Hay quienes se están lanzando a apostar para las generales a la necesidad de candidaturas de unidad popular, pero cabe hacerse varias preguntas; ¿Qué es unidad popular? ¿Por qué esas candidaturas? ¿Qué condiciones han de reunir esas candidaturas y que costo? ¿Para qué dichas candidaturas?.
He de reconocer que no me gusta el término unidad popular, que tiene una resonancia al Chile de Allende, y creo que aquel fue un proceso tan interesante y tan profundo que no se corresponde realmente con lo que hoy se está hablando en España. Si por unidad popular entendemos una coalición de organizaciones tenemos un antecedente en nuestra historia que es más comprensible como es el Frente Popular de 1936. Ya retomaremos esta idea.
Pero creo que se está cometiendo un error crucial en el último año; desde las elecciones Europeas, en la que Izquierda Unida pasó de 1 a 6 eurodiputados (algo de lo que ya casi nadie de acuerda) y la irrupción de Podemos con 5 eurodiputados (algo que sí se ha recordado de forma permanente en los mass media), han situado la solución de los problemas del país en la vía electoral, y se ha producido un abandono de la movilización social que había sido la gran protagonista en los años anteriores. En el caso hipotético de un gobierno no bipartidista no se podría llevar una política antitroika si no hay músculo en la calle; sin una movilización no hay poder popular que se enfrente al poder del mercado y la élite española.
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¿Por qué se produjo la ruptura en noviembre? ¿Era realmente un debate meramente jurídico? A parte de cuestiones políticas como la Diputación y económicas de cara a la campaña, había una cuestión identitaria. La agrupación de electores era la culminación del ciudadanismo frente a la organización; para Podemos que al fin y al cabo responde a la misma lógica no supone gran daño, todo lo contrario ya que la hegemonía y referencia de ese discurso en el partido complutense; para personas a título individual que han participado de ese proceso el ciudadanismo es lo natural; y Equo tiene gran capacidad para adaptarse al medio. Sin embargo, para los que procedemos de la tradición comunista (es decir, del "¿Qué Hacer?" de Lenin) el Partido forma parte de nuestra identidad militante, y por lo tanto pedirnos, como en octubre-noviembre se hacía, en pedirnos que renunciáramos a nuestro Partido para ser ciudadanos era tanto que pedir dejaremos de ser nosotros: soy soy ciudadano (por cierto categoría política) en tanto comunista; y soy comunista en tanto que ciudadano. Por lo tanto, no estoy donde se me pide dejar de ser yo.
Dicho esto, y en perspectiva de futuro. Si se opta (aunque Podemos parece que ya ha anunciado que optarán por el camino solitario) por candidaturas de unidad popular. Ir a las generales, con Ley D'Hont y circunscripciones provinciales, supone muchas cosas pero desde luego no un avance para los que se han estado movilizando en la calle en estos años.
Ahora bien, pero si se presenta una lista única no debe de hacerse desde la exclusión como ocurrió en Córdoba en las municipales, si hay que ir en lista única que lo sean de Frente Popular.

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