
Y desde el sábado entramos en lo que será una nueva etapa en el que será el rescate la excusa para generar el miedo y el estado de shock.
El shock no es inevitable, ahí están los cambios como los pueblos de América Latina, los primeros en sufrir los shock y hoy referente de políticas antineoliberales y socialistas; el saqueo tampoco ha podido con la revolución islandesa, que tras juzgar a sus banqueros y políticos entregados a estos, está creciendo económicamente.
La única forma de oponerse a la doctrina del shock es en su primer momento saber de su existencia;
lo que sucede en Europa no es un castigo del dios Mercado (que no existe) sino producto del choque de intereses entre los sectores más ricos de la sociedad y el grueso de la población; lo que en el lenguaje marxista se llama “lucha de clases”, en donde el 1% de la población necesita explotar al 99%, por eso este tiene que estar organizado y movilizado, para oponerse y construir una alternativa.

sábado, 7 de abril de 2012

Reflexiones sobre Andalucía


Las elecciones andaluzas que se celebraron hace un par de semanas dejaron unos resultados ya conocidos, dejando el futuro de Andalucía en una situación interesante; primero porque el PP ha sido detenido en Despeñaperros -aunque haya sido la fuerza con más votos y escaños-, segundo por que quien ha frenado al PP ha sido Izquierda Unida, que tiene realmente, desde el punto de vista institucional una situación ventajosa; y finalmente, y a pesar de la festividad de Griñán la noche electoral, está el PSOE, que posee la peor de las papeletas: primero por dejar de ser la primera fuerza política sino que además depende de un tercero (IU) para mantenerse en el gobierno, a lo que hay que sumar que tendrá que pactar cada acción de gobierno.

Como afiliado y dirigente provincial de Izquierda Unida quiero hacer algunas reflexiones; las opciones puestas encima de la mesa son; la posibilidad de la abstención y que gobierne el PP; el apoyo a la investidura y actuación en el Parlamento; o el Cogobierno.

Parto de un elemento básico; con un partido neoliberal y nacionalcatólico como es el PP no hay nada de lo que hablar. Eso imposibilita el dejarlos gobernar, máxime cuando el mensaje de las elecciones en ese sentido es claro: la alternativa no es el PP, la alternativa son las políticas de izquierdas.

Hace unos meses, tras las elecciones municipales, tuve la oportunidad de coordinar una reflexión -que aunque de ámbito provincial- se “contaminó” del debate que se estaba dando entre las direcciones regional de Extremadura y la Federal. En aquella ocasión había (como mínimo) una comprensión hacia lo decidido en Extremadura en la mayoría de las asambleas, así como un recelo y rechazo a cualquier acuerdo con el PSOE. Creo que la experiencia de tres meses de gobierno de Rajoy en el ámbito nacional ha modificado hasta cierto punto esa percepción.

Recientemente la Ejecutiva del PCA nos recordaba algunas de las tesis de la Conferencia Política celebrada en Córdoba en la precampaña de las elecciones autonómicas. Las tesis que nos recordaba son las siguientes;

Tesis 4: “Debemos hacer que los espacios institucionales sean un frente de lucha contra los efectos del capitalismo”.

Tesis 19: “la conquista de espacios de poder político solo tiene sentido si se enmarca en una estrategia para la conformación de un Bloque Social Antineoliberal

Tesis 21: “...debemos señalar al bipartidismo como la expresión institucional del poder económico...

Tesis 23: “En este contexto, y bajo la presión del bipartidismo, debemos reforzar nuestra autonomía como proyecto político basándonos en un programa que lejos de ser una suma aritmética de las reivindicaciones de los distintos movimientos con los que nos relacionamos sea una plasmación paulatina de nuestras alianzas, formando un cuerpo coherente, basado en la centralidad del mundo del trabajo y sus conflictos, que dé respuestas a corto plazo a las necesidades del pueblo trabajador y que tenga un horizonte claramente socialista y reivindicativo ”.

Tesis 25: “Nuestro objetivo es hacer nuestra propia política y no doblegarnos a los intereses de las clases dominantes. Todo pacto, acuerdo o deliberación deben estar guiados bajo los criterios de fortalecimiento del poder de los trabajadores así como de su capacidad de movilización.

Igualmente debe contar la máxima participación de la militancia de Izquierda Unida en el debate, de manera que las decisiones vinculen a toda la organización. ”

Tesis 26: “Por lo tanto de nada sirve gobernar o ser influyentes, si no existe fortaleza social que defienda la ejecución de nuestro programa. Y en esta fase de incremento de la intensidad de la lucha de clases, con la necesaria ocupación reivindicativa del espacio público, nuestra participación en el Parlamento de Andalucía deberá centrarse en contribuir a la fortaleza social de un Bloque Antineoliberal. Para determinar las políticas que emanan del poder en Andalucía será necesaria la existencia de un sólido bloque social crítico y reivindicativo

El negrita es original del documento de la Ejecutiva, el subrayado nuestro.

No obstante, la reflexión que debemos realizar sobre qué hacer en esta tesitura debe de huir del corto plazo y de las filias y fobias que puedan representar las expresiones “muleta” y “pinza”. No puede haber una especie de resaca de 1994 que nos lleve a hacer automáticamente lo contrario. En mi opinión la reflexión tampoco debe de basarse en un simple “programa, programa, programa” sino que tiene que estar más enraizado en los principios ideológicos y deben de ser coherente con nuestra trayectoria y nuestra identidad. Las preguntas claves son dos;

  1. El actual régimen político español, al que pertenece la autonomía andaluza ¿es esencialmente un régimen defensor de los intereses de los capitalistas?

  2. El PSOE, como parte del bipartidismo ¿es redimible desde unos planteamientos anticapitalistas?

No debemos de perder de vista que el Estatuto de Autonomía -por muy avanzado que sea- no es sino una mera ley orgánica enmarcada en la Constitución de 1978, de la que -aquellos que somos comunistas- estamos desvinculados precisamente porque “Hoy, más de tres décadas después de la aprobación de la Constitución de 1978 se han incumplido todos los títulos y artículos de derechos sociales, económicos, ambientales, y el recorte de las libertades políticas. Los trabajadores han cumplido con creces trabajando y apretándose el cinturón, han perdido poder adquisitivo y ha aumentado la precariedad. Y es que como ya dijera Lenin hace muchas décadas que “Mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos”.

Por otro lado, existe en la sociedad repolitizada -el 15M entre otros- un señalamiento del bipartidismo como uno de los elementos que sustentan este régimen que beneficia a la banca y al gran capital recortando a los de abajo. Nosotros hemos sustentado, tanto en las generales como en las autonómicas, nuestro discurso en la denuncia de ese bipartidismo, al mismo tiempo hemos llamado a la rebelión. La entrada de Izquierda Unida en el gobierno, con uno de los integrantes del bipartidismo, nos sitúa ante un problema cuya solución no depende de nosotros, pero cuyas consecuencias sí podemos pagarlas nosotros, y por otro lado ante una bipolaridad que IU hereda del PCE.

La primera cuestión es ¿Tendrá IU capacidad de modificar la política económica del PSOE dentro del gobierno?

Si tomamos como base la Tesis 21 de la Conferencia Política del PCA, está claro que el PSOE es parte de esa “expresión institucional del poder económico”. Y Arenas vino a dar la razón a esta tesis cuando días después de las elecciones tendía la mano para realizar la política económica. La experiencia histórica del compromiso del PSOE con el capitalismo también empuja en ese sentido.

Por lo tanto, la entrada de IU en el gobierno con el PSOE sólo convertiría a aquella en co-responsable de las políticas económicas que este realizaría. También hay una dimensión ética, la pedagogía de otra política; la ética de no coger un cargo a toda costa, como hay un sector de la sociedad que cree que pasará.

El problema profundo es esa herencia que IU tiene del PCE. Este en la Transición asumió una existencia en contradicción entre ser un partido antisistema pero al mismo tiempo padre del sistema. IU tiene hoy en Andalucía esa disyuntiva. O entrar a formar parte de un co-gobierno con una parte del bipartidismo para gestionar una administración de un régimen que representa los intereses del gran capital o priorizar un fortalecimiento del bloque social anticapitalista, y esto se hace agudizando la contradicción del PSOE.

El PSOE, segunda fuerza en el Parlamento pero en el gobierno, tendrá necesariamente que apoyarse en el PP o en IU. Si opta por el PP estará dejando claro que el PSOE defiende, como bipartidista, los intereses del gran capital, y por lo tanto su renuncia a políticas de izquierdas.

En definitiva: no a la entrada de Izquierda Unida en gobierno; sí a tender la mano para realizar políticas de izquierdas desde el Parlamento. Que sea el PSOE quien elija aprobar las leyes con el PP o con IU.

viernes, 16 de marzo de 2012

El “¡Viva La Pepa!” en la España del golpe constitucional y los recortes

La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.” Artículo 2 de “La Pepa

"La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales" Artículo 3 de "La Pepa"

Está a punto de cumplirse el bicentenario de la Constitución de 1812: La Pepa. A pesar de ser monárquica y confesionalmente católica tenía un alto grado revolucionario especialmente por limitar el poder del rey, que pasaba de absoluto a limitado; el establecimiento del sufragio universal (concediendo a la ciudadanía derecho a voto independientemente de su nivel socioeconómico -algo que no se volvería a ver en una constitución española hasta casi dos tercios de siglo después-); o la innovación de tener un título dedicado al instrucción (educación) pública.

La expresión “¡Viva La Pepa!” expresa la representación simbólica que para los españoles, tanto favorables como contrarios, significaba la Constitución; para los primeros símbolo de Libertad, la mejor de las virtudes; para los serviles representaba el más negativo caos.

La Pepa tuvo una vida aciaga; promulgada en 1812 fue abolida dos años después al grito servil de “¡Vivan las “caenas”!” por el absolutismo borbónico de Fernando VII.

Nuevamente establecida a los sones del Himno de Riego en 1820. La Pepa y el Himno de Riego se convirtieron en los símbolos de la España revolucionaria. En 1823 una invasión a petición del rey puso fin al Trienio Liberal, La Pepa fue nuevamente abolida y Rafael de Riego, el militar que la había restablecido, ahorcado.

Durante una década (llamada Ominosa) el poder real absoluto volvió a campar a sus anchas en España, y los revolucionarios pagaban con cárcel y sangre la osadía de enfrentarse al absolutismo, tal es el caso de Mariana Pineda.

Una última vez estuvo vigente La Pepa, en el contexto de la guerra carlista, y tras la proclamación del Estatuto Real de 1834 (que no reconocía la soberanía nacional), un grupo de sargentos se sublevó y obligó a la reina María Cristina de Borbón a restablecer la Carta Magna de 1812. Sin embargo, casi un año después se promulgó una nueva Constitución que daba derecho al voto sólo al 5% más rico de la sociedad en sustitución del sufragio universal establecido en la de 1812.

Conmemoramos estos dos siglos de La Pepa con actos que recuerdan el acto jurídico de la existencia de una constitución en España, con un contenido explícito de vincular, en un hilo histórico, a La Pepa con la actual Carta Magna.

Pero aquel texto que proclamaba la soberanía nacional frente al absolutismo cumple dos siglos en un contexto en el que el pueblo español está sucumbiendo a un nuevo absolutismo: el de los “Mercados”, quienes amputan la soberanía nacional de los pueblos europeos (y entre ellos el español) en los aspectos económicos; haciendo caer gobiernos, obligando a parlamentos a no representar la voluntad de los ciudadanos o reformando incluso constituciones.

En este contexto, expresiones como “hay que recortar el déficit”, “hay que contentar a los mercados”, “hay que apretarse el cinturón” se convierten en la versión del siglo XXI del “¡Vivan las “caenas”!", que pronuncian los serviles del nuevo absolutismo, que somete la soberanía nacional a los intereses de esos (eufemísticamente llamados) “Mercados”.

Desde este punto de vista, en defensa de la soberanía nacional frente a los Mercados: “¡Viva “La Pepa”!