Datos personales

Nací en Córdoba. Mis compañeros de estudios en el Instituto Fidiana me llamaban Tovarich. Participé en las movilizaciones fidianeras reivindicando tener un edificio propio. Miembro de la Plataforma de Estudiantes de la JOC. Militante de la JOC (1996-2001). Presidente del Consejo de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UCO en el curso 97/98. Militante del Partido Comunista de España desde 1997, del que he sido Secretario Provincial en Córdoba desde marzo de 2010 hasta noviembre de 2011. Director de cordobaroja.es
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martes, 22 de diciembre de 2015

Será que la necedad parió conmigo

Dice eso la canción de Silvio Rodríguez en su canción "El Necio", pero frente a lo que transmiten los medios de comunicación o de amigos de facebook que se plantean abandonar su militancia/simpatía tras los resultados, pero no veo tan catastróficos los resultados de Unidad Popular-Izquierda Unida.
Hemos ido en esta ocasión a unas elecciones en las que nos hemos enfrentado con un problema que es tradicional, ya que se pensó para hacernos daño, como reconoció Herrero de Miñón en 2007; me estoy refiriendo a la Ley Electoral. Pero en esta ocasión hemos ido a combatir electoralmente con dos grandes problemas; el silencio mediático más absoluto de la historia política y el irrespeto de parte de dos federaciones de IU a seguir el acuerdo federal y aceptar las condiciones de Podemos, que ha hecho que gallegos y catalanes no hayan podido votar a Alberto Garzón y que sus votos en vez de contabilizarse hacia UP-IU se haya contabilizado para Podemos. Después volveré sobre esto.
Si nos limitamos a comparar los datos de escaños y votos con las anteriores elecciones (2011), obviamente IU ha bajado de 11 a dos diputados y de casi 7% a un 3'67% (9 diputados y 4% puntos -casi la mitad- en votos); pero el PP ha pasado de 187 escaños a 123 y del 44'62€ al 28'79% (64 escaños menos y casi 20% -cerca también de la mitad- menos de votos. El caso del PSOE pasa de 110 a 90 escaños y de 28'73% al 22% en voto. Parece un escenario lógico con la aparición en escena de los dos partidos emergentes. Si hay más a repartir y siguen habiendo 350 diputados, de algún lugar han de salir los escaños de los nuevos, y obviamente los tradicionales bajan.
Pero, tal vez por historiador a mi me gusta ver las cosas con otro tempo; vayamos a los resultados de 2008, las elecciones previas a la toma de conciencia de la crisis, aún -psicológicamente- en el "boom" económico; El PSOE -vencedor en aquella ocasión- 169 escaños y casi el 44% en voto-; PP, 154 escaños y el 40% de los votos-, IU 2 diputados y 3'77% en voto. Es decir, mientras el PSOE ha pasado en ocho años del 44% de los votos a representar el 22% justo la mitad; el PP pasar del 40% a menos del 29%; IU se mantiene en su base electoral tal cual de 2008. ¿Tal cual? no. en 2008 IU se presentó 52 circunscripciones mientras hoy logra el mismo resultado sin presentarse en Galicia y Cataluña; es decir la papeleta UP-IU solo se podía coger en 48 circunscripciones en vez de 52. De haber concurrido en las mismas provincias que ahora en 2008, IU habría tenido sólo 1 diputado, ya que el segundo era por Barcelona.
El voto ideológico que plena burbuja seguía votando con conciencia de clase, es el mismo porcentaje que hoy -a pesar de discursos de ni izquierdas-derechas, transversales, etc.- han mantenido su voto por conciencia; pero hemos de tener en cuenta en el mantenimiento de ese porcentaje; 1) hay votantes de 2008 que han votado a fuerzas emergentes -en concreto a Podemos-; y 2) lo dicho, de que en ocho provincias IU no ha podido presentarse por decisiones de las direcciones en esos territorios. La consecuencia es clara, han habido personas que no votaron IU en 2008 y hoy sí la han votado, en una campaña con un marcado perfil identitario y de reclamarse el inequívoco voto de izquierdas.
Ahora, como decía Lenin; ¿Qué Hacer?
Hay quienes, cuando hablan de UP y sus 2 escaños y su casi millón de votos, recuerdan que de haber ido junto a Podemos hubiesen habido 14 escaños más; se plantea como pidiendo responsabilidades a IU. Pero habría que verlo también como que el odio a la mochila comunista (y al casi millón de votos que lleva dentro) ha tenido el costo de oportunidad para Pablo Iglesias de no haber llegado a Presidente.
Creo que hay que realizar varias reflexiones; los más de cinco millones de votos que tiene Podemos son votos que desean cambio. Eso es incuestionable, otra cosa distinta es el papel histórico que el partido en sí y su núcleo dirigente están jugando. En su mochila tienen el haber demovilizado las agitadas calles españolas hasta marzo de 2014 (dotándole a Rajoy una paz social desde entonces)  en pos de un "asalto del cielo" que se ha terminado en convertirse sólo en ser tercera fuerza política.
Lenin en Estado y Revolución citaba a Engels al decir que el sufragio universal era el índice de la madurez de la clase trabajadora. aplicando esta idea al caso español. En 2008, IU única fuerza que apostaba ya entonces por un proceso constituyente era apoyada por casi un millón de votos que representaba el 3'77%. En 2011, con ya las calles calientes, una huelga general, el 15M ya en las plazas, IU que sería siendo la fuerza que representaba esa necesidad de cambio obtenía casi 1 millón 700 mil votos (no llega al millón de votos la diferencia de 2 a 11 escaños); hoy sin embargo, el votante que quiere cambio suma más de 6 millones de españoles y españolas. Esto exige a Podemos el no menosprecias la mochila roja; y por otro lado, a UP-IU, y especialmente a los comunistas del PCE- a plantearnos nuestro papel como una organización no electoralista; una reorientación de la militancia hacia la lucha social en nuestra vida cotidiana, a la más pura tradición comunista perdida desde la Transición. El papel de los comunistas debe de ser trabajar por recuperar la calle para que el deseo de cambio popular que se vislumbra en el apoyo a los partidos que se identifican con él no termine en un simple recambio.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El perol cordobés del domingo


25 años años después: Dolores vive, la lucha sigue


Leo una reflexión en un blog sobre la traumática y transcendental V Asamblea de Ganemos Córdoba. Dicha reflexión, hecha en un tono conciliador, me da pie a realizar algunas reflexiones.
Como digo lo sucedido fue traumático puesto que más allá de las fórmulas administrativas que se debatían había un elemento más profundo, que se visualizó ya en la IV Asamblea, y que para los que militamos como comunistas (incluyo en el este concepto a todo el espectro que milita en IU aunque no sean del PCE) se nos ponía entre la espada y la pared; se nos exigía a renunciar a una parte de nosotros (como individuos ciudadanos y como colectivo). En aquella Asamblea se nos acusaba de llevar estrategias y hasta de hablar ¡como si las demás organizaciones (de facto) presentes allí no llevasen las suyas propias!. Se generaba un ambiente maniqueo de ciudadanos frente a los comunistas organizados. Toda la pureza de un lado todo lo perverso del otro.
La V Asamblea fracasó (sí, fracasó si se trataba de unir a toda la sociedad anti-troika en una papeleta electoral), pero la catástrofe se fue gestando desde la I Asamblea por falta de empatía. Por falta de ponerse en la piel del otro por quienes lamentan que IU se marche (cosa que aún no está decidida por ningún órgano).
Hagamos un recordatorio de todo lo sucedido desde julio, si de verdad se quiere avanzar. El Frente Cívico lanza una convocatoria cuyo objetivo es crear un contrapoder ciudadano, y convoca a organizaciones entre ellas a tres partidos. En aquella I Asamblea, en el Rey Heredia, plantee en mi intervención algunas claves (ver aquí, empieza a partir del fotograma en 1 hora y 13 minutos) como; el respeto a la identidad de los colectivos; lucha contra la troika dentro y fuera de la institución; crear un contrapoder o poder popular; programa común de distintas listas electorales; y que nos viésemos las caras para seguir avanzando. Sin embargo, desde esa misma asamblea había quienes llevaban clara que su idea era una apuesta por una única lista electoral de cara a las municipales en forma de agrupación de electores. Esa fue la postura que se ha terminado imponiendo con fuertes chantajes (digamoslo aunque sea políticamente incorrecto); como cuando varios intervinientes en la V Asamblea, afiliados a los otros partidos, llegan a “chulear” de que no iba a existir coalición electoral porque ellos no iban a participar de una coalición. Esa postura planteada sin ir más lejos el pasado domingo significaba un golpe a la única línea roja que tenía IU.
Izquierda Unida había aceptado ir en una lista única; que en la papeleta no fuese el nombre ni el logo de los partidos; que la lista se elaborase, no por cuotas de partidos, sino por primarias -aunque en nuestra militancia ese sistema no gusta, pero nadie lo ha puesto en cuestión-; en ningún momento se ha planteado que nuestro alcaldable tuviese que ser el de Ganemos Córdoba. Hemos estado trabajando desde el principio, y a un dato me remito -en la IV Asamblea casi todos los ponentes eran miembros de IU, y eran ponentes porque habían trabajado desde el principio. Aprobación unánime del manifiesto de Ganemos Córdoba. La única línea roja, la única, era la formula administrativa por las razones jurídicas (y políticas) que se plantaba en el debate, y que hoy ya no ha lugar. No se ha recibido ni empatía ni reciprocidad.
Cuando una pareja o una relación uno de los integrantes trata de anular la personalidad del otro, desde luego no es una buena relación.
Ahora hay quienes lamentan la marcha de IU (cuestión que no se ha decidido). Pero si tan importante es IU para el proyecto debía de haberse medido antes las actitudes, los discursos, la virulencia, las imposiciones sobre la base de dicha empatía y la reciprocidad. Ahora hay lágrimas de cocodrilo (o de caimán ya que estamos en Córdoba). Esperemos, por el bien de nuestra ciudad, que esas lágrimas no se conviertan en mayo en llanto de Boabdil.
Como decía antes, desde la I Asamblea ha habido el empeño de apretar el acelerador en un determinado camino, y las prisas no son buenas consejeras.
En un perol cordobés se necesita su rato para mezclar los ingredientes del sofrito y también su tiempo de cocción del arroz para que salga bueno. Si en el perol se echa demasiada leña puede pasar que por un lado el arroz se queme y por otro quede crudo.
Sin lugar a dudas, nosotros los comunistas (incluyo al conjunto de la militancia de IU) estaremos donde siempre hemos estado convergiendo en las luchas contra el capitalismo y por la república y el socialismo allí coincidiremos con quiera estar.




lunes, 13 de mayo de 2013

Sobre el retorno del leninismo (parte 1)

El pasado día 1 de mayo, publicaba Javier Parra en larepublica.es un artículo llamado “El PCE y el retorno del “leninismo”” . Este es un debate recurrente en los congresos del PCE, lo que demuestra, que aunque el paso de la denominación de “marxista-leninista” a “marxista revolucionario” se produjese hace más de un tercio de siglo, es un debate que no está cerrado. En mis más de quince años de militancia del PCE he pasado por cuatro procesos congresuales, y está “políticamente convocado” -en palabras del secretario general del PCE, José Luis Centella- el quinto, correspondiente al XIX Congreso, a celebrar a finales de este año.
Cada vez que ha surgido el debate en el proceso congresual, aquellos que quieren seguir manteniendo la definición del “marxismo revolucionario” tratan de enfocar el debate a una cuestión “semántica” (sic), es decir, reducen el tema a una simple sustitución de una palabra por otra, convirtiendo el debate ideológico (aparentemente) en una cuestión absurda, sobre la que no se debe de perder tiempo.
Hay otra refutación que consiste en señalar que la fórmula leninista es más restringida, mientras que la del marxismo revolucionario incluiría a otros teóricos marxistas, contraponiendo a reglón seguido a Lenin y a Gramsci. Este argumento omite dos datos importantes; el primero, que Gramsci era marxista-leninista, y que sus aportaciones no son contradictorias, en todo caso complementarias, a las de Lenin. El segundo elemento, es que el debate leninista es sobre el modelo organizativo de Partido, cuestión esta que no se debate al situar la cuestión en un enfrentamiento entre dos pensadores como Gramsci y Lenin. Esto sin mencionar la gran difamación para evitar un debate serio; la acusación de que el marxismo-leninismo es una creación estalinista.
Pero no quiero centrarme es ese planteamiento sino que quiero abordar el tema sobre una perspectiva histórica.
Podemos establecer como premisa básica de partida que la estrategia, el método, la organización y el modelo organizativo de esta son consecuencia del contexto histórico y respuesta a este.
Así el periodo de las grandes revoluciones del siglo XIX, con sus oleadas de 1820, 1830 y 1848, al que habría que añadir las unificaciones alemanas e italianas y terminar con la Comuna de París. Es el momento en que nace la utopía obrera; es el momento el que los obreros se lanzan a dar sus primeros pasos para reivindicar y plantear alternativas a la explotación capitalista; es la época del neobabefismo, del luddismo, del tradeunionismo, del cartismo, del blanquismo, del fourierismo y es la época del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, y también de El Capital. La forma de organizarse es diversa y adaptada a las pretensiones del grupo, pero es significativo el nombre de la organización más importante del periodo la Asociación Internacional de Trabajadores, la (Primera) Internacional. El nombre y la organización no reconoce las fronteras nacionales, sólo entiende intereses de clase, y su táctica es tanto "sindical" como revolucionaria.
En 1870 se unifican Alemania e Italia; en Versalles se proclama el Segundo Imperio Alemán. En París se vive la última revolución del siglo XIX, la Comuna, que acaba en masacre para los revolucionarios. Señalo estos dos acontecimientos pues tras ellos comienza la Belle Époque, una época de estabilidad política en Europa que durará más de cuarenta años, hasta la Primera Guerra Mundial. La burguesía había impuesto su sociedad; el capitalismo liberal en lo económico y el Estado-Nación liberal en lo político.
No es de extrañar, que en 1875, a cinco años de que se proclamase el Estado-Nación alemán, los socialistas alemanes creen una organización para actuar en el Estado-Nación, el Partido Socialdemócrata. La Internacional ya pertenecía a otra época: ahora se imponen las organizaciones nacionales -partidos y sindicatos-. Pero no es la única adaptación; la Segunda Internacional no será una organización sino un encuentro entre partidos nacionales; pero la adaptación más significativa es la siguiente.
Ante el éxito del Estado-Nación liberal surge, también en Alemania, la idea de que Marx había errado, y que la revolución no iba a tener lugar, sino que dentro del Estado-Nación liberal era posible realizar reformas que mejorasen las condiciones obreras y que llevasen al Socialismo: es el revisionismo. En paralelo en Francia se está debatiendo si entrar o no en el gobierno burgués. El revisionismo es pues la respuesta de un sector del movimiento obrero marxista al éxito burgués del Estado-Nación liberal, y tratan de influir en él, aún a costa de revisar a Marx. La respuesta a se la darán distintos teóricos marxistas como Rosa Luxemburgo o Lenin llamando la atención del carácter de clase del estado, y en consecuencia de la inviabilidad del revisionismo, y en consecuencia la vía revolucionaria de obtención del poder. En ese contexto, con ese fin, hay que entender el modelo organizativo planteado por Lenin; el modelo leninista de Partido.
El estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente Revolución Rusa, y más adelante la Gran Depresión, generan una nueva coyuntura que las organizaciones obreras tienen que acometer. La revolución se ve próxima, la confrontación de clases hace que las organizaciones obreras sean más combativas. La reacción de la burguesía, el fascismo, aparece como instrumento con el que frenar el ímpetu obrero. El modelo organizativo leninista, pensado para la lucha de clases, da resultado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comunismo es la opción política hegemónica en Europa.
Tanto es así, que Churchill, erigido en portavoz de la burguesía europea, pide ayuda a EEUU para crear el famoso "telón de acero" que evitase el avance del comunismo desde el esta a Europa Occidental. En esta se produce el "pacto social de posguerra", en el que los antiguos revisionistas aceptan el capitalismo keynesiano (modelo Estado del Bienestar), para años más tarde abandonar oficialmente el marxismo. Por otro lado, las burguesías europeas aceptan derechos sociales, asumibles por el capitalismo, con el fin de conservar la propiedad de los medios de producción. Estamos ante una nueva época dorada por los Estados-Nación liberales, ahora bajo la forma de "Estado social y democrático de derecho". Ya hemos visto la evolución de los socialdemócratas pero ¿Qué ocurre con los partidos comunistas?
Aquí hay que señalar una obviedad y otros tres elementos del contexto histórico; la obviedad es que no existe una fórmula inalterable de la revolución y el socialismo, por consiguiente estas son consecuencia de los contextos históricos y culturales de donde se producen. Los tres elementos son;
  1. Los partidos comunistas de Europa occidental había contribuido a configurar los regímenes políticos de sus países en esos "Estado sociales y democráticos de derecho".
  2. El anticomunismo contra la URSS cala en las sociedades de Europa occidental
  3. La URSS lanza la coexistencia pacífica con el fin de evitar una guerra nuclear, y relacionado con esto la tesis del policentrismo.
Todo esto explica la evolución hacia lo que se llamó Eurocomunismo en los principales partidos comunistas europeos, entre ellos el PCE. A saber, una vía al socialismo para los países desarrollados, en el que se aceptaba la participación en la Comunidad Económica Europea; en la que se hacían gestos de distanciamiento, cada vez más visibles, con respecto a la URSS; y un elemento importante, dado el éxito anticomunista de vincular el comunismo con dictadura (la URSS y los países del Este) el Eurocomunismo trata de buscar el reconocimiento de los otros partidos de sus países como partidos demócratas, obviando, en este complejo, que no necesitan más aval que la vida y sangre y esfuerzo que sus militantes en la lucha contra el fascismo en donde no tenían comparación con nadie. En esta carrera por distanciarse de la URSS y buscar el aval demócrata el PCF y el PCE renunciar a un concepto marxista como "la dictadura del proletariado" buscándose eufemismos en los que aparecían el concepto democracia. Y en el caso del PCE hay que entender en este contexto -más el nacional de la Transición- la sustitución del "marxismo-leninismo" por el "marxismo democrático y revolucionario" -fíjense en la necesidad de reforzar el concepto de democrático-. Este reforzamiento del concepto democrático lleva en Italia, tras caída del Muro de Berlín, a la refundación del Partido Comunista Italiano en Partido Democrático de la Izquierda -que termina integrándose en la socialdemocracia-, hoy integrado en el Partido Democrático junto a los restos de la democracia cristiana y la socialdemocracia.
El éxito del agitprop anticomunista -que no hizo distinciones en los esencial entre prosoviéticos y eurocomunistas (el capitalismo siempre supo que tanto uno como otro eran enemigos suyos)-; la teoría del "desmigajamiento de la clase obrera"; la implosión del campo socialista europeo (1989-1991); el tsumani neoliberal de los noventa; el pensamiento único y el "fin de la historia", lleva a una crisis de identidad de los comunistas europeos; y también, como bien explica Julio Anguita en su último libro "Conversaciones sobre la Tercera República" empieza a producirse una subordinación del "Estado social y democrático de derecho" a "los mercados". En los últimos años, esto es una obviedad. Los regímenes surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, esos "Estados sociales y democráticos de derecho" hoy ya no existen; con las políticas del control del déficit y de la deuda se prioriza el interés de la oligarquía económica (de los capitalistas de siempre) sobre el interés de la mayoría de la sociedad; se establece una lucha entre los de arriba y los de abajo; se recrudece, en términos clásicos, la lucha de clases.
Y es en ese contexto, en el que debemos de definir cuál es el mejor modelo organizativo para estos tiempos; si uno pensado para la confrontación electoral, que parte de la premisa que el sistema va a permitir la construcción del Socialismo vía electoral; o si el Partido tendrá que  organizarse, no pensando en una confrontación electoral, sino en una lucha de clases en el tajo.  

miércoles, 16 de enero de 2013

Objetivo 2015: En la lucha y en Capitulares.


Hace unos días, la prensa local se ha hecho eco de unas declaraciones del camarada Galileo Florido, Coordinador Local de Izquierda Unida, sobre los objetivos de la organización de cara al año que se inicia, en dicho marco el Coordinador Local planteó para este año los criterios del "perfil de la persona que exige este contexto histórico y la sociedad cordobesa". La prensa local se hizo eco de esa rueda de prensa interpretando de que se trata de la designación de la persona. E incluso se pusieron a hacer descartes de nombres.

Más allá de ese titular, hay otra cuestión de la que los medios pasan de puntillas; y es la ruptura con el pasado institucional.
Efectivamente, ya es tiempo de la reconstrucción. Lo acontecido en mayo de 2011, para Izquierda Unida en Córdoba, fue “un desastre”, como en su día lo definió Julio Anguita. Lo ocurrido fue grave desde el punto de vista institucional, pero desde un punto de vista histórico cerraba una etapa que se había iniciado allá por el año 1979. Y por eso ahora debemos de afrontar la situación desde esta perspectiva histórica e iniciar un nuevo ciclo histórico.
En los meses de reflexión que siguieron a las últimas elecciones municipales hubo una mayoría que señalaban los males de la última etapa de gobierno; eso que en los medios le han llamado “rosismo”. Sin embargo, esas prácticas que se vivieron son parte -degradada- del ciclo histórico iniciado en 1979.
El peso que el PCE/IU de Córdoba ha tenido en el terreno institucional ha hecho que conceptos de la organización sobre la institución, que por la realidad en el resto de España no han tenido tanta raigambre, en Córdoba sí lo hayan tenido. Me explico, nosotros hemos sido en los casi 34 años de ayuntamientos democráticos gobierno en 28. Eso nos ha dado una actitud demasiado políticamente convencional, puesto que somos, éramos, partido de gobierno, y había que tener propuestas políticamente correctas.
Este carácter institucionalista hunde sus raíces más profundas en la visión que los comunistas tenían sobre el actual régimen político en los años de la Transición, justo en el momento en el que el PCE gana las elecciones municipales en Córdoba (1979). Sobre esa visión me voy a referenciar en los artículos que escribí sobre el aniversario de la legalización del PCE  y a raíz del fallecimiento de Santiago Carrillo.
El PCE era un partido que había sido ponente de la Constitución. Constitución que lleva sólo cinco meses aprobada cuando se producen las elecciones municipales de 1979. Esto hay que tenerlo en cuenta porque el Partido, en ese momento confía en que el actual régimen político permite la profundización democrática y el avance hacia el Socialismo. Además está inmerso en la participación de la búsqueda de consensos que consolidasen “La Democracia”.
Señalo esto porque en ese contexto pactista de la Transición el gobierno municipal de Córdoba en la primera legislatura fue de “unidad nacional” integrado por todos los partidos con representación en el Ayuntamiento -PCE, UCD, PSOE y PSA-, si bien sólo terminaron la legislatura en el gobierno comunistas y andalucistas. Pero también quiero recordar el respeto a las instituciones del Estado; quiero recordar la invitación a la Corona para que inaugurase el Ayuntamiento siendo Anguita Alcalde.
Cuando llevaba yo relativamente poco tiempo en el partido, finales de los noventa, un veterano camarada de mi agrupación, dijo algo así como que “aquellas elecciones (las de 1979) no las ganó Julio (Anguita) las ganó el Partido. Julio no era conocido. Las siguientes ya sí las ganó Julio”.
Esta reflexión encierra por un lado el hecho de la fortaleza social del Partido y sus alianzas sociales. El propio Julio manifiesta en su libro Corazón Rojo como uno de los factores de la victoria electoral de 1979 la alianza de un PCE fuerte con los cristianos de izquierdas en la ciudad. Comunistas y cristianos conformaban una alianza en los movimientos sociales (vecinal, sindical, juvenil, solidaridad, etc.) que configuraba esa hegemonía de los valores de izquierdas, que se manifestaba en lo institucional en el gobierno de la ciudad.
Por otro lado, la reflexión del camarada expone la aparición, para 1983, del factor del líderazgo y de la gestión municipal.
Se configura así una ecuación exitosa; una organización enredada en el tejido social; una alianza social que permitía una hegemonía de los valores de izquierdas y una buena gestión; además de un respeto institucional; y finalmente un referente personal querido en la ciudad.
Desaparecido este, con la dimisión de Julio en 1986, esa ecuación va cambiando, y empieza a priorizarse por encima de todo la gestión institucional. Una buena gestión en la institución bastaba para reproducirse en el gobierno; con lo que, consiguiente, la interlocución social pasaba de la organización a la institución.
Este nuevo modelo fue válido hasta que los cambios en la sociedad española -y por ende cordobesa- lo fueron haciendo inviable.
Tras la crisis de los primeros años noventa, muchos trabajadores que quedan en paro se transforman en autónomos o pequeños empresarios, y adquieren los valores individualistas neoliberales, y evolucionan hacia la derecha siendo el momento en el que las ciudades españolas -y Córdoba no es una excepción- se escora hacia la derecha; comienza la hegemonía electoral del PP tanto en España como en Córdoba. Sobre este cambio en España se puede profundizar en este enlace
En las elecciones municipales de 1995, por primera vez no es el PCE/IU la fuerza más votada, sino el PP. Dado el enfrentamiento de aquellos años de entre el PSOE e IU se hace imposible un acuerdo de gobierno entre ambos, y este recae en el PP.
La ecuación ahora había de reinventarse; Sin el poder institucional no había posibilidad de la reproducción a través de la buena gestión institucional. No había un referente que pudiese convertirse en alcaldable dentro del grupo municipal, máxime cuando el Alcalde saliente termina esa legislatura en el PSOE.
En la organización se empieza a instalar la idea de que la organización -esto es el colectivo- es incapaz de recuperar la Alcaldía. Es por lo que, ante esta situación, se trata de buscar a un dirigente conocido por la ciudadanía a través de los medios; una persona que por su carisma sirviese para atraer los votos perdidos, y de esa forma recuperar en 1999 la Alcaldía. Se genera así el germen del “rosismo”.
Y aquí hablo de mi experiencia propia. Mi primera Asamblea Local de IU fue aquella que se llamó en algún medio como “la batalla del Hesperia”, en diciembre de 1998. Fue aquella en la que se terminó de configurar el estilo “rosista”, en el que aprovechando ese sentimiento de búsqueda de un liderazgo fuerte, la alcaldable impuso su lista bajo la amenaza de “o me voy”. Y desconfiada la Asamblea del colectivo como forma de recuperar el Gobierno, esta, temerosa de perder las elecciones, aceptó el chantaje.
Entre 1999 a 2009 la situación ha sido compleja y se puede decir que no hubo ecuación. Me explico. Desde el primer minuto se entabla una pugna entre la institución y sectores de la organización -empezando por el propio PCA-. La primera actúa por independiente del conjunto de la organización. Por otro lado, los  sectores de la organización tratan de influir y de ser coparticipes de las decisiones significativas.
Aunque se mantienen las políticas de izquierdas en la ciudad; participación ciudadana y empresas públicas como señas de identidad más significativas; se empiezan a mandar mensajes desideologizados -¿Nos acordamos de aquel lema “Con Rosa no hay color”?- o intentos de atraerse el voto se sectores que no son de izquierdas, como cuando se pidió el voto a los que en su día habían votado por Suárez; o ciertas relaciones que molestaban dentro y fuera de la organización en la izquierda social o gestos que rompían con los principios ideológicos de la organización como cuando en 2002 se ofreció Córdoba para una reunión europea sobre Defensa. La organización era ignorada o no era capaz de hacerse escuchar.
Esta deriva institucionalista, unido a la debilidad de los movimientos ciudadanos, que en muchos casos optaron por una crítica y un alejamiento de IU (no siempre justas), fue erosionando nuestra base social. Todo esto, sin perder de vista la hegemonía cultural -en la ciudad y en el país- de los valores de derechas con los que debía campear el Gobierno Municipal, que todo hay que decirlo. En un contexto institucional en el que (excepción de la legislatura 2003-2007) el PP era la primera fuerza institucional -a un escaño de la mayoría absoluta- y el gobierno estaba compartido con el PSOE.
Y con un descontento creciente en la organización pero que nunca superó el chantaje al que se sometía al colectivo llegado el momento de las listas; el “o me voy”.
Cuando un día la Alcaldesa se levanta Consejera “la papeleta” era compleja para la organización.
El compañero Andrés Ocaña, nuevo Alcalde, dio un giro interesante para una nueva relación entre la organización y la institución; y en relación con la ciudadanía, pero la conjunción de factores llevó a la materialización del desastre. La pérdida de hegemonía de los valores de izquierdas ha sido tal que hasta un empresario imputado en casos de corrupción y multado por el propio Ayuntamiento se convierte en el líder de la segunda fuerza política municipal.
Hoy la ciudad vive, o padece, aquello que nosotros manifestábamos durante la campaña; que en mayo de 2011 había una confrontación entre dos modelos de ciudad; el social y democrático creado por el PCE/IU y los movimientos ciudadanos durante casi tres décadas frente al modelo neoliberal del PP. Hoy ese modelo social y democrático se estádesmontando y siendo sustituido por uno no sólo neoliberal sino nacionalcatólico.
Lo ocurrido en mayo de 2011 cerró un ciclo histórico; un ciclo histórico basado desde el primer momento en la lógica institucional del actual régimen político.
Por eso me parece acertadísima las declaraciones realizadas por el Coordinador Local de IU, Galileo Florido. Se trata de convertirnos no en administradores de izquierdas de las instituciones sino en canales de las luchas sociales. Se trata de dar la batalla no sólo para tener el bastón de mando capitular sino para lograr la hegemonía de los valores de izquierdas; se trata de construir junto al poder institucional (o frente a él si es neoliberal) un poder popular para representar los intereses de la mayoría de la ciudadanía cordobesa, que somos las capas populares de la misma, en la línea descrita en su libro El libro rojo del poder popular por Javier Parra.
Hay quien esté en los medios -y en los no medios- haciendo quinielas sobre quién podrá ser la persona que encabece la lista en dos años vistos los titulares que sacó la prensa; y es probable que se esté mirando en las instituciones como es usual en los partidos burgueses; y cómo ha sido también la lógica en muestra organización en el ciclo ya finado. Pero, sin ser excluyente, el tener experiencia institucional -es un capital político más- ahora, al inicio de este nuevo ciclo debemos recordar que ni Julio Anguita ni ninguno de los que hicieron posible la victoria de 1979 -fuesen o no en la lista- tenían experiencia en la gestión municipal, ni eran líderes mediáticamente conocidos, pero si eran militantes sociales en las luchas de la época (en el tajo, en los barrios) y referentes en la defensa de los valores de izquierda.
Este es el camino para derrotar al neoliberalismo; dar un batalla de ideas en la lucha de la calle y en la movilización, no junto a los conflictos de la ciudadanía si no dentro del propio conflicto.

martes, 6 de noviembre de 2012

Preguntas indignadas a la Revolución Rusa

Hoy es 7 de noviembre, tal día como hoy, hace noventa y cinco años, se produjo la Revolución de Octubre, la primera experiencia de construcción de una sociedad socialista, alternativa al capitalismo entonces (y ahora) imperante en el mundo.
Vista la efemérides en este 2012 me surgen algunas preguntas desde este continente (y país) sometido a terapia de choque neoliberal.
¿Alguien, en la Europa de 2012, cree que los capitalistas hubiesen aceptado la educación, sanidad, prestaciones sociales a los trabajadores si no hubiese sino por la Revolución de Octubre? ¿Alguien cree que estaría, aunque sea una mera formalidad, el derecho al trabajo, a la vivienda?
Cuando a la Rusia postsoviética se le aplicó la terapia de choque neoliberal en una década bajó la esperanza de vida diez años, ¿no nos deparará el destino a nosotros una situación similar si no paramos esta doctrina del shock a la €uropea?
¿Alguien puede poner en cuestión hoy que el poder político está al dictado de lo que exigen los grandes capitalistas, tal y como decía Lenin hace un siglo?
Durante dos décadas, más toda la propaganda anticomunista de las décadas anteriores, han convencido a una parte importante de la sociedad de lo negativo de la experiencia surgida de la Revolución de Octubre, pero, ¿de verdad podemos construir una alternativa anticapitalista sin mirar críticamente, y referenciarnos en lo positivo, que aportó a la humanidad aquel 7 de noviembre? Son preguntas para un mundo indignado con las consecuencias del neoliberalismo.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La herencia de Carrillo

El martes pasado falleció Santiago Carrillo. Como bien dice Javier Parra, director el periódico digital larepública.es, "Se va un coherente "hombre de Estado", un buen antifascista, pero un mal camarada" coincido con la valoración de la figura histórica de Carrillo que Parra expone en su artículo. Desde el fallecimiento del que fue el Secretario General del PCE que más tiempo ostentó este honor he hecho varias valoraciones sobre la figura histórica y las consecuencias de su política. Por supuesto, desde el respeto a una persona fallecida, pero que por su indudable importancia política e histórica deja una herencia significativa en el Partido Comunista de España. En la misma noche en la que me entero de la muerte de Carrillo escribo en mi facebook el siguiente comentario:
"En una ocasión coincidí, yendo con Pedro Garcia Jimenez como Agrupación Universitaria del PCA a una reunión con la JCA, con Carrillo en el tren. Lo saludamos y le dijimos qué éramos del Partido.
Con Carrillo siempre, desde que tengo conciencia histórica y política, me ha ocurrido que es un personaje contradictorio. Siendo Secretario General del PCE -el que ocupó ese cargo durante más tiempo- llevó al PCE a ser "el Partido", y a ser la referencia de la oposición antifranquista. Sin embargo, él mismo conspiró contra todo lo que se consiguió en la clandestinidad, hasta dejar al PCE en una segunda clandestinidad. Hoy su herencia en el PCE está viva, hay conceptos políticos en la que fue su organización que son su testamento político.".

En el hilo que se generó en el enlace añadí después: 

"Desmovilizó al Partido en pos de un acuerdo que en la práctica (y a los hechos me remito) ha sido el mantenimiento en el poder de los mismos sectores que se beneficiaron del franquismo.
Hizo que el PCE cambiase su estructura organizativa (marxista-leninista) basada en la lucha de clases en los lugares de trabajo por otra territorial orientada a la contienda electoral, con un sistema electoral injusto. 


Realizó purgas dentro del Partido contra todo aquel que no le seguía en su senda reformista.
Abandonó la lucha por la República (19 años tardó el Partido en volver a declararse republicano) y hasta 30 años después no rompió con la Constitución monárquica."

Tenía pensado no escribir nada más, pero hoy me encuentro con una sopresa; el inicio del Fiesta de PCE con un acto sobre Carrillo y en la reseña que sobre el acto hace el diario Público (El PCE se reconcilia con Carrillo) hay una frase que es la que me ha animado a escribir esta entrada. La frase corresponde al historiador Juan Andrade, de la Universidad de Extremadura, el periódico reseña "Según Andrade, Carrillo acabó "seducido por la imagen construida por sus adversarios", la imagen de un hombre de Estado y pactista. Hasta el punto de que abusó de "gestos moderados". En línea con esta tesis, el eurocomunismo "fue una renuncia sublimada en estrategia retórica", un señuelo de marketing "que justificaba una política más pragmática".
Los resultados electorales de 1979 y 1982 condujeron al partido a la hecatombe y a la sangría interna. Andrade explicó que se debió a varias causas: primar la acción institucional sobre la acción social, la "falta de democracia interna" y el "dirigismo" que quería imponer Carrillo, el empeño en proyectar "una imagen de moderación" al exterior que terminó desgarrando al PCE, la negativa a "enriquecerse" de las aportaciones de intelectuales y la respuesta que se dio a la crisis económica de 1973-1979, suscribiendo los Pactos de la Moncloa y "cayendo en tentaciones socialdemócratas"."
Si ocultásemos el nombre de Carrillo, en más de un elemento que señala Andrade, bien podría definir lo que en Córdoba fue durante una década el llamado Rosismo;
  1. Primacía de la acción institucional sobre la acción social.
  2. El personalismo y falta de democracia interna.
  3. La hecatombe de la organización tras los resultados electorales.
  4. La moderación hacia el exterior.
  5. Las tentaciones socialdemócratas.
Si miramos al pasado nos encontramos las mismas características en lo que fue Nueva Izquierda. Tanto Carrillo, como Nueva Izquierda, como Rosa Aguilar desembocaron políticamente en el mar del PSOE, y ello no puede ser casualidad.El verdadero problema es que el carrillismo (tanto en algunas formulaciones políticas como sobre todo en actitudes) sobrevivió en la praxis política al propio liderazgo de Carrillo en el PCE. Y será un peligro constante siempre que el PCE no haga una reflexión seria, y sobre todo con medidas activas que eliminen la herencia vigente que el carrillismo introdujo en la Transición; y que en mi opinión pasan por dos elementos fundamentales; la relación del Partido con el Régimen surgido en la Transición (sobre la que hace unos meses ya escribí), o lo que es lo mismo la confianza en que las instituciones surgidas de los consensos de la Transición puedan facilitar y hacer viable una transformación socialista de la sociedad, en donde radica esa primacía de lo institucional; y la adecuación de las estructuras internas del Partido a una concepción en el que lo institucional-electoral sea lo prioritario y no la lucha de clases. Mientras estas dos cuestiones se mantengan el partido vivirá en el bucle que inauguró el carrillismo, y cada vez que nos obsesionemos con la institución subordinando todo lo demás estaremos en el camino de repetir el pasado.

También publicado en larepublica.es

domingo, 8 de abril de 2012

A treinta y cinco años de la Legalización














Se cumplen treinta y cinco años de la legalización del PCE y veo el sábado un reportaje en el canal público sobre la misma, a través de una entrevista al entonces Secretario General del Partido. La voz en off dice en un momento del reportaje que el “supo renunciar a utopías revolucionarias para contribuir a que la democracia se abriera paso en España

Esta frase encierra, a mi modo de ver, toda la contradicción del PCE en estos siete lustros, y me ha refrescado el debate que tuvimos en hace algo más de un mes en la agrupación Levante durante nuestra entrega de carnés, y que me sirvieron para pensar en algunas cuestiones relativas a la relación del PCE con el régimen surgido de la Transición, entonces las escribí y se las mandé a algunos camaradas. Hoy las recupero para el blog.

La chispa en aquel debate vino de la intervención de un camarada; que planteaba los problemas que tenemos para trasladar nuestras propuestas a la sociedad, ya que los medios de comunicación no nos sacan o si lo hacen es cuando hay problemas internos; y por otro lado, un sistema electoral que nos infravalora institucionalmente.

Sin embargo, lo que planteaba el camarada no es algo nuevo; ni su preocupación -compartida por muchos camaradas y compañeros/as de IU- ni el hecho en sí. Sin embargo, basta recordar una obviedad, durante la dictadura no teníamos acceso tampoco a los medios de comunicación, pero eso era una preocupación secundaria o terciaria. Sí, es cierto, estaba La Pirenaica pero, ¿acaso podemos pensar realmente, que de haber existido La Pirenaica en los treinta y cinco años que van desde su desaparición, la historia de España y del PCE hubiese sido esencialmente distinta?

El problema del problema -valga la redundancia- de la situación del PCE -y de IU- en estos treinta y cinco años de democracia no sólo hay que buscarlo fuera de la organización, no es producto sólo del cambio de la sociedad española, sino que hay un elemento que creo que siendo importante no se le presta especial atención y que tuvo -y tiene- consecuencias a lo interno principalmente del PCE. Me refiero a la relación del actual régimen político -llamado habitualmente “La Democracia”- y el Partido Comunista. Y aquí es donde se centró el debate de la Agrupación.

A partir de aquí, aunque algunas cuestiones las expresé en la reunión, son reflexiones generadas a consecuencia, y por lo tanto a posteriori de la reunión.

“La Democracia” ha sido considerada por una parte muy importante de nuestra militancia y dirigencia desde la Transición hasta hoy -aunque en los últimos lustros (y años) esta ilusión está disipándose al menos parcialmente- como un sistema político en el que se podría desarrollar nuestra política. Nuestro partido entraba de esa forma en la contracción fundamental de las últimas décadas para los comunistas; ser esencialmente un partido antisistema pero que era un partido padre del sistema.

Un partido comunista por esencia es anticapitalista y republicano. Sin embargo, los comunistas españoles en la Transición fuimos co-padres de una Constitución esencialmente capitalista y explicitamente monárquica. Esto llevó al PCE a optar por entre sus dos personalidades, optando por ser un partido “padre del sistema”; esto tenía consecuencias en lo interno, algunas hoy ya superadas -renuncia de la república adoptada en el Comité Central del (ironía)14 de abril de 1977- o el debate recurrente congreso tras congreso de la definición ideológica del Partido (IX Congreso de 1978).

Y esto último, la renuncia al leninismo, en mi opinión encierra -desde un vista histórico- una profundidad que no se le da suficiente importancia. La supresión del leninismo era una necesidad histórica para definir la paradoja a la que se enfrentaba el PCE en (y después de) la Transición de ser un partido antisistema padre del sistema.

Ser un partido favorable a la Constitución era un tranquilizante para determinados sectores de la sociedad española para los que el PCE era aún el demonio, pero significaba a lo interno asumir que el naciente régimen permitía profundizar la democracia, llegar al poder y avanzar hacia el socialismo. Esto implicaba a su vez que el modelo organizativo leninista, concebido para la lucha de clases revolucionaria -sobre base del oficio- dejase paso a un nuevo modelo electoral basado en el territorio. Y esto suponía modificar la definición ideológica del Partido, renunciando al leninismo.

Retomo, por donde lo dejé unas líneas más arriba, la esperanza de que “La Democracia” supusiese la posibilidad de que los comunistas pudiesen llegar al poder suponía presuponer cierta igualdad de todos los partidos con respecto al régimen político, y concederle una neutralidad social; suponía abstraer a “La Democracia” de su carácter de clase, de la utilidad que para el capital español tenía esta “Democracia” y esta “Transición”, bastaba con recordar El Estado y la Revolución de Lenin para saberlo, pero Lenin había sido suprimido. Pero bastaba con mirar directamente a Marx, a Engels o Gramsci para llegar a conclusiones similares.

Las consecuencias prácticas de esta opción política se van a traducir en tratar de gestionar lo mejor posible aquellas administraciones a las que se ha tenido acceso, en la esperanza de atraer votos para otras administraciones. Algo que casi treinta y cinco años después de las primeras elecciones postfranquistas se muestra un fracaso manifiesto, y de ahí las quejas del camarada a las que aludía al comienzo de esta reflexión. Las conclusiones que expresaba el camarada coincidían con algunas de las extraídas de la reflexión que las asambleas de Izquierda Unida realizaron después de las últimas elecciones municipales.

Y es que mientras que los comunistas veíamos “La Democracia” como el régimen al que habíamos contribuido en mucho en dar a luz el Estado nos combatía. Digo Estado partiendo de lo dicho en su día por Gramsci: “¿Qué significa esto sino que por “Estado” debe entenderse no sólo el aparato gubernamental sino también el aparato “privado” (sociedades capitalistas, estados mayores, etc) de hegemonía o sociedad civil?”.

Dicho de otra forma, “La Democracia” surgida de la Transición no sólo son el conjunto de instituciones presentes en la Constitución -en cuya ponencia participó el PCE- sino el bloque ideológico hegemónico procedente del franquismo, que defienden los intereses del capitalismo español. Esta es el quic de la cuestión.

La parte de “sociedad civil” procedente del antifranquismo -partidos, sindicatos, etc.- aceptaron como única vía de acceso a un sistema democrático la propuesta desde el propio régimen; es decir, la reforma de la legislación franquista, lo cual modificaba, utilizando terminología de Gramsci, la organización político-jurídico del Estado pero dejaba tal cual la “sociedad civil” procedente del franquismo. Ello colocaba a la “sociedad civil” antifranquista, entre ellas el PCE, en la paradoja de aceptar ser lo contrario de su esencia. Generándose el desengaño, el reniego hacia estas estructuras de sectores que a priori deberían ser afines.

Generaba también el hecho de que lo antisistema al convertirse en parte del sistema generase una corriente en los votantes, simpatizantes, militantes y dirigentes hacia la integración del sistema en su versión más poderosa. Es decir, la conversión del PCE en un partido eminentemente electoral en sus prácticas, que podría asimilarlo a la praxis de la socialdemocracia; y esto último explica los Carrillo, Tamames, Curiel, Almeida, Aguilar, etc.

Explica también las raíces profundas de la evolución en Córdoba en los últimos treinta y tres años, cómo un bloque hegemónico de izquierdas local ha ido evolucionando hacia una institucionalización mientras se debilitaba la hegemonía social hasta ser minoritaria en la ciudad.

Volviendo al ámbito nacional, en los últimos años hemos, desde el PCE, adoptado una visión autocrítica respecto a su papel en la Transición, llegando a replantearse su relación con la Constitución de 1978 o, aunque sigue la renuncia al leninismo, la rehabilición de “los aprendizajes del centralismo democrático y del modelo leninista de Partido”, ya que “La Democracia” nacida de la Transición muestra cada vez más que su esencia era (es) la de gestionar el capitalismo español, y por consiguiente va a poner todos los impedimientos que estén es sus manos para que una organización anticapitalista juegue un papel influyente en las instituciones y en la sociedad.

sábado, 7 de abril de 2012

Reflexiones sobre Andalucía


Las elecciones andaluzas que se celebraron hace un par de semanas dejaron unos resultados ya conocidos, dejando el futuro de Andalucía en una situación interesante; primero porque el PP ha sido detenido en Despeñaperros -aunque haya sido la fuerza con más votos y escaños-, segundo por que quien ha frenado al PP ha sido Izquierda Unida, que tiene realmente, desde el punto de vista institucional una situación ventajosa; y finalmente, y a pesar de la festividad de Griñán la noche electoral, está el PSOE, que posee la peor de las papeletas: primero por dejar de ser la primera fuerza política sino que además depende de un tercero (IU) para mantenerse en el gobierno, a lo que hay que sumar que tendrá que pactar cada acción de gobierno.

Como afiliado y dirigente provincial de Izquierda Unida quiero hacer algunas reflexiones; las opciones puestas encima de la mesa son; la posibilidad de la abstención y que gobierne el PP; el apoyo a la investidura y actuación en el Parlamento; o el Cogobierno.

Parto de un elemento básico; con un partido neoliberal y nacionalcatólico como es el PP no hay nada de lo que hablar. Eso imposibilita el dejarlos gobernar, máxime cuando el mensaje de las elecciones en ese sentido es claro: la alternativa no es el PP, la alternativa son las políticas de izquierdas.

Hace unos meses, tras las elecciones municipales, tuve la oportunidad de coordinar una reflexión -que aunque de ámbito provincial- se “contaminó” del debate que se estaba dando entre las direcciones regional de Extremadura y la Federal. En aquella ocasión había (como mínimo) una comprensión hacia lo decidido en Extremadura en la mayoría de las asambleas, así como un recelo y rechazo a cualquier acuerdo con el PSOE. Creo que la experiencia de tres meses de gobierno de Rajoy en el ámbito nacional ha modificado hasta cierto punto esa percepción.

Recientemente la Ejecutiva del PCA nos recordaba algunas de las tesis de la Conferencia Política celebrada en Córdoba en la precampaña de las elecciones autonómicas. Las tesis que nos recordaba son las siguientes;

Tesis 4: “Debemos hacer que los espacios institucionales sean un frente de lucha contra los efectos del capitalismo”.

Tesis 19: “la conquista de espacios de poder político solo tiene sentido si se enmarca en una estrategia para la conformación de un Bloque Social Antineoliberal

Tesis 21: “...debemos señalar al bipartidismo como la expresión institucional del poder económico...

Tesis 23: “En este contexto, y bajo la presión del bipartidismo, debemos reforzar nuestra autonomía como proyecto político basándonos en un programa que lejos de ser una suma aritmética de las reivindicaciones de los distintos movimientos con los que nos relacionamos sea una plasmación paulatina de nuestras alianzas, formando un cuerpo coherente, basado en la centralidad del mundo del trabajo y sus conflictos, que dé respuestas a corto plazo a las necesidades del pueblo trabajador y que tenga un horizonte claramente socialista y reivindicativo ”.

Tesis 25: “Nuestro objetivo es hacer nuestra propia política y no doblegarnos a los intereses de las clases dominantes. Todo pacto, acuerdo o deliberación deben estar guiados bajo los criterios de fortalecimiento del poder de los trabajadores así como de su capacidad de movilización.

Igualmente debe contar la máxima participación de la militancia de Izquierda Unida en el debate, de manera que las decisiones vinculen a toda la organización. ”

Tesis 26: “Por lo tanto de nada sirve gobernar o ser influyentes, si no existe fortaleza social que defienda la ejecución de nuestro programa. Y en esta fase de incremento de la intensidad de la lucha de clases, con la necesaria ocupación reivindicativa del espacio público, nuestra participación en el Parlamento de Andalucía deberá centrarse en contribuir a la fortaleza social de un Bloque Antineoliberal. Para determinar las políticas que emanan del poder en Andalucía será necesaria la existencia de un sólido bloque social crítico y reivindicativo

El negrita es original del documento de la Ejecutiva, el subrayado nuestro.

No obstante, la reflexión que debemos realizar sobre qué hacer en esta tesitura debe de huir del corto plazo y de las filias y fobias que puedan representar las expresiones “muleta” y “pinza”. No puede haber una especie de resaca de 1994 que nos lleve a hacer automáticamente lo contrario. En mi opinión la reflexión tampoco debe de basarse en un simple “programa, programa, programa” sino que tiene que estar más enraizado en los principios ideológicos y deben de ser coherente con nuestra trayectoria y nuestra identidad. Las preguntas claves son dos;

  1. El actual régimen político español, al que pertenece la autonomía andaluza ¿es esencialmente un régimen defensor de los intereses de los capitalistas?

  2. El PSOE, como parte del bipartidismo ¿es redimible desde unos planteamientos anticapitalistas?

No debemos de perder de vista que el Estatuto de Autonomía -por muy avanzado que sea- no es sino una mera ley orgánica enmarcada en la Constitución de 1978, de la que -aquellos que somos comunistas- estamos desvinculados precisamente porque “Hoy, más de tres décadas después de la aprobación de la Constitución de 1978 se han incumplido todos los títulos y artículos de derechos sociales, económicos, ambientales, y el recorte de las libertades políticas. Los trabajadores han cumplido con creces trabajando y apretándose el cinturón, han perdido poder adquisitivo y ha aumentado la precariedad. Y es que como ya dijera Lenin hace muchas décadas que “Mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos”.

Por otro lado, existe en la sociedad repolitizada -el 15M entre otros- un señalamiento del bipartidismo como uno de los elementos que sustentan este régimen que beneficia a la banca y al gran capital recortando a los de abajo. Nosotros hemos sustentado, tanto en las generales como en las autonómicas, nuestro discurso en la denuncia de ese bipartidismo, al mismo tiempo hemos llamado a la rebelión. La entrada de Izquierda Unida en el gobierno, con uno de los integrantes del bipartidismo, nos sitúa ante un problema cuya solución no depende de nosotros, pero cuyas consecuencias sí podemos pagarlas nosotros, y por otro lado ante una bipolaridad que IU hereda del PCE.

La primera cuestión es ¿Tendrá IU capacidad de modificar la política económica del PSOE dentro del gobierno?

Si tomamos como base la Tesis 21 de la Conferencia Política del PCA, está claro que el PSOE es parte de esa “expresión institucional del poder económico”. Y Arenas vino a dar la razón a esta tesis cuando días después de las elecciones tendía la mano para realizar la política económica. La experiencia histórica del compromiso del PSOE con el capitalismo también empuja en ese sentido.

Por lo tanto, la entrada de IU en el gobierno con el PSOE sólo convertiría a aquella en co-responsable de las políticas económicas que este realizaría. También hay una dimensión ética, la pedagogía de otra política; la ética de no coger un cargo a toda costa, como hay un sector de la sociedad que cree que pasará.

El problema profundo es esa herencia que IU tiene del PCE. Este en la Transición asumió una existencia en contradicción entre ser un partido antisistema pero al mismo tiempo padre del sistema. IU tiene hoy en Andalucía esa disyuntiva. O entrar a formar parte de un co-gobierno con una parte del bipartidismo para gestionar una administración de un régimen que representa los intereses del gran capital o priorizar un fortalecimiento del bloque social anticapitalista, y esto se hace agudizando la contradicción del PSOE.

El PSOE, segunda fuerza en el Parlamento pero en el gobierno, tendrá necesariamente que apoyarse en el PP o en IU. Si opta por el PP estará dejando claro que el PSOE defiende, como bipartidista, los intereses del gran capital, y por lo tanto su renuncia a políticas de izquierdas.

En definitiva: no a la entrada de Izquierda Unida en gobierno; sí a tender la mano para realizar políticas de izquierdas desde el Parlamento. Que sea el PSOE quien elija aprobar las leyes con el PP o con IU.

domingo, 5 de febrero de 2012

No cambies camarada

A mi camarada Curro Martínez

Recuerdo aquella reunión en la "Bombonera" en la que estábamos la Permanete del Partido reunidos con Rosa Aguilar hablando de las listas de las municipales de 2003. Desde el PCA habíamos decidido que tres camaradas; El secretario provincial, Elena Cortés y Ana Morales, debían de ir entre los diez primeros puestos de la lista. La entonces alcaldesa planteó el problema en no aceptar que tú fueras; transcurrido unas semanas el veto fue que Ana Morales fuese. Aquella reunión, a petición de la entonces alcaldesa, fue un tanteo en el que trataba de localizar una fisura. Yo no terminaba de entender tu opción por defender la propuesta, ya que el riesgo de ruptura y de que pegase ella la "espantá" era grande, y estaba advertido. Fui el último en intervenir, tras Isabelita, y pocos minutos después la reunión terminó. Tú decías "¡Al final traga!" y semanas después tragó. Fuisteis elegidos concejales los tres.

Camarada Curro, Por nuestros caracteres nunca, hasta tiempos recientes, hemos tenido una relación cercana, y políticamente ya te lo he dicho que muchas veces no he entendido algunos posicionamientos tuyos. Y es que, como dice el dicho, las apariencias engañan. No he sido currista nunca y nunca lo seré -tal vez esa sea la frustración de algunos que me creyeron en su "-ismo"-, pero desde el punto de vista humano y político he descubierto a una persona y a un camarada que no conocía. Y creo que coincidiremos políticamente mucho en el futuro.

Ahora las circunstancias de un pucherazo te obligan -éticamente- a dimitir, y yo como miembro de la Dirección Colegiada y del Consejo Provincial seré solidario con tu decisión. Pero sea cual sea el futuro, sea cual sea el posición de lucha que tengamos, te diré como tú me dijiste a mi en aquel perol de despedida cuando te marchaste a Canarias: "No cambies".

martes, 23 de agosto de 2011

Alerta: Constitución Mutante a la vista


Acabo de leer en prensa la propuesta del Presidente del Gobierno sobre reformar la Constitución para reducir el déficit por ley.

La propuesta, que viene a colación de la realizada por Merkel y Sarkozy, es tremendamente grave para los intereses de las capas populares.

Esta modificación significa la mutación diestra de la Constitución, una mutación que supone de hecho la muerte la Transición.

Ya señalé en una reflexión anterior que el año pasado el régimen juancarlista daba muestras de crisis. Lo de hoy no es sino el agravamiento de esta situación.

Se ha dicho muchas veces que la Transición era un acuerdo entre derecha e izquierda para lograr un marco democrático de convivencia. Ese acuerdo suponía por parte de la izquierda la renuncia a la república y al federalismo a cambio del reconocimiento de una serie de derechos sociales, entre los que cabe destacar el derecho al trabajo o a la vivienda digna, además de constitucionalizarse la planificación de la economía.

Ya en 1996, Julio Anguita, entonces Secretario General del PCE, dio por roto el pacto como consecuencia del Tratado de Maastricht, ya que la carga neoliberal de este dejaba como papel mojado los derechos sociales de la Carta Magna. Desde entonces se ha producido el renacer del republicanismo en España.

En todos estos años hemos vivido una situación paradójica; una Constitución con una importante carga social en su artículado, incumplida por las políticas neoliberales de gobiernos del PSOE y del PP. Pero la Constitución, formalmente, mantenía el reconocimiento de los derechos sociales.

Hoy de lo que se trata, con la propuesta de Zapatero y del PSOE y apoyada por el PP, no es otra cosa que eliminar de un plumazo la carga social que -aunque sea de forma ornamental- tiene la Constitución. Supone eliminar la última posibilidad -aunque sea teórica- de realizar otra política económica distinta de la neoliberal en el marco de la Carta Magna, ya que supone constitucionalizar uno de los principios del neoliberalismo, como es la reducción del deficit público. Reducción que nunca se ha hecho en estos años a través de aumentar los ingresos (entre otra fórmulas luchando contra el fraude fiscal, restableciendo el impuesto de patrimonio o aumentado el carácter progresivo en la política fiscal -algo que, por cierto, dice la Constitución en su artículo 31.1-) sino que siempre la reducción del deficit se hace con congelación de la pensiones, recorte en los salarios de los empleados públicos, retraso de la edad de jubilación, copago en la sanidad o un empeoramiento de los servicios relacionados con el Estado y que van dirigidos a los sectores desfavorecidos.

En definitiva, reducir déficit público significa siempre perjudicar los trabajadores/as y a sus familias, así como a las capas populares en general y nunca perjuicio, sino más bien beneficio, para los capitalistas.

Por ello, la medida anunciada hoy supone una mutación en el ADN de la Constitución de 1978, una mutación que elimina la carga genética de la madre, que fue la izquierda, ya que fue ella la que tuvo que hacer renuncias, sufrir en el parto y olvidarse de los dolores pasados para que la criatura naciera.

lunes, 23 de mayo de 2011

Listos al otro lado del Volga



Durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército Rojo tuvo que abandonar la ciudad donde se libraba la batalla más simbólica y situarse al otro lado del Volga, y desde allí recomponerse y estar preparados para dar la batalla y recuperar las posiciones perdidas.



Ayer los comunistas y demás personas de Izquierda Unida en la ciudad de Córdoba sufrimos un golpe duro, durísimo. Pero hay que situarse al otro lado del Volga y prepararnos. Aún es pronto, el shock está reciente, para sacar reflexiones más profundas y plantear estrategias concretas, pero si está claro que el futuro será producto del trabajo de la organización, del colectivo, del conjunto de la militancia, y en concreto de la ética militante de sacrificio, de compromiso de la que tanto sabe la historia de los comunistas españoles.



Es el momento de ver lo positivo que aporta el otro más que de otra cuestión.



Es el momento de hacer un llamamiento a la ciudadanía de izquierdas de Córdoba, a la ciudadanía de izquierdas que ha sido crítica con Izquierda Unida; para defender lo público; la participación ciudadana; las actitudes cívicas; para enfrentarse a la política que ponga el peligro los pasos dados en la recuperación de la memoria histórica; así como la cohesión social y urbanística de la ciudad frente a una derecha todopoderosa ahora y el espertento populista hay que confrontar la ética militante.

viernes, 15 de abril de 2011

Mayor Oreja ofende a los comunistas encarcelados durante el franquismo, al que él tanto alaba


COMUNICADO DEL SECRETARIO PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA EN CÓRDOBA ANTE LAS DECLARACIONES DE MAYOR OREJA

MAYOR OREJA OFENDE A LOS COMUNISTAS ENCARCELADOS DURANTE EL FRANQUISMO, AL QUE ÉL TANTO ALABA

El eurodiputado del PP y ex ministro de José María Aznar, Jaime Mayor Oreja realizó ayer unas declaraciones desafortunadas al comparar la legalización del Partido Comunista de España con una supuesta presencia de ETA en las instituciones.

Sin entrar en valoraciones sobre la Ley de Partidos, para lo cual este Secretario Provincial se remite a los órganos federales del PCE, sí he de mostrar en nombre de mis camaradas la ofensa que supone la comparación realizada por el dirigente del PP y con la que él se califica a sí mismo.

Con esta declaración el ex ministro ofende a los comunistas encarcelados y torturados por traer la democracia a España frente a un régimen fascista, del que hace tiempo Mayor Oreja alabó por su “extraordinaria placidez”.

Los militantes del Partido Comunista de España sacrificaron familia, integridad física y hasta la vida por luchar para que en España hubiera un sistema democrático, mientras otros formaban parte del aparato franquista. No podemos olvidar que mientras ser miembro del PCE suponía la cárcel, siete ministros franquistas fundaban el PP (entonces llamado Alianza Popular)

Con declaraciones como las de Mayor Oreja, o actitudes como la de los concejales del PP en el Ayuntamiento de Córdoba ante el homenaje a los demócratas asesinados por el fascismo, muestra que el PP está en manos de posiciones más derechistas. El PP, que se autoproclama centrista, está bastante lejos de los planteamientos que su día tuvo Suarez y muy próximos de los que se llamó en la transición “franquismo sociológico”.



Miguel Á. Peña Muñoz

Secretario Provincial del PCE en Córdoba

jueves, 14 de abril de 2011

Proponiendo la Tercera República


Este es el enlace con el artículo "Proponiendo la Tercera República" publicado en el Diario Córdoba para el 14 de abril de 2011. 80 aniversario de la proclamación de la Segunda República.

viernes, 11 de febrero de 2011

Intervención en el Homenaje de CCOO a Marcelino Camacho.





Córdoba, 10 de febrero de 2011


Agradezco a CCOO, en nombre del Partido Comunista, la posibilidad que nos proporciona de expresar nuestro homenaje, reconocimiento y compromiso para con nuestro camarada Marcelino Camacho.

Quisiera iniciar mi intervención con un anuncio: a finales de este mes celebrarán en nuestra provincia una Escuela de formación nuestros camaradas del Partido Comunista Colombiano, que se encuentran exiliados en distintos países, y han decidido llamar a su Escuela “Marcelino Camacho”.

Este secretario provincial del PCE nació cuando tú, Marcelino, estabas en la cárcel por defender a nuestra clase, por luchar por la democracia y por la República.

Camarada Marcelino, tuve la oportunidad -hace diez años- de compartir contigo mesa durante el acto de reconocimiento a los camaradas veteranos que realizamos la Agrupación Universitaria del Partido en Córdoba durante la Fiesta del PCA. Para nosotros, universitarios, jóvenes a los que el neoliberalismo y la globalización nos habían hecho comunistas era un orgullo estar junto a un trozo de la historia de España, estar con alguien del que habíamos oído hablar desde la niñez. Estar con uno de los grandes de la historia del movimiento obrero español.

Camarada Marcelino, tú eres -y lo eras ya en vida- parte de los grandes luchadores que el movimiento obrero español ha dado; tú, camarada, compartes la constelación de luchadores de la clase obrera junto a aquel marxista llamado Pablo Iglesias, junto a un Largo Caballero, o a los anarquistas Anselmo Lorenzo o Buenaventura Durruti, y por supuesto junto a Dolores Ibárruri Pasionaria y a nuestro gran secretario general Pepe Díaz.

Camarada Marcelino, tú fuiste un combatiente de la República; fuiste uno de los represaliados por el fascismo, de los tantos españoles que os tuvisteis que ir de nuestra España hacia el exilio. Tú volviste, y volviste a reivindicar las mejoras para los trabajadores. El Partido era el motor, Comisiones la acción. Y sufriste cárcel por simplemente defender lo que en el resto de Europa era normal y en España un delito.

Por eso, Marcelino, ten la seguridad que tus camaradas vamos a reivindicar la memoria de los miles, que como tú, fuisteis víctimas del fascismo de Franco por defender la democracia.

Camarada Marcelino, tú, como tantos militantes obreros, luchaste para traer la democracia a España, que es de quienes arriesgabais trabajo, cárcel, tortura e incluso la vida por traerla. No es producto de nadie más. Entonces, luchar por los derechos de la clase trabajadora era luchar por la democracia. Hoy, camarada, también. Cuando se nos pide a los trabajadores y trabajadoras que nos sacrifiquemos para contentar a unos mercados -a los que nadie ha elegido-, significa que hay que defender la democracia, profundizándola y construyéndola republicana.

Camarada Marcelino, tú fuiste un obrero como tantos hombres y mujeres miembros de PCE que luchamos por nuestra clase social. Construiste CCOO en la mejor tradición de nuestro Partido, aliados con otros sectores -principalmente cristianos- y en defensa siempre de los intereses de nuestra clase. Porque en 90 años, camarada, nuestro Partido no ha faltado ni un solo minuto ni un solo segundo a nuestro compromiso con los trabajadores y trabajadoras. Y así seguirá siendo.

Camarada Marcelino, ten la seguridad que los comunistas del siglo XXI vamos a seguir tu ejemplo; y que el capitalismo ni nos va a domar, ni nos va a doblegar, ni nos va a domesticar.

Salud y República, Camarada.

Video proyectado en el homenaje de CCOO de Córdoba a Marcelino Camacho ver