Artículo sobre el documental La verdad de un sueño. Historia del Campo de la Verdad publicado en cordobaroja.es
Datos personales
- Miguel Peña
- Nací en Córdoba. Mis compañeros de estudios en el Instituto Fidiana me llamaban Tovarich. Participé en las movilizaciones fidianeras reivindicando tener un edificio propio. Miembro de la Plataforma de Estudiantes de la JOC. Militante de la JOC (1996-2001). Presidente del Consejo de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UCO en el curso 97/98. Militante del Partido Comunista de España desde 1997, del que he sido Secretario Provincial en Córdoba desde marzo de 2010 hasta noviembre de 2011. Director de cordobaroja.es
domingo, 25 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
¿Alguien en verdad se sorprende? PP y saludo fascista
Recuerdo allá por los noventa cómo en un programa protagonizado por guiñoles aparecía un muñeco, que representaba al entonces Presidente del Gobierno, José María Aznar y que repetía en sus apariciones algo así como "soy de centro, dialogante y amigo de Tony Blaaaair", eran los años en los que el PP trataba, primero para llegar al gobierno, de atraerse a un sector de la población que se situaba en el centro. Un sector, que cansado de la corrupción del periodo felipista, seguía sin identificarse con el PP. Y este, bajo el caudillaje de Aznar, trataba de identificarse con el centrismo de la UCD de Suárez en la Transición en vez de con el "franquismo socilógico" que representaba el PP -entonces llamado AP- en aquella época. Después de 1993, Aznar, sin mayoría absoluta, se veía obligado a pactar -con CiU y PNV- a dialogar con sindicatos -reforma laboral de 1997- e incluso a llamar Movimiento de Liberación Vasco a ETA ¿Os acordais?En aquella época, estar en la Facultad y llamar "facha" al PP era generar que más de uno te mirase con cara extraña, y que viniesen la aclaración de que "ya no, que eran demócratas...".
Tal vez por influjo de ese concepto yankee que dice que los presidentes en el primer mandato trabajan para ganar la reelección y en el segundo para realizar su programa o tal vez, simplemente, por tener mayoría absoluta, Aznar viró hacia la derecha, y aquel "centrismo" de los noventa evolucionó al "patriotismo constitucional", que era una excusa para -situando el principal problema del país en ETA y los nacionalismo- situar a los demás partidos en un dentro de "mi" concepto de la Constitución o fuera de esta. (vale ahora recordar el lema de aquella manifestación al día siguiente del 11-M). Fueron los años de la LOU, del "Decretazo" de 2002, del Prestige, de la Guerra de Irak y finalmente del 11-M. Un PP que se encuentra sin el gobierno en unas elecciones que nunca asumieron como una derrota.
Todo el primer mandato de Zapatero no es sino una vuelta al "franquismo sociologíco", un retorno al nacionalcatolicismo, a manifestaciones de gaviotas bajo el paraguas de las mitras episcopales; con los años en los que se combate el matrimonio gay -y como secuela la asignatura de Educación para la Ciudadanía-, se combate la ley del aborto, la insuficiente ley de la memoria histórica.
Con esta evolución es normal desembocar en lo que se está viendo en estos días de las Nuevas Generaciones del PP (en el próximo congreso deberían cambiarse el nombre Frente de Juventudes), y ello, además del gen fascista del "abuelo" AP en sus orígenes, aparte de esa alianza nacionalcatólica de los últimos años, hay un elemento que no podemos olvidar, y del que ya escribí en los artículos, uno en 2011 y otro en 2012. Aunque por distintos motivos en ambos artículos llamaba la atención de la similitudes del pensamiento liberal y el fascista, que hace que se pueda pasar perfectamente de uno a otro en caso de cuestionamiento del orden liberal.
Hay ejemplos que ya puse en su día; apellidos liberales del siglo XIX como los Queipo de Llano o los Milans del Bosch son apellidos vinculados con el fascismo en el siglo XX. Pero ahí están el caso del político liberal italiano Luigi Einaudi quien saludaba en los años veinte al fascismo como el retorno del “liberalismo puro” o el caso del economista austriaco-norteamericano Ludwig Von Mises, quien apoyaba en 1927 “las bandas fascistas como “un remedio momentáneo dictado por la emergencia” y adecuado a la tarea de la salvación de la “civilización europea” este caballero cuenta entre sus discípulos a Friedrich Hayek y entre sus influenciados a Milton Friedman; el primero gurú económico de Margaret Thatcher y el segundo de las dictaduras de Pinochet y Videla. Ambos, junto a su maestro, padres del neoliberalismo.
El liberalismo, es defensor de un sistema constitucional, con diversos partidos, separación de poderes, derechos individuales, pero sobre todo defensor de la libertad de mercado. Cuando las capas populares se organizan y conquistas más derechos (sociales) que meten en cintura -aunque sea un poco- al mercado o simplemente existe la posibilidad de que suceda -por el aumento de la contestación social-, el viraje fascista del liberal es natural.
viernes, 9 de agosto de 2013
Entrevista en el programa de PTV Cordoba tevé
El pasado 5 de julio se presentó en el periódico digital cordobaroja.es, con tal motivo me realizó una entrevista Ángela Jiménez Pérez en su programa. Aquí está el vídeo de la entrevista.
Dejarse de pegoletes*, se trata de plusvalía
También publicado en cordobaroja.es y en larepublica.es, artículo.
En unos pocos días hemos recibido los trabajadores españoles tres recomendaciones que vienen de distintos organismos; el FMI pedía bajar los sueldos españoles en un 10%, así como que para el año que viene tendremos un 27% de paro. La rebaja de sueldos además se sitúa en la necesidad de un pacto según el comunicado publicado por el FMI: "Los directores celebraron la reforma del mercado de trabajo de 2012. Sin embargo, recalcaron que se necesita mejorar aún más la dinámica del mercado de trabajo para reducir en forma suficiente el desempleo, entre otras cosas aumentando la flexibilidad interna, reduciendo la dualidad del mercado laboral, y mejorando las políticas activas. Muchos (directores del FMI) opinaron en general que sería beneficioso estudiar la posibilidad de un acuerdo social entre sindicatos y empleadores para acelerar los beneficios derivados de las reformas estructurales en materia de empleo, pero al mismo tiempo señalaron que sería dificil de lograr. No obstante, este acuerdo no debería demorar las reformas estructurales necesarias"
En unos pocos días hemos recibido los trabajadores españoles tres recomendaciones que vienen de distintos organismos; el FMI pedía bajar los sueldos españoles en un 10%, así como que para el año que viene tendremos un 27% de paro. La rebaja de sueldos además se sitúa en la necesidad de un pacto según el comunicado publicado por el FMI: "Los directores celebraron la reforma del mercado de trabajo de 2012. Sin embargo, recalcaron que se necesita mejorar aún más la dinámica del mercado de trabajo para reducir en forma suficiente el desempleo, entre otras cosas aumentando la flexibilidad interna, reduciendo la dualidad del mercado laboral, y mejorando las políticas activas. Muchos (directores del FMI) opinaron en general que sería beneficioso estudiar la posibilidad de un acuerdo social entre sindicatos y empleadores para acelerar los beneficios derivados de las reformas estructurales en materia de empleo, pero al mismo tiempo señalaron que sería dificil de lograr. No obstante, este acuerdo no debería demorar las reformas estructurales necesarias"
Días después fue Olli Rehn, Comisario para asuntos económicos de la Comisión Europea, escribía en la misma línea. No estaba solo, la portavoz de ese organismo, Chantal Hughes, dijo en rueda de prensa que "la propuesta fue hecha en su blog personal por lo que no representa necesariamente la visión de la Comisión, pero en este caso va muy en la línea del conjunto del Ejecutivo", ejecutivo del que no podemos olvidar forma parte Joaquín Almunia, del PSOE.
Rehn lo que hacía era apoyar la propuesta del FMI tanto en la bajada de sueldos como en la necesidad de un acuerdo, nuevamente el mismo discurso en el blog, primero se alaba -aunque un tanto más excéptico- la reforma laboral de 2012, para añadir que "El impulso a la reforma, mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, se debe mantener. Los interlocutores sociales tienen tradicionalmente un papel central en Europa. La superación de la dualidad entre contratos fijos y temporales y ofrecer a los jóvenes más oportunidades son las tareas y la responsabilidad de todos los actores involucrados. Los funcionarios del FMI proporcionó recientemente una simulación de un "pacto social" de amplia base entre empleadores y sindicatos en una devalución interna: el aumento del empleo (y los recortes de precios) a cambio de que los sindicatos acuerden moderación salarial significativa". Señalo las palabras en negrita, sobre las que ahora después volveré.
No podemos olvidar que la famosa troika la conforman el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Sobre los salarios se han pronunciado oficialmente (en el caso del FMI) y cuasioficialmente (en el caso de la Comisión) dos de los tres jinetes del apocalisis europeo. El BCE no lo ha hecho ahora, pero si tiramos de hemeroteca, nos encontramos con que hace un año y medio el diario monárquico ABC titulaba una información con "El BCE quiere que haya salarios de menos de 400 euros en España", más reciente, hace justo un año, el BCE alababa la reforma laboral que se acababa de aprobar para apostar por la bajada de los salarios. Nuevamente el mismo, mismo discurso.
Pero bien, volviendo a las frases en negrita. El FMI pedía acabar con la dualidad del mercado laboral en España; Renh nos lo traduce con la frase "la superación de la dualidad entre contratos fijos y temporales", para que justo en ese momento aparezca en escena el presidente de la CEOE, y el "capo dei capi" (jefe de jefes) español interviene para proponer al gobierno poder convertir los contratos a tiempo completo en parcial. En su informe la CEOE repite el mismo discurso; valoración positiva de la reforma laboral de 2012 pero "queremos más" reformas.
No estamos ante una crisis, estamos ante una reestructuración del sistema capitalista. Todas estas medidas van dirigidas a aumentar la plusvalía. ¿Y que es la plusvalía? pues que de la tarta que ha hecho el trabajador se reparta para que el capitalista se lleve una mayor parte que el trabajador. Bueno, en el sistema capitalista siempre el empresario se lleva una parte mayor de la tarta, lo que están planteando es llevarse aún más. No estamos ante una crisis, estamos ante la búsqueda de una plusvalía, de una explotación del trabajador mayor. la crisis es la excusa. Es la materialización la frase de Milton Friedman para explicar, lo que la periodista Naomi Klein llama, "doctrina del shock", cuando el gurú neoliberal afirmaba que para llevarse a cabo sus reformas se debía de producir bajo "una crisis real o percibida". Estamos ante eso. Y el botón de la muestra nos lo proporciona el propio Rehn en su artículo en cuestión cuando dice: "Pero, ¿no es todavía vale la pena probarlo en serio, por el bien de los millones de jóvenes españoles que se encuentran actualmente en paro? Aquellos interesados que se rechacen rotundamente que tomaría una gran responsabilidad nacional de los costos sociales y humanos en sus hombros". El chantaje del miedo. Del si no te "devalúas" -es decir, bajas tu valor; es decir, vende tu fuerza de trabajo más barata para que el empresario te saque más jugo- esto irá a peor.
Aceptar la tesis de que estamos ante una crisis en vez de una reestructuración del capitalismo lleva a un análisis dentro de la lógica del sistema, y en consecuencia -en el mejor de los casos- socialdemócrata, pero no será un análisis real, y en consecuencia se estará "engañando" al pueblo, al partir de la premisa de la "gran metira": la crisis.
Me explico. Aceptar que hay una crisis, supone aceptar que en un futuro -más o menos cercano- se podrá volver a la situación de antes de 2007, al mantenimiento del aquel "pacto social de posguerra" y su estado del bienestar. Se trata de aceptar que los sacrificios de hoy tendrán una recompensa futura, y por lo tanto llevarnos a la aceptación de las "recetas". En esa lógica, la protesta es insolidaria y carece de sentido.
Pero la realidad es otra. estamos ante una reestructuración del capitalismo, que ya no quiere, que no tiene necesidad de mantener, aquel "pacto social de posguerra" -la URSS no existe desde hace más de veinte años-. Los capitalistas europeos han llegado a la conclusión que para mantener su beneficio -la famosa plusvalía- necesitan eliminar a aquel pacto y el estado del bienestar. Lo único que les interesa de la lógica pactista es "pringar" a los sindicatos en el desmontaje. Por lo tanto, no se puede defender algo que ya está muerto. Hay que explicar que lo que vivimos es una pérdida de derechos conquistados por que la burguesía -que apostó por el fascismo en los años treinta- fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial, y su miedo a una revolución socialista es lo que le llevó a pactar el "estado del bienestar". Marcarse como objetivo este, es perder.
*pegolete: equivalente de pego. En Córdoba se dice como sinónimo de tontería.
Pero la realidad es otra. estamos ante una reestructuración del capitalismo, que ya no quiere, que no tiene necesidad de mantener, aquel "pacto social de posguerra" -la URSS no existe desde hace más de veinte años-. Los capitalistas europeos han llegado a la conclusión que para mantener su beneficio -la famosa plusvalía- necesitan eliminar a aquel pacto y el estado del bienestar. Lo único que les interesa de la lógica pactista es "pringar" a los sindicatos en el desmontaje. Por lo tanto, no se puede defender algo que ya está muerto. Hay que explicar que lo que vivimos es una pérdida de derechos conquistados por que la burguesía -que apostó por el fascismo en los años treinta- fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial, y su miedo a una revolución socialista es lo que le llevó a pactar el "estado del bienestar". Marcarse como objetivo este, es perder.
lunes, 13 de mayo de 2013
Sobre el retorno del leninismo (parte 1)
El pasado día 1 de mayo, publicaba Javier Parra en larepublica.es un artículo llamado “El PCE y el retorno del “leninismo”” . Este es un debate recurrente en los congresos del PCE, lo que demuestra, que aunque el paso de la denominación de “marxista-leninista” a “marxista revolucionario” se produjese hace más de un tercio de siglo, es un debate que no está cerrado. En mis más de quince años de militancia del PCE he pasado por cuatro procesos congresuales, y está “políticamente convocado” -en palabras del secretario general del PCE, José Luis Centella- el quinto, correspondiente al XIX Congreso, a celebrar a finales de este año.
Cada vez que ha surgido el debate en el proceso congresual, aquellos que quieren seguir manteniendo la definición del “marxismo revolucionario” tratan de enfocar el debate a una cuestión “semántica” (sic), es decir, reducen el tema a una simple sustitución de una palabra por otra, convirtiendo el debate ideológico (aparentemente) en una cuestión absurda, sobre la que no se debe de perder tiempo.
Hay otra refutación que consiste en señalar que la fórmula leninista es más restringida, mientras que la del marxismo revolucionario incluiría a otros teóricos marxistas, contraponiendo a reglón seguido a Lenin y a Gramsci. Este argumento omite dos datos importantes; el primero, que Gramsci era marxista-leninista, y que sus aportaciones no son contradictorias, en todo caso complementarias, a las de Lenin. El segundo elemento, es que el debate leninista es sobre el modelo organizativo de Partido, cuestión esta que no se debate al situar la cuestión en un enfrentamiento entre dos pensadores como Gramsci y Lenin. Esto sin mencionar la gran difamación para evitar un debate serio; la acusación de que el marxismo-leninismo es una creación estalinista.
Pero no quiero centrarme es ese planteamiento sino que quiero abordar el tema sobre una perspectiva histórica.
Podemos establecer como premisa básica de partida que la estrategia, el método, la organización y el modelo organizativo de esta son consecuencia del contexto histórico y respuesta a este.
Así el periodo de las grandes revoluciones del siglo XIX, con sus oleadas de 1820, 1830 y 1848, al que habría que añadir las unificaciones alemanas e italianas y terminar con la Comuna de París. Es el momento en que nace la utopía obrera; es el momento el que los obreros se lanzan a dar sus primeros pasos para reivindicar y plantear alternativas a la explotación capitalista; es la época del neobabefismo, del luddismo, del tradeunionismo, del cartismo, del blanquismo, del fourierismo y es la época del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, y también de El Capital. La forma de organizarse es diversa y adaptada a las pretensiones del grupo, pero es significativo el nombre de la organización más importante del periodo la Asociación Internacional de Trabajadores, la (Primera) Internacional. El nombre y la organización no reconoce las fronteras nacionales, sólo entiende intereses de clase, y su táctica es tanto "sindical" como revolucionaria.
En 1870 se unifican Alemania e Italia; en Versalles se proclama el Segundo Imperio Alemán. En París se vive la última revolución del siglo XIX, la Comuna, que acaba en masacre para los revolucionarios. Señalo estos dos acontecimientos pues tras ellos comienza la Belle Époque, una época de estabilidad política en Europa que durará más de cuarenta años, hasta la Primera Guerra Mundial. La burguesía había impuesto su sociedad; el capitalismo liberal en lo económico y el Estado-Nación liberal en lo político.
No es de extrañar, que en 1875, a cinco años de que se proclamase el Estado-Nación alemán, los socialistas alemanes creen una organización para actuar en el Estado-Nación, el Partido Socialdemócrata. La Internacional ya pertenecía a otra época: ahora se imponen las organizaciones nacionales -partidos y sindicatos-. Pero no es la única adaptación; la Segunda Internacional no será una organización sino un encuentro entre partidos nacionales; pero la adaptación más significativa es la siguiente.
Ante el éxito del Estado-Nación liberal surge, también en Alemania, la idea de que Marx había errado, y que la revolución no iba a tener lugar, sino que dentro del Estado-Nación liberal era posible realizar reformas que mejorasen las condiciones obreras y que llevasen al Socialismo: es el revisionismo. En paralelo en Francia se está debatiendo si entrar o no en el gobierno burgués. El revisionismo es pues la respuesta de un sector del movimiento obrero marxista al éxito burgués del Estado-Nación liberal, y tratan de influir en él, aún a costa de revisar a Marx. La respuesta a se la darán distintos teóricos marxistas como Rosa Luxemburgo o Lenin llamando la atención del carácter de clase del estado, y en consecuencia de la inviabilidad del revisionismo, y en consecuencia la vía revolucionaria de obtención del poder. En ese contexto, con ese fin, hay que entender el modelo organizativo planteado por Lenin; el modelo leninista de Partido.
El estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente Revolución Rusa, y más adelante la Gran Depresión, generan una nueva coyuntura que las organizaciones obreras tienen que acometer. La revolución se ve próxima, la confrontación de clases hace que las organizaciones obreras sean más combativas. La reacción de la burguesía, el fascismo, aparece como instrumento con el que frenar el ímpetu obrero. El modelo organizativo leninista, pensado para la lucha de clases, da resultado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comunismo es la opción política hegemónica en Europa.
El estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente Revolución Rusa, y más adelante la Gran Depresión, generan una nueva coyuntura que las organizaciones obreras tienen que acometer. La revolución se ve próxima, la confrontación de clases hace que las organizaciones obreras sean más combativas. La reacción de la burguesía, el fascismo, aparece como instrumento con el que frenar el ímpetu obrero. El modelo organizativo leninista, pensado para la lucha de clases, da resultado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comunismo es la opción política hegemónica en Europa.
Tanto es así, que Churchill, erigido en portavoz de la burguesía europea, pide ayuda a EEUU para crear el famoso "telón de acero" que evitase el avance del comunismo desde el esta a Europa Occidental. En esta se produce el "pacto social de posguerra", en el que los antiguos revisionistas aceptan el capitalismo keynesiano (modelo Estado del Bienestar), para años más tarde abandonar oficialmente el marxismo. Por otro lado, las burguesías europeas aceptan derechos sociales, asumibles por el capitalismo, con el fin de conservar la propiedad de los medios de producción. Estamos ante una nueva época dorada por los Estados-Nación liberales, ahora bajo la forma de "Estado social y democrático de derecho". Ya hemos visto la evolución de los socialdemócratas pero ¿Qué ocurre con los partidos comunistas?
Aquí hay que señalar una obviedad y otros tres elementos del contexto histórico; la obviedad es que no existe una fórmula inalterable de la revolución y el socialismo, por consiguiente estas son consecuencia de los contextos históricos y culturales de donde se producen. Los tres elementos son;
- Los partidos comunistas de Europa occidental había contribuido a configurar los regímenes políticos de sus países en esos "Estado sociales y democráticos de derecho".
- El anticomunismo contra la URSS cala en las sociedades de Europa occidental
- La URSS lanza la coexistencia pacífica con el fin de evitar una guerra nuclear, y relacionado con esto la tesis del policentrismo.
Todo esto explica la evolución hacia lo que se llamó Eurocomunismo en los principales partidos comunistas europeos, entre ellos el PCE. A saber, una vía al socialismo para los países desarrollados, en el que se aceptaba la participación en la Comunidad Económica Europea; en la que se hacían gestos de distanciamiento, cada vez más visibles, con respecto a la URSS; y un elemento importante, dado el éxito anticomunista de vincular el comunismo con dictadura (la URSS y los países del Este) el Eurocomunismo trata de buscar el reconocimiento de los otros partidos de sus países como partidos demócratas, obviando, en este complejo, que no necesitan más aval que la vida y sangre y esfuerzo que sus militantes en la lucha contra el fascismo en donde no tenían comparación con nadie. En esta carrera por distanciarse de la URSS y buscar el aval demócrata el PCF y el PCE renunciar a un concepto marxista como "la dictadura del proletariado" buscándose eufemismos en los que aparecían el concepto democracia. Y en el caso del PCE hay que entender en este contexto -más el nacional de la Transición- la sustitución del "marxismo-leninismo" por el "marxismo democrático y revolucionario" -fíjense en la necesidad de reforzar el concepto de democrático-. Este reforzamiento del concepto democrático lleva en Italia, tras caída del Muro de Berlín, a la refundación del Partido Comunista Italiano en Partido Democrático de la Izquierda -que termina integrándose en la socialdemocracia-, hoy integrado en el Partido Democrático junto a los restos de la democracia cristiana y la socialdemocracia.
El éxito del agitprop anticomunista -que no hizo distinciones en los esencial entre prosoviéticos y eurocomunistas (el capitalismo siempre supo que tanto uno como otro eran enemigos suyos)-; la teoría del "desmigajamiento de la clase obrera"; la implosión del campo socialista europeo (1989-1991); el tsumani neoliberal de los noventa; el pensamiento único y el "fin de la historia", lleva a una crisis de identidad de los comunistas europeos; y también, como bien explica Julio Anguita en su último libro "Conversaciones sobre la Tercera República" empieza a producirse una subordinación del "Estado social y democrático de derecho" a "los mercados". En los últimos años, esto es una obviedad. Los regímenes surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, esos "Estados sociales y democráticos de derecho" hoy ya no existen; con las políticas del control del déficit y de la deuda se prioriza el interés de la oligarquía económica (de los capitalistas de siempre) sobre el interés de la mayoría de la sociedad; se establece una lucha entre los de arriba y los de abajo; se recrudece, en términos clásicos, la lucha de clases.
Y es en ese contexto, en el que debemos de definir cuál es el mejor modelo organizativo para estos tiempos; si uno pensado para la confrontación electoral, que parte de la premisa que el sistema va a permitir la construcción del Socialismo vía electoral; o si el Partido tendrá que organizarse, no pensando en una confrontación electoral, sino en una lucha de clases en el tajo.
Y es en ese contexto, en el que debemos de definir cuál es el mejor modelo organizativo para estos tiempos; si uno pensado para la confrontación electoral, que parte de la premisa que el sistema va a permitir la construcción del Socialismo vía electoral; o si el Partido tendrá que organizarse, no pensando en una confrontación electoral, sino en una lucha de clases en el tajo.
sábado, 13 de abril de 2013
14 de abril en la crisis del juancalismo
Con motivo del 14 de abril, el diario Córdoba me ha publicado el siguiente artículo, pero con el título modificado, el título original es el que aparece en el blog.
Soy de una generación
que nacimos en la Transición y que durante nuestra infancia
ochentera recibimos en nuestras familias, en el colegio, en
todo nuestro contexto un enamoramiento de la sociedad española con
la Transición y el régimen (la llamada “La Democracia”) surgido
de ella, así como del papel que nos contaban que había tenido el
Rey en dicho proceso.
El
republicanismo fue olvidado en los ochenta, especialmente tras el
23F. En los noventa resurge, tras el famoso discurso de Julio Anguita
en 1996, un republicanismo icónico, de banderas. Hace diez años,
con protagonismo de mi generación, aparece lo que podríamos
denominar republicanismo crítico, en la medida que los jóvenes
veíamos que la ideal Democracia juancarlista tenía limitaciones.
Tal vez esto lo representa mejor que nada el empuje de los movimiento
memorialistas. Se tenía conciencia cada vez más que la Transición
había sido un cambio institucional para que siguiesen hegemonizando
la sociedad española los mismos sectores que durante la dictadura,
como señalan entre otros el economista Vicenç Navarro. Surgen
también algunos medios de comunicación digitales de militancia
republicana.
En la
medida que la actual crisis ha sido utilizada como excusa para
reformar la sociedad a la medida de los intereses de la oligarquía,
a través de lo que la periodista Naomi Klein llama “terapia de
choque”, el juancarlismo (el régimen surgido en 1978) ha ido
mostrando más sus límites como democracia. En este punto el
republicanismo se volvió propositivo. Cabe destacar en esta línea
la conferencia republicana del PCE de 2010, que planteaba una
propuesta de Tercera República que necesariamente debe de tener un
sentido social (el control democrático de la economía, la banca
pública, la reducción de la jornada laboral, la exigencia legal de
los derechos de trabajo, vivienda, salud o educación;) y democrático
(sistema electoral proporcional, elección y posibilidad de
revocación por la ciudadanía de todos los cargos públicos.
Desde
entonces -especialmente en el año que va desde el elefante a la
imputación- el deterioro del juancarlismo se está manifestando
hasta tal punto que voces, como Ansón, plantean un cambio en la
cúpulas dirigentes de los partidos dinásticos pero no en el trono,
y otros plantean lo contrario; la abdicación del monarca. Pero una u
otra salida no es sino repetir el modelo de la Transición, pues
supondrían cambiar algunas cosas para que lo esencial continuase.
Hoy
en Europa (y en el mundo occidental) estamos en un proceso en el que
la democracia surgida tras la Segunda Guerra Mundial está en
cuestión, así desde distintas perspectivas lo denuncian personas
tan dispares como politólogo Guy Hermet (quien habla de gobernanza)
o el cineasta Michael Moore (que lo hace de plutocracia).
Las llamadas políticas de ajuste suponen una reestructuración
social que genera la crisis de la democracia formal, y esta; o se
hace radicaliza o se hace oligárquica.
Esta
disyuntiva explica la recuperación en Portugal del verso “O
povo é quem mais ordena”
frente a la troika. Y en España esta situación se manifiesta en la
disyuntiva que podríamos definir como; plutocracia o república.
Es decir, o una democracia formal
al servicio de “los mercados” o un sistema con un empoderamiento
ciudadano permanente. Se trata, desde una perspectiva jacobina, de
establecer el poder ciudadano y la igualdad política sobre cualquier
otro criterio; sea el hereditario (la corona) o neoliberal (la
subordinación de la política a “los mercados”). En definitiva,
que el Pueblo tenga la capacidad de decidir sobre cualquier aspecto
que le afecte.
La ideal “La Democracia” que
nos contaban de niños está agotada; el juancarlismo representa cada
vez más los intereses del eufemismo “los mercados”. Es el
momento de un republicanismo que vaya más allá. Por ello,
recientemente en el Consejo Provincial de Izquierda Unida debatimos
sobre la necesidad de devolver al pueblo el poder en un proceso
constituyente, en el que la ciudadanía cree nuevas instituciones
empoderadas de pueblo, de donde surja un régimen social y
democrático que no puede ser sino republicano. Una democracia sólo
puede ser totalmente democrática si es República; una república
solo puede ser realmente republicana si el Pueblo es su protagonista
y beneficiario.
Miguel Ángel Peña Muñoz
exsecretario provincial del
Partido Comunista de Andalucía en Córdoba
Profesor de Geografía e Historia
domingo, 10 de marzo de 2013
Escrito hace años
Hace años José María Aznar dijo en EEUU que España había sido ocupada durante ochocientos años por los musulmanes.
Ante semejante aberración histórica escribí el siguiente artículo que fue publicado por la web rebelión.org.
El texto del mismo era el siguiente:
Ante semejante aberración histórica escribí el siguiente artículo que fue publicado por la web rebelión.org.
El texto del mismo era el siguiente:
Carta a Aznar sobre la España musulmana
Acabo de ver en la televisión, unas opiniones del señor Aznar en su querido Washington, en las que con su discurso "neocon" manipula la historia de nuestra España. El señor Aznar no encuentra mejor demagogia para defender el "bushista" "choque de civilizaciones", que demandar al Islam que pida perdón por "conquistar y permanecer ochocientos años" en España".
Creo que el señor Aznar, a pesar de sus vínculos familiares con Córdoba, ignora aspectos muy importantes del periodo andalusí. El primero de ellos es que, a pesar de que las tropas musulmanas que desembarcan en el 711 en Tarifa fuesen bereberes, la población andalusí, no lo será. Mayoritariamente los musulmanes de Al-Andalus, no eran ni magrebíes ni árabes, sino visigodos e hispanorromanos convertidos al Islam, es decir la mayoría de la población andalusí eran étnicamente iguales a los cristianos del norte peninsular. Se lo traduzco, señor Aznar, a su idioma; los musulmanes eran tan españoles como los cristianos del norte. Por lo tanto, no se puede hablar de ocupación de ocho siglos.
Su idea de la ocupación de una España cristiana anterior y posterior a Al-Andalus, viene de la propaganda que utilizaba el Reino de León, el cual quería reclamarse heredero de los visigodos. Sin embargo, paradójicamente, fue León quien se desvinculó de la estructura católica anterior al 711, ya que el estado islámico andalusí respetó tal cual la jerarquía católica de origen visigodo. Así los cristianos leoneses rompen la Iglesia preexistente al Islam, por tener aquella buenas relaciones con las autoridades musulmanas.
Conocerá usted, por que está harto divulgado, que en Al-Andalus se practicó la tolerancia religiosa. Sí, el Islam era la religión oficial, pero existían comunidades cristianas y judías, algunos de cuyos miembros llegaron a ocupar cargos en el Estado islámico andalusí. Le voy a poner un ejemplo de cómo la convivencia religiosa era política del Estado islámico andalusí; En el siglo IX un sector católico andalusí buscaba el martirio blasfemando contra Mahoma. Esto hacía peligrar la citada convivencia plurirreligiosa andalusí. Por ello, el Emir Abderramán II convocó a los obispos cristianos andalusíes para que condenasen tan negativa actitud. Fíjese usted que diferencia con su "choque de civilizaciones".
En cualquier caso, y siguiendo su argumento, si el Islam debe de pedir perdón por conquistar la secular España, ¿se entiende que Italia debe de hacer lo mismo por la conquista romana? ¿Debe Francia pedir perdón por la invasión de Carlomagno hasta el Ebro?
Deduzco, en lógica con su demanda al Islam, que el señor Aznar quiere que España pida perdón a Bolivia y Perú por conquistar la Civilización Incaica, y a Cuba (y el resto de las Antillas) España le pedirá perdón por su conquista, exterminio indígena y esclavitud africana, y haberla ocupado durante cuatrocientos años...
Señor Aznar, deje de manipular la Historia de nuestro país por intereses partidistas. La Historia está bien conocerla, conózcala y deje de hacer demagogia. Gracias.
Creo que el señor Aznar, a pesar de sus vínculos familiares con Córdoba, ignora aspectos muy importantes del periodo andalusí. El primero de ellos es que, a pesar de que las tropas musulmanas que desembarcan en el 711 en Tarifa fuesen bereberes, la población andalusí, no lo será. Mayoritariamente los musulmanes de Al-Andalus, no eran ni magrebíes ni árabes, sino visigodos e hispanorromanos convertidos al Islam, es decir la mayoría de la población andalusí eran étnicamente iguales a los cristianos del norte peninsular. Se lo traduzco, señor Aznar, a su idioma; los musulmanes eran tan españoles como los cristianos del norte. Por lo tanto, no se puede hablar de ocupación de ocho siglos.
Su idea de la ocupación de una España cristiana anterior y posterior a Al-Andalus, viene de la propaganda que utilizaba el Reino de León, el cual quería reclamarse heredero de los visigodos. Sin embargo, paradójicamente, fue León quien se desvinculó de la estructura católica anterior al 711, ya que el estado islámico andalusí respetó tal cual la jerarquía católica de origen visigodo. Así los cristianos leoneses rompen la Iglesia preexistente al Islam, por tener aquella buenas relaciones con las autoridades musulmanas.
Conocerá usted, por que está harto divulgado, que en Al-Andalus se practicó la tolerancia religiosa. Sí, el Islam era la religión oficial, pero existían comunidades cristianas y judías, algunos de cuyos miembros llegaron a ocupar cargos en el Estado islámico andalusí. Le voy a poner un ejemplo de cómo la convivencia religiosa era política del Estado islámico andalusí; En el siglo IX un sector católico andalusí buscaba el martirio blasfemando contra Mahoma. Esto hacía peligrar la citada convivencia plurirreligiosa andalusí. Por ello, el Emir Abderramán II convocó a los obispos cristianos andalusíes para que condenasen tan negativa actitud. Fíjese usted que diferencia con su "choque de civilizaciones".
En cualquier caso, y siguiendo su argumento, si el Islam debe de pedir perdón por conquistar la secular España, ¿se entiende que Italia debe de hacer lo mismo por la conquista romana? ¿Debe Francia pedir perdón por la invasión de Carlomagno hasta el Ebro?
Deduzco, en lógica con su demanda al Islam, que el señor Aznar quiere que España pida perdón a Bolivia y Perú por conquistar la Civilización Incaica, y a Cuba (y el resto de las Antillas) España le pedirá perdón por su conquista, exterminio indígena y esclavitud africana, y haberla ocupado durante cuatrocientos años...
Señor Aznar, deje de manipular la Historia de nuestro país por intereses partidistas. La Historia está bien conocerla, conózcala y deje de hacer demagogia. Gracias.
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