Datos personales
- Miguel Peña
- Nací en Córdoba. Mis compañeros de estudios en el Instituto Fidiana me llamaban Tovarich. Participé en las movilizaciones fidianeras reivindicando tener un edificio propio. Miembro de la Plataforma de Estudiantes de la JOC. Militante de la JOC (1996-2001). Presidente del Consejo de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UCO en el curso 97/98. Militante del Partido Comunista de España desde 1997, del que he sido Secretario Provincial en Córdoba desde marzo de 2010 hasta noviembre de 2011. Director de cordobaroja.es
martes, 22 de diciembre de 2015
Será que la necedad parió conmigo
jueves, 13 de noviembre de 2014
El perol cordobés del domingo
lunes, 13 de mayo de 2013
Sobre el retorno del leninismo (parte 1)
El estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente Revolución Rusa, y más adelante la Gran Depresión, generan una nueva coyuntura que las organizaciones obreras tienen que acometer. La revolución se ve próxima, la confrontación de clases hace que las organizaciones obreras sean más combativas. La reacción de la burguesía, el fascismo, aparece como instrumento con el que frenar el ímpetu obrero. El modelo organizativo leninista, pensado para la lucha de clases, da resultado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comunismo es la opción política hegemónica en Europa.
- Los partidos comunistas de Europa occidental había contribuido a configurar los regímenes políticos de sus países en esos "Estado sociales y democráticos de derecho".
- El anticomunismo contra la URSS cala en las sociedades de Europa occidental
- La URSS lanza la coexistencia pacífica con el fin de evitar una guerra nuclear, y relacionado con esto la tesis del policentrismo.
Y es en ese contexto, en el que debemos de definir cuál es el mejor modelo organizativo para estos tiempos; si uno pensado para la confrontación electoral, que parte de la premisa que el sistema va a permitir la construcción del Socialismo vía electoral; o si el Partido tendrá que organizarse, no pensando en una confrontación electoral, sino en una lucha de clases en el tajo.
miércoles, 16 de enero de 2013
Objetivo 2015: En la lucha y en Capitulares.
Más allá de ese titular, hay otra cuestión de la que los medios pasan de puntillas; y es la ruptura con el pasado institucional.
Este carácter institucionalista hunde sus raíces más profundas en la visión que los comunistas tenían sobre el actual régimen político en los años de la Transición, justo en el momento en el que el PCE gana las elecciones municipales en Córdoba (1979). Sobre esa visión me voy a referenciar en los artículos que escribí sobre el aniversario de la legalización del PCE y a raíz del fallecimiento de Santiago Carrillo.
Cuando llevaba yo relativamente poco tiempo en el partido, finales de los noventa, un veterano camarada de mi agrupación, dijo algo así como que “aquellas elecciones (las de 1979) no las ganó Julio (Anguita) las ganó el Partido. Julio no era conocido. Las siguientes ya sí las ganó Julio”.
Por otro lado, la reflexión del camarada expone la aparición, para 1983, del factor del líderazgo y de la gestión municipal.
Desaparecido este, con la dimisión de Julio en 1986, esa ecuación va cambiando, y empieza a priorizarse por encima de todo la gestión institucional. Una buena gestión en la institución bastaba para reproducirse en el gobierno; con lo que, consiguiente, la interlocución social pasaba de la organización a la institución.
Tras la crisis de los primeros años noventa, muchos trabajadores que quedan en paro se transforman en autónomos o pequeños empresarios, y adquieren los valores individualistas neoliberales, y evolucionan hacia la derecha siendo el momento en el que las ciudades españolas -y Córdoba no es una excepción- se escora hacia la derecha; comienza la hegemonía electoral del PP tanto en España como en Córdoba. Sobre este cambio en España se puede profundizar en este enlace.
Y aquí hablo de mi experiencia propia. Mi primera Asamblea Local de IU fue aquella que se llamó en algún medio como “la batalla del Hesperia”, en diciembre de 1998. Fue aquella en la que se terminó de configurar el estilo “rosista”, en el que aprovechando ese sentimiento de búsqueda de un liderazgo fuerte, la alcaldable impuso su lista bajo la amenaza de “o me voy”. Y desconfiada la Asamblea del colectivo como forma de recuperar el Gobierno, esta, temerosa de perder las elecciones, aceptó el chantaje.
Entre 1999 a 2009 la situación ha sido compleja y se puede decir que no hubo ecuación. Me explico. Desde el primer minuto se entabla una pugna entre la institución y sectores de la organización -empezando por el propio PCA-. La primera actúa por independiente del conjunto de la organización. Por otro lado, los sectores de la organización tratan de influir y de ser coparticipes de las decisiones significativas.
Y con un descontento creciente en la organización pero que nunca superó el chantaje al que se sometía al colectivo llegado el momento de las listas; el “o me voy”.
Lo ocurrido en mayo de 2011 cerró un ciclo histórico; un ciclo histórico basado desde el primer momento en la lógica institucional del actual régimen político.
Por eso me parece acertadísima las declaraciones realizadas por el Coordinador Local de IU, Galileo Florido. Se trata de convertirnos no en administradores de izquierdas de las instituciones sino en canales de las luchas sociales. Se trata de dar la batalla no sólo para tener el bastón de mando capitular sino para lograr la hegemonía de los valores de izquierdas; se trata de construir junto al poder institucional (o frente a él si es neoliberal) un poder popular para representar los intereses de la mayoría de la ciudadanía cordobesa, que somos las capas populares de la misma, en la línea descrita en su libro El libro rojo del poder popular por Javier Parra.
martes, 6 de noviembre de 2012
Preguntas indignadas a la Revolución Rusa
sábado, 22 de septiembre de 2012
La herencia de Carrillo
Si ocultásemos el nombre de Carrillo, en más de un elemento que señala Andrade, bien podría definir lo que en Córdoba fue durante una década el llamado Rosismo;
- Primacía de la acción institucional sobre la acción social.
- El personalismo y falta de democracia interna.
- La hecatombe de la organización tras los resultados electorales.
- La moderación hacia el exterior.
- Las tentaciones socialdemócratas.
También publicado en larepublica.es
domingo, 8 de abril de 2012
A treinta y cinco años de la Legalización

Se cumplen treinta y cinco años de la legalización del PCE y veo el sábado un reportaje en el canal público sobre la misma, a través de una entrevista al entonces Secretario General del Partido. La voz en off dice en un momento del reportaje que el “supo renunciar a utopías revolucionarias para contribuir a que la democracia se abriera paso en España”
Esta frase encierra, a mi modo de ver, toda la contradicción del PCE en estos siete lustros, y me ha refrescado el debate que tuvimos en hace algo más de un mes en la agrupación Levante durante nuestra entrega de carnés, y que me sirvieron para pensar en algunas cuestiones relativas a la relación del PCE con el régimen surgido de la Transición, entonces las escribí y se las mandé a algunos camaradas. Hoy las recupero para el blog.
La chispa en aquel debate vino de la intervención de un camarada; que planteaba los problemas que tenemos para trasladar nuestras propuestas a la sociedad, ya que los medios de comunicación no nos sacan o si lo hacen es cuando hay problemas internos; y por otro lado, un sistema electoral que nos infravalora institucionalmente.
Sin embargo, lo que planteaba el camarada no es algo nuevo; ni su preocupación -compartida por muchos camaradas y compañeros/as de IU- ni el hecho en sí. Sin embargo, basta recordar una obviedad, durante la dictadura no teníamos acceso tampoco a los medios de comunicación, pero eso era una preocupación secundaria o terciaria. Sí, es cierto, estaba La Pirenaica pero, ¿acaso podemos pensar realmente, que de haber existido La Pirenaica en los treinta y cinco años que van desde su desaparición, la historia de España y del PCE hubiese sido esencialmente distinta?
El problema del problema -valga la redundancia- de la situación del PCE -y de IU- en estos treinta y cinco años de democracia no sólo hay que buscarlo fuera de la organización, no es producto sólo del cambio de la sociedad española, sino que hay un elemento que creo que siendo importante no se le presta especial atención y que tuvo -y tiene- consecuencias a lo interno principalmente del PCE. Me refiero a la relación del actual régimen político -llamado habitualmente “La Democracia”- y el Partido Comunista. Y aquí es donde se centró el debate de la Agrupación.
A partir de aquí, aunque algunas cuestiones las expresé en la reunión, son reflexiones generadas a consecuencia, y por lo tanto a posteriori de la reunión.
“La Democracia” ha sido considerada por una parte muy importante de nuestra militancia y dirigencia desde la Transición hasta hoy -aunque en los últimos lustros (y años) esta ilusión está disipándose al menos parcialmente- como un sistema político en el que se podría desarrollar nuestra política. Nuestro partido entraba de esa forma en la contracción fundamental de las últimas décadas para los comunistas; ser esencialmente un partido antisistema pero que era un partido padre del sistema.
Un partido comunista por esencia es anticapitalista y republicano. Sin embargo, los comunistas españoles en la Transición fuimos co-padres de una Constitución esencialmente capitalista y explicitamente monárquica. Esto llevó al PCE a optar por entre sus dos personalidades, optando por ser un partido “padre del sistema”; esto tenía consecuencias en lo interno, algunas hoy ya superadas -renuncia de la república adoptada en el Comité Central del (ironía)14 de abril de 1977- o el debate recurrente congreso tras congreso de la definición ideológica del Partido (IX Congreso de 1978).
Y esto último, la renuncia al leninismo, en mi opinión encierra -desde un vista histórico- una profundidad que no se le da suficiente importancia. La supresión del leninismo era una necesidad histórica para definir la paradoja a la que se enfrentaba el PCE en (y después de) la Transición de ser un partido antisistema padre del sistema.
Ser un partido favorable a la Constitución era un tranquilizante para determinados sectores de la sociedad española para los que el PCE era aún el demonio, pero significaba a lo interno asumir que el naciente régimen permitía profundizar la democracia, llegar al poder y avanzar hacia el socialismo. Esto implicaba a su vez que el modelo organizativo leninista, concebido para la lucha de clases revolucionaria -sobre base del oficio- dejase paso a un nuevo modelo electoral basado en el territorio. Y esto suponía modificar la definición ideológica del Partido, renunciando al leninismo.
Retomo, por donde lo dejé unas líneas más arriba, la esperanza de que “La Democracia” supusiese la posibilidad de que los comunistas pudiesen llegar al poder suponía presuponer cierta igualdad de todos los partidos con respecto al régimen político, y concederle una neutralidad social; suponía abstraer a “La Democracia” de su carácter de clase, de la utilidad que para el capital español tenía esta “Democracia” y esta “Transición”, bastaba con recordar El Estado y la Revolución de Lenin para saberlo, pero Lenin había sido suprimido. Pero bastaba con mirar directamente a Marx, a Engels o Gramsci para llegar a conclusiones similares.
Las consecuencias prácticas de esta opción política se van a traducir en tratar de gestionar lo mejor posible aquellas administraciones a las que se ha tenido acceso, en la esperanza de atraer votos para otras administraciones. Algo que casi treinta y cinco años después de las primeras elecciones postfranquistas se muestra un fracaso manifiesto, y de ahí las quejas del camarada a las que aludía al comienzo de esta reflexión. Las conclusiones que expresaba el camarada coincidían con algunas de las extraídas de la reflexión que las asambleas de Izquierda Unida realizaron después de las últimas elecciones municipales.
Y es que mientras que los comunistas veíamos “La Democracia” como el régimen al que habíamos contribuido en mucho en dar a luz el Estado nos combatía. Digo Estado partiendo de lo dicho en su día por Gramsci: “¿Qué significa esto sino que por “Estado” debe entenderse no sólo el aparato gubernamental sino también el aparato “privado” (sociedades capitalistas, estados mayores, etc) de hegemonía o sociedad civil?”.
Dicho de otra forma, “La Democracia” surgida de la Transición no sólo son el conjunto de instituciones presentes en la Constitución -en cuya ponencia participó el PCE- sino el bloque ideológico hegemónico procedente del franquismo, que defienden los intereses del capitalismo español. Esta es el quic de la cuestión.
La parte de “sociedad civil” procedente del antifranquismo -partidos, sindicatos, etc.- aceptaron como única vía de acceso a un sistema democrático la propuesta desde el propio régimen; es decir, la reforma de la legislación franquista, lo cual modificaba, utilizando terminología de Gramsci, la organización político-jurídico del Estado pero dejaba tal cual la “sociedad civil” procedente del franquismo. Ello colocaba a la “sociedad civil” antifranquista, entre ellas el PCE, en la paradoja de aceptar ser lo contrario de su esencia. Generándose el desengaño, el reniego hacia estas estructuras de sectores que a priori deberían ser afines.
Generaba también el hecho de que lo antisistema al convertirse en parte del sistema generase una corriente en los votantes, simpatizantes, militantes y dirigentes hacia la integración del sistema en su versión más poderosa. Es decir, la conversión del PCE en un partido eminentemente electoral en sus prácticas, que podría asimilarlo a la praxis de la socialdemocracia; y esto último explica los Carrillo, Tamames, Curiel, Almeida, Aguilar, etc.
Explica también las raíces profundas de la evolución en Córdoba en los últimos treinta y tres años, cómo un bloque hegemónico de izquierdas local ha ido evolucionando hacia una institucionalización mientras se debilitaba la hegemonía social hasta ser minoritaria en la ciudad.
Volviendo al ámbito nacional, en los últimos años hemos, desde el PCE, adoptado una visión autocrítica respecto a su papel en la Transición, llegando a replantearse su relación con la Constitución de 1978 o, aunque sigue la renuncia al leninismo, la rehabilición de “los aprendizajes del centralismo democrático y del modelo leninista de Partido”, ya que “La Democracia” nacida de la Transición muestra cada vez más que su esencia era (es) la de gestionar el capitalismo español, y por consiguiente va a poner todos los impedimientos que estén es sus manos para que una organización anticapitalista juegue un papel influyente en las instituciones y en la sociedad.
sábado, 7 de abril de 2012
Reflexiones sobre Andalucía

Las elecciones andaluzas que se celebraron hace un par de semanas dejaron unos resultados ya conocidos, dejando el futuro de Andalucía en una situación interesante; primero porque el PP ha sido detenido en Despeñaperros -aunque haya sido la fuerza con más votos y escaños-, segundo por que quien ha frenado al PP ha sido Izquierda Unida, que tiene realmente, desde el punto de vista institucional una situación ventajosa; y finalmente, y a pesar de la festividad de Griñán la noche electoral, está el PSOE, que posee la peor de las papeletas: primero por dejar de ser la primera fuerza política sino que además depende de un tercero (IU) para mantenerse en el gobierno, a lo que hay que sumar que tendrá que pactar cada acción de gobierno.
Como afiliado y dirigente provincial de Izquierda Unida quiero hacer algunas reflexiones; las opciones puestas encima de la mesa son; la posibilidad de la abstención y que gobierne el PP; el apoyo a la investidura y actuación en el Parlamento; o el Cogobierno.
Parto de un elemento básico; con un partido neoliberal y nacionalcatólico como es el PP no hay nada de lo que hablar. Eso imposibilita el dejarlos gobernar, máxime cuando el mensaje de las elecciones en ese sentido es claro: la alternativa no es el PP, la alternativa son las políticas de izquierdas.
Hace unos meses, tras las elecciones municipales, tuve la oportunidad de coordinar una reflexión -que aunque de ámbito provincial- se “contaminó” del debate que se estaba dando entre las direcciones regional de Extremadura y la Federal. En aquella ocasión había (como mínimo) una comprensión hacia lo decidido en Extremadura en la mayoría de las asambleas, así como un recelo y rechazo a cualquier acuerdo con el PSOE. Creo que la experiencia de tres meses de gobierno de Rajoy en el ámbito nacional ha modificado hasta cierto punto esa percepción.
Recientemente la Ejecutiva del PCA nos recordaba algunas de las tesis de la Conferencia Política celebrada en Córdoba en la precampaña de las elecciones autonómicas. Las tesis que nos recordaba son las siguientes;
“Tesis 4: “Debemos hacer que los espacios institucionales sean un frente de lucha contra los efectos del capitalismo”.
Tesis 19: “la conquista de espacios de poder político solo tiene sentido si se enmarca en una estrategia para la conformación de un Bloque Social Antineoliberal”
Tesis 21: “...debemos señalar al bipartidismo como la expresión institucional del poder económico...”
Tesis 23: “En este contexto, y bajo la presión del bipartidismo, debemos reforzar nuestra autonomía como proyecto político basándonos en un programa que lejos de ser una suma aritmética de las reivindicaciones de los distintos movimientos con los que nos relacionamos sea una plasmación paulatina de nuestras alianzas, formando un cuerpo coherente, basado en la centralidad del mundo del trabajo y sus conflictos, que dé respuestas a corto plazo a las necesidades del pueblo trabajador y que tenga un horizonte claramente socialista y reivindicativo ”.
Tesis 25: “Nuestro objetivo es hacer nuestra propia política y no doblegarnos a los intereses de las clases dominantes. Todo pacto, acuerdo o deliberación deben estar guiados bajo los criterios de fortalecimiento del poder de los trabajadores así como de su capacidad de movilización.
Igualmente debe contar la máxima participación de la militancia de Izquierda Unida en el debate, de manera que las decisiones vinculen a toda la organización. ”
Tesis 26: “Por lo tanto de nada sirve gobernar o ser influyentes, si no existe fortaleza social que defienda la ejecución de nuestro programa. Y en esta fase de incremento de la intensidad de la lucha de clases, con la necesaria ocupación reivindicativa del espacio público, nuestra participación en el Parlamento de Andalucía deberá centrarse en contribuir a la fortaleza social de un Bloque Antineoliberal. Para determinar las políticas que emanan del poder en Andalucía será necesaria la existencia de un sólido bloque social crítico y reivindicativo”
El negrita es original del documento de la Ejecutiva, el subrayado nuestro.
No obstante, la reflexión que debemos realizar sobre qué hacer en esta tesitura debe de huir del corto plazo y de las filias y fobias que puedan representar las expresiones “muleta” y “pinza”. No puede haber una especie de resaca de 1994 que nos lleve a hacer automáticamente lo contrario. En mi opinión la reflexión tampoco debe de basarse en un simple “programa, programa, programa” sino que tiene que estar más enraizado en los principios ideológicos y deben de ser coherente con nuestra trayectoria y nuestra identidad. Las preguntas claves son dos;
El actual régimen político español, al que pertenece la autonomía andaluza ¿es esencialmente un régimen defensor de los intereses de los capitalistas?
El PSOE, como parte del bipartidismo ¿es redimible desde unos planteamientos anticapitalistas?
No debemos de perder de vista que el Estatuto de Autonomía -por muy avanzado que sea- no es sino una mera ley orgánica enmarcada en la Constitución de 1978, de la que -aquellos que somos comunistas- estamos desvinculados precisamente porque “Hoy, más de tres décadas después de la aprobación de la Constitución de 1978 se han incumplido todos los títulos y artículos de derechos sociales, económicos, ambientales, y el recorte de las libertades políticas. Los trabajadores han cumplido con creces trabajando y apretándose el cinturón, han perdido poder adquisitivo y ha aumentado la precariedad”. Y es que como ya dijera Lenin hace muchas décadas que “Mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos”.
Por otro lado, existe en la sociedad repolitizada -el 15M entre otros- un señalamiento del bipartidismo como uno de los elementos que sustentan este régimen que beneficia a la banca y al gran capital recortando a los de abajo. Nosotros hemos sustentado, tanto en las generales como en las autonómicas, nuestro discurso en la denuncia de ese bipartidismo, al mismo tiempo hemos llamado a la rebelión. La entrada de Izquierda Unida en el gobierno, con uno de los integrantes del bipartidismo, nos sitúa ante un problema cuya solución no depende de nosotros, pero cuyas consecuencias sí podemos pagarlas nosotros, y por otro lado ante una bipolaridad que IU hereda del PCE.
La primera cuestión es ¿Tendrá IU capacidad de modificar la política económica del PSOE dentro del gobierno?
Si tomamos como base la Tesis 21 de la Conferencia Política del PCA, está claro que el PSOE es parte de esa “expresión institucional del poder económico”. Y Arenas vino a dar la razón a esta tesis cuando días después de las elecciones tendía la mano para realizar la política económica. La experiencia histórica del compromiso del PSOE con el capitalismo también empuja en ese sentido.
Por lo tanto, la entrada de IU en el gobierno con el PSOE sólo convertiría a aquella en co-responsable de las políticas económicas que este realizaría. También hay una dimensión ética, la pedagogía de otra política; la ética de no coger un cargo a toda costa, como hay un sector de la sociedad que cree que pasará.
El problema profundo es esa herencia que IU tiene del PCE. Este en la Transición asumió una existencia en contradicción entre ser un partido antisistema pero al mismo tiempo padre del sistema. IU tiene hoy en Andalucía esa disyuntiva. O entrar a formar parte de un co-gobierno con una parte del bipartidismo para gestionar una administración de un régimen que representa los intereses del gran capital o priorizar un fortalecimiento del bloque social anticapitalista, y esto se hace agudizando la contradicción del PSOE.
El PSOE, segunda fuerza en el Parlamento pero en el gobierno, tendrá necesariamente que apoyarse en el PP o en IU. Si opta por el PP estará dejando claro que el PSOE defiende, como bipartidista, los intereses del gran capital, y por lo tanto su renuncia a políticas de izquierdas.
En definitiva: no a la entrada de Izquierda Unida en gobierno; sí a tender la mano para realizar políticas de izquierdas desde el Parlamento. Que sea el PSOE quien elija aprobar las leyes con el PP o con IU.
domingo, 5 de febrero de 2012
No cambies camarada

A mi camarada Curro Martínez
Recuerdo aquella reunión en la "Bombonera" en la que estábamos la Permanete del Partido reunidos con Rosa Aguilar hablando de las listas de las municipales de 2003. Desde el PCA habíamos decidido que tres camaradas; El secretario provincial, Elena Cortés y Ana Morales, debían de ir entre los diez primeros puestos de la lista. La entonces alcaldesa planteó el problema en no aceptar que tú fueras; transcurrido unas semanas el veto fue que Ana Morales fuese. Aquella reunión, a petición de la entonces alcaldesa, fue un tanteo en el que trataba de localizar una fisura. Yo no terminaba de entender tu opción por defender la propuesta, ya que el riesgo de ruptura y de que pegase ella la "espantá" era grande, y estaba advertido. Fui el último en intervenir, tras Isabelita, y pocos minutos después la reunión terminó. Tú decías "¡Al final traga!" y semanas después tragó. Fuisteis elegidos concejales los tres.
Camarada Curro, Por nuestros caracteres nunca, hasta tiempos recientes, hemos tenido una relación cercana, y políticamente ya te lo he dicho que muchas veces no he entendido algunos posicionamientos tuyos. Y es que, como dice el dicho, las apariencias engañan. No he sido currista nunca y nunca lo seré -tal vez esa sea la frustración de algunos que me creyeron en su "-ismo"-, pero desde el punto de vista humano y político he descubierto a una persona y a un camarada que no conocía. Y creo que coincidiremos políticamente mucho en el futuro.
Ahora las circunstancias de un pucherazo te obligan -éticamente- a dimitir, y yo como miembro de la Dirección Colegiada y del Consejo Provincial seré solidario con tu decisión. Pero sea cual sea el futuro, sea cual sea el posición de lucha que tengamos, te diré como tú me dijiste a mi en aquel perol de despedida cuando te marchaste a Canarias: "No cambies".
martes, 23 de agosto de 2011
Alerta: Constitución Mutante a la vista
Acabo de leer en prensa la propuesta del Presidente del Gobierno sobre reformar la Constitución para reducir el déficit por ley.
La propuesta, que viene a colación de la realizada por Merkel y Sarkozy, es tremendamente grave para los intereses de las capas populares.
Esta modificación significa la mutación diestra de la Constitución, una mutación que supone de hecho la muerte la Transición.
Ya señalé en una reflexión anterior que el año pasado el régimen juancarlista daba muestras de crisis. Lo de hoy no es sino el agravamiento de esta situación.
Se ha dicho muchas veces que la Transición era un acuerdo entre derecha e izquierda para lograr un marco democrático de convivencia. Ese acuerdo suponía por parte de la izquierda la renuncia a la república y al federalismo a cambio del reconocimiento de una serie de derechos sociales, entre los que cabe destacar el derecho al trabajo o a la vivienda digna, además de constitucionalizarse la planificación de la economía.
Ya en 1996, Julio Anguita, entonces Secretario General del PCE, dio por roto el pacto como consecuencia del Tratado de Maastricht, ya que la carga neoliberal de este dejaba como papel mojado los derechos sociales de la Carta Magna. Desde entonces se ha producido el renacer del republicanismo en España.
En todos estos años hemos vivido una situación paradójica; una Constitución con una importante carga social en su artículado, incumplida por las políticas neoliberales de gobiernos del PSOE y del PP. Pero la Constitución, formalmente, mantenía el reconocimiento de los derechos sociales.
Hoy de lo que se trata, con la propuesta de Zapatero y del PSOE y apoyada por el PP, no es otra cosa que eliminar de un plumazo la carga social que -aunque sea de forma ornamental- tiene la Constitución. Supone eliminar la última posibilidad -aunque sea teórica- de realizar otra política económica distinta de la neoliberal en el marco de la Carta Magna, ya que supone constitucionalizar uno de los principios del neoliberalismo, como es la reducción del deficit público. Reducción que nunca se ha hecho en estos años a través de aumentar los ingresos (entre otra fórmulas luchando contra el fraude fiscal, restableciendo el impuesto de patrimonio o aumentado el carácter progresivo en la política fiscal -algo que, por cierto, dice la Constitución en su artículo 31.1-) sino que siempre la reducción del deficit se hace con congelación de la pensiones, recorte en los salarios de los empleados públicos, retraso de la edad de jubilación, copago en la sanidad o un empeoramiento de los servicios relacionados con el Estado y que van dirigidos a los sectores desfavorecidos.
En definitiva, reducir déficit público significa siempre perjudicar los trabajadores/as y a sus familias, así como a las capas populares en general y nunca perjuicio, sino más bien beneficio, para los capitalistas.
Por ello, la medida anunciada hoy supone una mutación en el ADN de la Constitución de 1978, una mutación que elimina la carga genética de la madre, que fue la izquierda, ya que fue ella la que tuvo que hacer renuncias, sufrir en el parto y olvidarse de los dolores pasados para que la criatura naciera.
lunes, 23 de mayo de 2011
Listos al otro lado del Volga

viernes, 15 de abril de 2011
Mayor Oreja ofende a los comunistas encarcelados durante el franquismo, al que él tanto alaba

COMUNICADO DEL SECRETARIO PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA EN CÓRDOBA ANTE LAS DECLARACIONES DE MAYOR OREJA
“MAYOR OREJA OFENDE A LOS COMUNISTAS ENCARCELADOS DURANTE EL FRANQUISMO, AL QUE ÉL TANTO ALABA”
El eurodiputado del PP y ex ministro de José María Aznar, Jaime Mayor Oreja realizó ayer unas declaraciones desafortunadas al comparar la legalización del Partido Comunista de España con una supuesta presencia de ETA en las instituciones.
Sin entrar en valoraciones sobre la Ley de Partidos, para lo cual este Secretario Provincial se remite a los órganos federales del PCE, sí he de mostrar en nombre de mis camaradas la ofensa que supone la comparación realizada por el dirigente del PP y con la que él se califica a sí mismo.
Con esta declaración el ex ministro ofende a los comunistas encarcelados y torturados por traer la democracia a España frente a un régimen fascista, del que hace tiempo Mayor Oreja alabó por su “extraordinaria placidez”.
Los militantes del Partido Comunista de España sacrificaron familia, integridad física y hasta la vida por luchar para que en España hubiera un sistema democrático, mientras otros formaban parte del aparato franquista. No podemos olvidar que mientras ser miembro del PCE suponía la cárcel, siete ministros franquistas fundaban el PP (entonces llamado Alianza Popular)
Con declaraciones como las de Mayor Oreja, o actitudes como la de los concejales del PP en el Ayuntamiento de Córdoba ante el homenaje a los demócratas asesinados por el fascismo, muestra que el PP está en manos de posiciones más derechistas. El PP, que se autoproclama centrista, está bastante lejos de los planteamientos que su día tuvo Suarez y muy próximos de los que se llamó en la transición “franquismo sociológico”.
Miguel Á. Peña Muñoz
Secretario Provincial del PCE en Córdoba
jueves, 14 de abril de 2011
Proponiendo la Tercera República
Este es el enlace con el artículo "Proponiendo la Tercera República" publicado en el Diario Córdoba para el 14 de abril de 2011. 80 aniversario de la proclamación de la Segunda República.
viernes, 11 de febrero de 2011
Intervención en el Homenaje de CCOO a Marcelino Camacho.


Quisiera iniciar mi intervención con un anuncio: a finales de este mes celebrarán en nuestra provincia una Escuela de formación nuestros camaradas del Partido Comunista Colombiano, que se encuentran exiliados en distintos países, y han decidido llamar a su Escuela “Marcelino Camacho”.
Este secretario provincial del PCE nació cuando tú, Marcelino, estabas en la cárcel por defender a nuestra clase, por luchar por la democracia y por la República.
Camarada Marcelino, tuve la oportunidad -hace diez años- de compartir contigo mesa durante el acto de reconocimiento a los camaradas veteranos que realizamos la Agrupación Universitaria del Partido en Córdoba durante la Fiesta del PCA. Para nosotros, universitarios, jóvenes a los que el neoliberalismo y la globalización nos habían hecho comunistas era un orgullo estar junto a un trozo de la historia de España, estar con alguien del que habíamos oído hablar desde la niñez. Estar con uno de los grandes de la historia del movimiento obrero español.
Camarada Marcelino, tú eres -y lo eras ya en vida- parte de los grandes luchadores que el movimiento obrero español ha dado; tú, camarada, compartes la constelación de luchadores de la clase obrera junto a aquel marxista llamado Pablo Iglesias, junto a un Largo Caballero, o a los anarquistas Anselmo Lorenzo o Buenaventura Durruti, y por supuesto junto a Dolores Ibárruri Pasionaria y a nuestro gran secretario general Pepe Díaz.
Camarada Marcelino, tú fuiste un combatiente de la República; fuiste uno de los represaliados por el fascismo, de los tantos españoles que os tuvisteis que ir de nuestra España hacia el exilio. Tú volviste, y volviste a reivindicar las mejoras para los trabajadores. El Partido era el motor, Comisiones la acción. Y sufriste cárcel por simplemente defender lo que en el resto de Europa era normal y en España un delito.
Por eso, Marcelino, ten la seguridad que tus camaradas vamos a reivindicar la memoria de los miles, que como tú, fuisteis víctimas del fascismo de Franco por defender la democracia.
Camarada Marcelino, tú, como tantos militantes obreros, luchaste para traer la democracia a España, que es de quienes arriesgabais trabajo, cárcel, tortura e incluso la vida por traerla. No es producto de nadie más. Entonces, luchar por los derechos de la clase trabajadora era luchar por la democracia. Hoy, camarada, también. Cuando se nos pide a los trabajadores y trabajadoras que nos sacrifiquemos para contentar a unos mercados -a los que nadie ha elegido-, significa que hay que defender la democracia, profundizándola y construyéndola republicana.
Camarada Marcelino, tú fuiste un obrero como tantos hombres y mujeres miembros de PCE que luchamos por nuestra clase social. Construiste CCOO en la mejor tradición de nuestro Partido, aliados con otros sectores -principalmente cristianos- y en defensa siempre de los intereses de nuestra clase. Porque en 90 años, camarada, nuestro Partido no ha faltado ni un solo minuto ni un solo segundo a nuestro compromiso con los trabajadores y trabajadoras. Y así seguirá siendo.
Camarada Marcelino, ten la seguridad que los comunistas del siglo XXI vamos a seguir tu ejemplo; y que el capitalismo ni nos va a domar, ni nos va a doblegar, ni nos va a domesticar.
Salud y República, Camarada.
Video proyectado en el homenaje de CCOO de Córdoba a Marcelino Camacho ver


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